Agresiones a activistas y periodistas son frecuentes en México

El Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de México aún presenta una serie de deficiencias y desafíos que han complicado su correcta implementación, destaca un informe elaborado por el think tank estadounidenseWOLA y la organización Brigadas Internacionales de Paz (PBI).

Basado en los intercambios que mantuvieron los organismos civiles con periodistas y defensores de derechos humanos, el documento refiere que “México sigue siendo uno de los países más peligrosos del mundo para los defensores de los derechos humanos y los periodistas” ya que “las agresiones contra defensores y periodistas ocurren con frecuencia, lo que genera un clima preocupante de autocensura e intimidación”.

Las cifras indican que el Mecanismo tiene a la fecha 316 casos bajo su protección, representando 300 defensores y 219 periodistas. En el 38 por ciento de estos casos los probables agresores son servidores públicos, en el 31 por ciento son particulares y en el otro 31 por ciento no están identificados.

Los mismos datos, proporcionados por el gobierno de México, muestran que más de la mitad de los casos del Mecanismo de Protección provienen de periodistas y defensores ubicados en: Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y el Distrito Federal.

El informe presentado este jueves destaca los desafíos que enfrenta este sistema de protección gubernamental en un contexto en el que 103 periodistas han sido asesinados entre 2000 y 2015 y en el cual 25 activistas han perdido la vida en un periodo de cinco años.

Las organizaciones también resaltan la impunidad existente en el país con un 98 por ciento de los delitos cometidos sin resolver. “Si no se hace frente a la impunidad que reina en los casos de agresiones contra defensores de los derechos humanos y periodistas, las medidas de protección brindadas por el Mecanismo jamás podrán garantizar plenamente la seguridad de las personas en situación de riesgo”, plantea el documento.

En ese sentido, el reporte da cuenta de una serie de pendientes e impedimentos presentes en este Mecanismo, como son la falta de personal, la poca capacitación de los trabajadores que en ocasiones no atienden adecuadamente las peticiones de protección, además de los cuestionamientos que han hecho las víctimas sobre las medidas tecnológicas, como los botones de pánico, las cámaras y los teléfonos satelitales.

El informe también menciona el desfase que existe entre los riesgos que enfrentan los periodistas y defensores de derechos humanos y las medidas de protección que se les asignan. Por ejemplo, en algunos casos, se informó que el mismo cuerpo policial identificado como el agresor es la autoridad asignada para proteger al defensor o periodista.

Al respecto, tanto WOLA como PBI dijeron que hay una preocupación constante acerca de la calidad del análisis de riesgo realizado por el personal del Mecanismo para determinar las necesidades de protección. “A pesar de haber recibido un nivel considerable de capacitación, muchas evaluaciones siguen siendo subjetivas y están influenciadas por la actitud y nivel de experiencia de cada analista”.

El documento además hace referencia a las discrepancias en la atención de las víctimas, la cual se vuelve complicada cuando las personas acuden solas. En contraparte, indica, los defensores y periodistas que van con el acompañamiento de organizaciones de la sociedad civil o internacionales reciben un trato más serio del que reciben las personas que lo hacen sin este acompañamiento.

En ese sentido, los organismos civiles recuerdan que “el Mecanismo existe para servir a periodistas y defensores vulnerables, y por lo tanto debe ser accesible para ellos, estén o no acompañados durante el proceso”.

Otros de los desafíos que detallan son las dificultades que enfrentan los defensores y periodistas para volver a sus lugares de origen ya que cuando son desplazados a consecuencia de su trabajo, el Mecanismo realiza las evaluaciones de riesgo en su nueva ubicación, y no en el área de la cual fueron desplazados.

“Esto dificulta la posibilidad de retornar y continuar con su trabajo de derechos humanos, y no logra reducir el nivel real de riesgo que enfrentan”, dice el documento.

Por ello, el informe concluye que “el Mecanismo es una solución de corto plazo a la inseguridad que enfrentan los defensores y periodistas en México” y que la manera más efectiva de combatir las agresiones y amenazas contra periodistas y defensores es investigar y sancionar a los responsables de estos delitos.