Kermanshah.— Una mujer iraní camina entre los escombros de un edificio en la aldea de Kouik dos días después de que un terremoto de 7.3 azotara la línea fronteriza entre Irán e Irak. En Irán el sismo dejó al menos 432 muertos y casi 8,000 heridos, mientras que en Irak la cifra mortal ascendía a ocho al cierre de esta edición. En Sarpol-e Zahab, una de las zonas iraníes más afectadas, equipos de rescatistas y de perros detectores de la Media Luna Roja seguían buscando supervivientes. “Quiero asegurar a todos los que sufren que el gobierno comenzó a actuar con todo su poder y que se esfuerza por resolver (los problemas) lo más rápido posible”, declaró el presidente iraní, Hasan Rohani. Con el invierno que se acerca, la ayuda a los damnificados en esta región del oeste de Irán constituye un desafío mayor. Según una estimación oficial, 15,500 viviendas fueron destruidas y otras 15,000 resultaron dañadas. Según las autoridades, siete ciudades y casi 2,000 pueblos sufrieron daños.