La debacle priista en el epicentro del terror

TAMAULIPAS, TAMS.— Consuelo Romero, de 81 años, camina con dificultad debido al Parkinson. La mañana del domingo, sin embargo, se las arregla para trasladarse a la casilla que le corresponde porque decidió ejercer su derecho al sufragio.

“Debemos de votar para elegir a los gobernantes y después no quejarnos”, dice la mujer, quien vive en una de las ciudades más endeudadas del país, gracias a los anteriores gobiernos priistas. Irónicamente, Nuevo Laredo, con apenas 400 000 habitantes, es uno de los municipios mexicanos con mayor presupuesto, superior a los 2600 millones de pesos anuales.

El PRI ha gobernado Tamaulipas desde hace 86 años, más de los que cuenta Consuelo. El poder público ha sido desde entonces lo más cercano a una mina de oro para casi cualquier funcionario. La entidad ha operado desde siempre la principal aduana fronteriza con Estados Unidos y dos de los más importantes puertos marítimos. Pero ahora posee también la cuarta reserva mundial de gas esquisto con su trozo de la Cuenca de Burgos.

El PRI se aferró desde Emilio Portes Gil al gobierno estatal, sin importar escándalos de corrupción ni la estela de asesinatos cometidos por la clase política desde sus fundamentos. El nombre de Tamaulipas recuerda a muchos una tierra de narcotráfico y paso de migrantes, pero también una de las zonas económicas con mayor riqueza natural y cientos de kilómetros de playas que bañan el Golfo de México.

En las elecciones federales de 2012, la candidata del PAN Josefina Vázquez Mota tuvo mayoría de votos en Tamaulipas, igual que en otros estados del norte. El panorama ya pintaba mal para el partido que había dominado tanto el poder ejecutivo estatal como el legislativo.

Con dos ex gobernadores, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, con órdenes de aprehensión en Estados Unidos por enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y delincuencia organizada, además de un candidato a gobernador asesinado días antes de las elecciones, la violencia y el desempleo crearon la tormenta perfecta para que la ciudadanía decidiera finalmente votar en contra del partido tricolor.

“El pinche PRI estuvo pariendo chayotes el domingo”, dijo entusiasmado Chumel Torres, el popular bloguero que conduce El Pulso de la República.

“Ratatatamaulipas, la tierra que nos dio a Rigo Tovar, pero que también nos quiso quitar a Alan Pulido, por fin va a conocer la alternancia… Felicidades al señor Cabeza de Vaca, nada más que le pedimos que no se haga güey, y salve a Tamaulipas”, comento en un video que sumó 539 000 reproducciones en YouTube en solo un día.

Se trata de una opinión compartida por ciudadanos, hartos por la permanencia del PRI y la situación de violencia y corrupción de los años recientes.

“Tamaulipas no aguantaba otro sexenio del priismo”, dice Roberto, un elector de Tampico. “No todos los priistas son malos, ni todos los del PAN buenos, eso está claro. Pero, la camarilla que gobernaba no merecía más oportunidades. Estoy seguro que nos irá muchísimo mejor a todos”.

Francisco Cabeza de Vaca festeja en Ciudad Victoria su triunfo en el parque El Patinadero, la noche del 5 de junio. Foto: Cortesía.


LOS GOBERNADORESEN LA IMPUNIDAD

Esta tierra, que alguna vez fue capital de la República del Río Grande y que fue separada de Texas a principios de 1800, ha vivido periodos de conflicto social a lo largo de su historia.

Pero buena parte de la molestia ciudadana se acumuló por el desempeño de los gobiernos de los últimos 20 años.

Tomás Yarrington Ruvalcaba, un niño de escasos recursos originario de Matamoros, se encumbró en la política hasta ser alcalde de su ciudad natal, desde donde saltó a la gubernatura de 1999 a 2004, siempre con respaldo del PRI.

La revista Forbes ubicó a Yarrington como uno de los políticos más corruptos de México en 2013. Yarrington fue acusado por una corte federal de Estados Unidos en diciembre de 2012 por los delitos de lavado y por recibirlo de los cárteles, incluyendo el Cártel del Golfo.

Su sucesor, Eugenio Hernández Flores, exalcalde de Ciudad Victoria, también fue acusado por cortes federales de aquel país, y cuenta con órdenes de arresto. Durante su gobierno, el estado de Tamaulipas se vio envuelto en una oleada de violencia, secuestros y asesinatos. El crecimiento de cárteles como Los Zetas y del Golfo, motivó que el gobierno de Estados Unidos pusiera una alerta especial donde recomendaba a sus ciudadanos evitar cruzar hacia cualquier ciudad del estado o circular por sus carreteras.

Miembros del Congreso de Estados Unidos han solicitado que México entregue a los exgobernadores, pero el gobierno de Enrique Peña Nieto se ha mantenido al margen.

A pesar de ser prófugos de la justicia en Estados Unidos, los exmandatarios son vistos frecuentemente en áreas públicas de México. Incluso el día de las elecciones, Eugenio Hernández salió a votar en Ciudad Victoria y se dejó fotografiar en su casilla.

¿POR QUÉ PERDIÓ EL PRI?

“El PRI perdió en Tamaulipas por dos factores importantes: primero, la reprobación del actual gobierno estatal, y segundo, el pasado sombrío y los múltiples señalamientos de quienes han ejercido el poder en el pasado. Los tamaulipecos mostraron un hartazgo irrefutable a sus políticos y gobernantes; un hartazgo que sumado a la falta de seguridad, a la corrupción y al estado de abandono en que se vive, resulta francamente comprensible”, dice Carlos Gerardo Martínez González, maestro en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Georgetown.

“La alternancia llegó a Tamaulipas y también a Veracruz y Quintana Roo. También se dio en Oaxaca y Sinaloa dónde ganó el PRI. El PAN obtuvo la victoria en siete estados de la República y con ello se posiciona —al menos geográficamente— con amplias posibilidades de ganar la Presidencia de la República en el 2018”, añade.

“En mi perspectiva, lo ocurrido el domingo es la confirmación de que la democracia en México premia o castiga. […] En el caso específico de Tamaulipas, la alternancia llegó acompañada también de una alta participación en las urnas, el 56 por ciento de los tamaulipecos ejercieron su voto, 14 por ciento más que hace seis años y eso habla de un evidente avance democrático”.


En Soto La Marina, el candidato Francisco Cabeza de Vaca habla con sus simpatizantes. Foto: Cortesía.


GUERRA ELECTORAL

En el parque El Patinadero, en la capital tamaulipeca, la noche del domingo 5 de junio llegaron miles de panistas para festejar el triunfo. Las banderas azules ondeaban y la música se mezclaba con las porras.

“Gobernador, gobernador, gobernador”, gritaban los asistentes y alzaban las manos con el signo de los cuernos, el símbolo que usó el candidato panista para identificarse durante la campaña electoral.

Durante el proceso, el enfrentamiento entre Cabeza de Vaca y Baltazar Hinojosa, el candidato del PRI, llegó hasta acusaciones de delincuencia y enriquecimiento ilícito en ambos sentidos.

Mientras que la campaña del panista enfatizaba las relaciones de Baltazar con los exgobernadores priistas prófugos, Hinojosa reviraba y acusaba a Cabeza de ser un delincuente con antecedentes penales.

Cabeza de Vaca fue cuestionado por una detención que tuvo en Estados Unidos cuando era adolescente, y por el origen de sus propiedades, entre ellas un rancho y un departamento en la Ciudad de México, cuyo origen es dudoso, de acuerdo con sus detractores.

El dirigente del PAN, Ricardo Anaya, salió en su defensa y negó que el candidato tuviera nexos con grupos delictivos.

“Nuestro candidato está limpio y queremos ganar esta elección para recuperar la paz y la tranquilidad en Tamaulipas. La respuesta es no: no hay vínculo alguno. Si usted me pregunta quién asiste a los eventos multitudinarios, eso no se lo puedo responder. La gente es libre de asistir al evento. De lo que sí nos hacemos responsables es de que (García Cabeza de Vaca) no tiene absolutamente ningún vínculo con ningún grupo armado ni mucho menos con el crimen organizado”, sostuvo Anaya en una conferencia de prensa semanas antes de la elección.

Cabeza de Vaca dijo que su departamento en el fraccionamiento de Bosques de Santa Fe le costó 14.2 millones de pesos, aunque estimaciones independientes lo valoran las propiedades en ese sector entre 45 y 60 millones de pesos.

El tema de la transparencia también ha sido cuestionado por organismos independientes como el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) al revelar que ninguno de los candidatos a gobernar Tamaulipas presentó su declaración 3de3. Dicha iniciativa promueve que los candidatos hagan pública su declaración patrimonial, fiscal y de intereses.

Incluso, miembros de la iniciativa privada de Tamaulipas, luego de las elecciones se pronunciaron porque el gobernador electo transparente su fortuna.

Cabeza de Vaca ha negado las acusaciones en su contra. Desde el debate organizado por el IETAM fue increpado por candidatos opositores.

“Siempre salí a dar la cara, a aclarar cualquier acusación, falsas o engañosas, que hicieron con la intención de querer desvirtuar una campaña, de querer confundir al electorado”, dijo después de la elección en una entrevista televisiva.

Los panistas usaron el símbolo de los cuernos para apoyar al candidato Francisco Cabeza de Vaca. Foto: Cortesía.


TAMAULIPAS AZUL

De los 43 municipios, 23 serán ahora gobernados por el PAN. El PRI tenía 35 de ellos y cayó a 17. Al mismo tiempo, dos candidatos independientes obtuvieron la victoria en las municipales. Nuevo Laredo, Reynosa, Altamira, Ciudad Madero y San Fernando ahora serán gobernadas por el partido de Cabeza de Vaca.

El PAN obtuvo también la mayoría del Congreso, con 16 de las 22 diputaciones. El PRI se quedó con seis.

“La misma premisa aprobación/reprobación con la que el electorado se comportó en esta elección será la que los electores utilicen en las elecciones próximas. La alternancia llegó para quedarse en Tamaulipas, porque la democracia en México premia o castiga, así de clara y así de objetiva”, dice el politólogo Martínez González.

Los vientos de cambio que prometió Cabeza de Vaca esperan los tamaulipecos que se cumplan. Por lo pronto, luego de ganar, le abrió los brazos a los priistas.

“A todas las fuerzas políticas, incluyendo al PRI, les tendemos la mano para que juntos construyamos el mejor gobierno que jamás ha tenido Tamaulipas. No permitiremos que el odio y el rencor mueva a mi gobierno, pero tampoco permitiremos que el miedo nos detenga.

“Sin odios, sin rencores, pero tampoco permitiendo más impunidad en Tamaulipas”, dijo Cabeza de Vaca en su discurso triunfal la noche del domingo 5.

Tamaulipas requiere cambios, indudablemente. Los delitos de sus gobernantes han lesionado a toda la sociedad, como lo expresan analistas.