La crisis de la sangre
Sangre, sangre, sangre. Mascherano caía, despejaba, arrancaba pelotas al rival, aullaba indicaciones, se barría, y en su cara un tajo profundo emanaba sangre abundante. Se limpiaba con la mano en un gesto mecánico, como si nada, como si lo fastidiaran chorros de sudor y no la impresionante lengua roja que se expandía en su mejilla. … Leer más