El embarazo de adolescentes sigue siendo un problema que Baja California no ha podido abatir, dijo Marcela Merino, directora general de Fronteras Unidas Pro Salud.
“Tenemos el primer lugar en embarazos adolescentes en México, de entre 14 y 16 años”, afirmó en entrevista previa a la celebración del 25 aniversario de la asociación Pro salud.
Un problema que no es nuevo y que lejos de llegar a una solución, se agudiza.
La directora general de Pro Salud explicó que para atender la problemática, la asociación Fronteras Unidas lleva a las escuelas información y orientación psicológica para que mejoren su autoestima y tomen mejores decisiones.
El problema de que las jóvenes se conviertan en madres a corta edad, es que les impide continuar sus estudios y con ello tener un mejor trabajo, apuntó Marcela Merino.
“Eso nos preocupa porque si están en condición de pobreza, va a ser muy difícil que rompa ese círculo si tienen los bebés a los 14, 15 o 16 años. También las infecciones, cada vez hay más infecciones de transmisión sexual entre los jóvenes”, mencionó.
Además, en los embarazos de adolescentes aparece el factor violencia, ya sea emocional, económica o física.
“Mucho es eso, provienen de hogares donde hay violencia, donde mamá está trabajando todo el día, el papá ya se fue. Necesitan esa atención, esa necesidad de que alguien las quiera, y se van con los chavos. Y se pueden ir, pero protegiéndose”, dijo.
Los métodos anticonceptivos están a la mano de los adolescentes, pero hace falta dar a las jóvenes el poder para hablar con su pareja y planear un embarazo.
Marcela Merino comentó que con sus distintos programas atienden a unas 70 mil personas por año.