Automatización quirúrgica

Muy pronto, los robots quirúrgicos podrían encargarse de casi todas las cirugías, desde suturar heridas diminutas hasta ejecutar procedimientos cardiacos. Muchas operaciones se llevan a cabo con la ayuda de robots que los cirujanos controlan manualmente. Por ejemplo, el Sistema Quirúrgico da Vinci, aprobado en el año 2000 por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, permite que los cirujanos metan los brazos en los instrumentos y usen las manos para controlar, desde lejos, el movimiento de herramientas robóticas que se encuentran en la mesa de operaciones. Sin embargo, una prueba reciente llevada a cabo por investigadores del sistema Nacional de Salud Pediátrica (CNHS, por sus siglas en inglés) y la Universidad Johns Hopkins sugiere que, muy pronto, los robots podrían ir más allá, operando por su cuenta en tejidos blandos, de principio a fin. Y los cirujanos se limitarían a observar.

El equipo puso a prueba a Smart Tissue Autonomous Robot o STAR, y le permitieron realizar varias cirugías abdominales abiertas en cerdos; todas exitosas y sin complicaciones. Cuando compararon los resultados con los de cirugías manuales —laparoscopias y cirugías asistidas con robots del Sistema Quirúrgico da Vinci—, los investigadores determinaron que STAR se desempeñó mejor, con menos errores y suturas más consistentes. STAR no sólo trabaja solo, realizando movimientos quirúrgicos con una “mano” flexible; también es inteligente y puede responder al paisaje incierto y dinámico de una cirugía de tejidos blandos. STAR incluye un sistema visual “suprahumano”, con lentes múltiples que informan al robot dónde se encuentran los objetos en el espacio tridimensional, y qué tipo de tejido está mirando; e incluso le permite ver a través de los tejidos y en la oscuridad.

¿Y qué hace el cirujano de guardia? “Sesenta por ciento [de las cirugías] se llevó a cabo exitosamente de manera autónoma, y sólo hicimos ajustes menores en 40 por ciento de los casos. Pero no fue porque el robot los necesitara —explica Peter Kim, del Instituto Sheikh Zayed para Innovación Quirúrgica Pediátrica, parte de CNHS—, sino porque éramos padres preocupados que miraban a su hijo dando los primeros pasos, así que estábamos un poco nerviosos”.

Publicado en cooperación con Newsweek /Published in cooperation with Newsweek