La izquierda emergente prepara su salto al poder

MADRID, España.—Las elecciones legislativas del próximo 26 de junio no resolverán el embotellamiento parlamentario que provocó la repetición de los comicios en España, luego de que los partidos españoles fueran incapaces de ponerse de acuerdo para formar Gobierno.

Todas las encuestas anticipan un parlamento fragmentado, como el que surgió de las elecciones del 20 de diciembre de 2015 en las que ninguna formación obtuvo la mayoría necesaria para acceder al Gobierno en primera o segunda vuelta, luego de arduas negociaciones.

Sin embargo, hay un elemento novedoso.

La izquierda emergente en coalición con la izquierda tradicional (Unidos Podemos) amaga, según los sondeos, con desbancar al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que en las dos últimas elecciones ocupó el segundo lugar y que durante décadas se ha mantenido como referencia hegemónica de la izquierda española, con lo que se confirmaría el “sorpasso”, fórmula italiana que se aplica cuando una formación rebasa a otra por la izquierda.

La coalición entre Podemos y sus confluencias regionales, herederos de los indignados, e Izquierda Unida (IU), que aglutina a la izquierda convencional, desde comunistas a republicanos y verdes, está en condiciones con su candidato Pablo Iglesias de sobrepasar a los socialistas por primera vez en la reciente etapa democrática, lo que revolucionaría aún más el mapa electoral en España.

Con una sociedad abrumada por el desempleo que supera el 22 por ciento, la precariedad laboral y los recortes en sanidad y educación como consecuencia de la crisis económica, la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), una de las instituciones con más credibilidad, señala que el derechista PP ganaría de nuevo las elecciones con 118-121 diputados, seguido de Unidos Podemos con 88-92, el PSOE con 78-80 y Ciudadanos, la derecha moderna y urbana, con 38-39 escaños.

Si se confirman las tendencias que recogen todas las encuestas, Unidos Podemos estaría en condiciones de intentar formar gobierno mediante una alianza con el PSOE y el apoyo puntual de partidos minoritarios de corte nacionalista, como vascos o catalanes, siempre y cuando la derecha española liderada por el PP fracasara en la sesión de investidura para la que previsiblemente no obtendría apoyo suficiente.

Aunque se perfila otra vez como ganador de las elecciones, el PP de nuevo quedaría lejos de la mayoría absoluta, 176 diputados, por lo que tendría necesariamente que pactar con otras fuerzas para que su candidato, Mariano Rajoy, pudiera ser investido presidente en primera o segunda convocatoria.

La derecha española se enfrenta a un serio obstáculo, ya que los numerosos casos de corrupción en los que está implicada y la arrogancia política de la que hizo gala Rajoy durante su mandato, le han granjeado la antipatía del resto de los grupos parlamentarios.

Sobre la victoria del PP a pesar de los escándalos que ha protagonizado, los analistas consideran que España es un país tolerante con la corrupción y de ahí que el castigo en las urnas no vaya a ser decisivo.

Ciudadanos, el joven partido de derechas liderado por Albert Rivera y que demanda con insistencia la regeneración democrática del PP para establecer alianzas, podría rebajar sus exigencias ante el avance de Unidos Podemos que los conservadores observan con mucha preocupación, ya que según ellos la coalición de izquierdas es radical y populista.

“Preveo un avance en la tendencia que se dio en las últimas elecciones y que tiene que ver con la cada vez menor influencia de los partidos hasta ahora gobernantes por turnos en España (PP y PSOE). La revolución que supone la alianza entre Podemos e Izquierda Unida cambia el arco político y complica la existencia de los socialistas que deberán optar entre la regeneración democrática para intentar sobrevivir o lanzarse en brazos de las fuerzas emergentes que podrían acabar fagocitándolos”, señala el analista Eugenio Hernández, cofundador de la consultoría política Gobernas.

Los analistas consideran que el paisaje de las urnas no cambiará en lo fundamental, aunque los partidos podrían tener una mayor predisposición al diálogo luego de haberse reprochado mutuamente no haber alcanzado un acuerdo para formar gobierno, lo que generó descontento en amplios sectores de la población.

Ningún escenario se puede descartar, aunque según los expertos es poco probable la convocatoria de unas terceras elecciones.

“Creo que habrá pactos entre PP y Ciudadanos que quizás podrían contar con el apoyo del Partido Nacionalista Vasco (PNV) para formar Gobierno. Otra coalición posible podría ser la del PSOE y Unidos Podemos, aunque casi la mitad de la militancia socialista no es partidaria de esta alianza. Pero imagino que al final habría un acuerdo, porque el PSOE no tiene muchas más opciones si quiere mantener el tipo”, asegura el politólogo Miguel Ángel Benedicto, profesor de la Universidad Europea de Madrid.

Si la principal formación de derechas fracasa, sería el segundo partido mayoritario, en este caso Unidos Podemos o PSOE, el que estaría en condiciones de llevar a su candidato a la presidencia siempre y cuando consiga los apoyos necesarios de otras formaciones parlamentarias. Foto: Pierre-Philippe Marcou/AFP.

PP y Ciudadanos, que responden al voto de la derecha española, son conscientes de que su victoria en las urnas será insuficiente salvo sorpresas de última hora, por lo que reiteran la necesidad de una gran coalición al estilo alemán que incluya a los socialistas o, cuando menos, que éstos no voten en contra para que los conservadores puedan gobernar.

El PSOE liderado por Pedro Sánchez, en el caso de seguir ocupando la segunda o tercera plaza electoral, podría facilitar con su abstención la llegada de la derecha al poder o bien negociar con los partidos ubicados a su izquierda, para lo que tendría que reciclar su programa socialdemócrata.

Los socialistas rechazan a priori una alianza con el gobernante PP, a quien consideran principal responsable del retroceso social que padece España desde el estallido de la crisis en 2008.

En cualquier caso, el PSOE se halla en la encrucijada, como puso en evidencia el único debate de los cuatro candidatos retransmitido por televisión en el que Sánchez ignoró una y otra vez los llamados de Iglesias a una alianza progresista y no dejó claro con quién pactaría tras las elecciones.

Por su parte, la coalición Unidos Podemos se opone también a cualquier acuerdo con el PP y Ciudadanos. La alianza que representa a los indignados y a la izquierda tradicional busca alianzas con el PSOE, aunque este partido considera extremistas algunas de las proclamas de Unidos Podemos que critica al gran capital, al tiempo que pide abolir todas las reformas laborales, incluidas las socialistas, y defiende la autodeterminación de nacionalidades históricas como Cataluña y el País Vasco.

Además, Unidos Podemos pone el acento en la recuperación de los sectores más castigados por la crisis, para lo que habría que incrementar el gasto del Estado en un país cuya deuda pública de más de un billón de euros ha superado por primera vez el producto unterno bruto (PIB).

En España, el presidente es elegido por el Congreso de los Diputados. La legislación ibérica establece que en primera votación es necesaria la mayoría absoluta de la Cámara Baja, integrada por 350 bancas, para que un candidato pueda superar el trámite de investidura.

Si nadie consigue imponerse, se procedería a una segunda ronda en la que al candidato a la presidencia le bastaría con sumar más votos a favor que en contra.

El PP se perfila como el mejor posicionado para intentar formar Gobierno en la primera convocatoria.

Si la principal formación de derechas fracasa, sería el segundo partido mayoritario, en este caso Unidos Podemos o PSOE, el que estaría en condiciones de llevar a su candidato a la presidencia siempre y cuando consiga los apoyos necesarios de otras formaciones parlamentarias, ya sea de manera activa o mediante su abstención.

Todos los partidos parecen estar de acuerdo en no prolongar la situación provisional que vive España desde las elecciones del pasado 20 de diciembre.

Pero lo que resulta evidente con los resultados que anticipan las encuestas es que habrá un segundo carrusel de negociaciones, ya que ninguna formación parlamentaria será autosuficiente tras su paso por las urnas, por lo que los dirigentes de los cuatro partidos españoles más importantes tendrán que ceder en sus demandas respectivas si quieren estrenar nuevo gobierno y evitar así la llegada de unas terceras elecciones.