México ha puesto sobre la mesa de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el poner un límite el acceso a los contratos gubernamentales para las empresas estadounidenses en lo que ha sido interpretado como una respuesta a la línea dura que mantiene el gobierno de Donald Trump.
Una persona familiarizada con las discusiones que habló bajo condición de anonimato con Bloomberg explicó que los negociadores mexicanos buscan limitar el valor de las licitaciones adjudicadas a empresas estadounidenses al mismo monto que obtienen las empresas mexicanas en los Estados Unidos.
Debido a que las empresas estadounidenses realizan más compras en México que viceversa, este cambio significaría menos negocios para las empresas estadounidenses, dijo la misma fuente.
Los grupos empresariales de EE. UU. han advertido que los socios comerciales de Estados Unidos pueden tomar represalias contra la posición agresiva de la administración Trump en distintos frentes, desde las normas de contenido regional para automóviles hasta la resolución de disputas, refiere Bloomberg.
“Las reuniones que se están dando hoy todavía están en materia de remedios comerciales, reglas de origen, el capítulo agrícola”, dijo a periodistas Kenneth Smith, jefe negociador técnico de México; anfitrión de la reunión.
Smith agregó que hay materias difíciles que no se van a resolver en esta ronda, sino que “van a quedar para siguientes reuniones”.
En cuanto a las reglas de origen de la vital industria automotriz, es decir, el contenido regional que debe tener un producto para no pagar aranceles en Norteamérica, hay “ciertos conceptos que son inaceptables”, afirmó el negociador.
La administración de Donald Trump propuso elevar el contenido para la industria automotriz desde 62.5 a 85 por ciento y pidió que el 50 por ciento sea de origen estadounidense, un tema que ha generado rechazo de Canadá y México.
“Tenemos que analizarlo en su totalidad y entender cómo llegó Estados Unidos a esos números antes de que nosotros podamos hacer cualquier tipo de contrapropuesta”, dijo.
Señaló que México no va a responder por ahora en dicha materia pues considera que la industria en Norteamérica “funciona con las reglas que existen hoy en día”.
Smith agregó que habrá una siguiente ronda técnica a mediados de diciembre y que México persiste en su visión de modernizar el tratado.
El TLCAN, vigente desde 1994, se discute a demanda de Trump quien lo califica como el “peor acuerdo” jamás firmado por su país y al que culpa de la pérdida de empleos en la industria manufacturera estadounidense.
Para México, el pacto es vital pues el 80 por ciento de sus exportaciones van hacia Estados Unidos, aunque el país ha dicho que trabaja en un plan B en caso de que el tratado se rompa, que incluye diversificar los países con los que comercia.
En la ronda previa, los tres países acordaron seguir negociando hasta el primer trimestre del próximo año.