Una extraña enfermedad, popularmente llamada “síndrome de autocervecería”, ocasiona que algunas personas destilen alcohol dentro de sus cuerpos, literalmente. Ray Lewis, ex camionero del Departamento de Pesca y Vida Silvestre de Oregón, produce tanto que debe determinar su concentración de alcohol en sangre 10 veces al día.
Conocido como síndrome de fermentación intestinal, este trastorno ocasiona que el cuerpo humano fermente alcohol a partir del alimento que recibe el estómago debido a una infección por levaduras. Y la causa específica es un exceso de levadura de cerveza en el intestino. De modo que si alguien que presenta la enfermedad ingiere alimentos con almidón, el exceso de levaduras los fermenta produciendo alcohol.
“Los investigadores han demostrado, de manera inequívoca, queSaccharomyces puede desarrollarse en el tracto intestinal”, dijo Joseph Heitman, microbiólogo de la Universidad de Duke, aNPR. “Lo que no se ha esclarecido es si esto tiene relación con alguna enfermedad”.
El síndrome de autocervecería es un padecimiento devastador que se vuelve mucho más traumático por el hecho de que, además de la dificultad de diagnosticarlo, también se presta a ser desestimado o ridiculizado por el público. En 2014, Lewis se sentó al volante después de almorzar y –sin saber que estaba a punto de conducir en estado de ebriedad- volcó el camión y derramó el cargamento de 11,000 salmones. Resultó gravemente lesionado y perdió su empleo, pero no fue diagnosticado sino hasta un año después. Ahora, ha lanzado una campaña crowdfunding para su atención médica, y sigue tratando de anular su arresto por conducir bajo los efectos del alcohol.
“La mayoría se ha burlado de nosotros cuando usamos el término ‘autocervecería’. Solo dejan de hacer bromas una vez que comprenden que no es un chiste y que ambos estamos sufriendo”, dijo Lewis, de 48 años, en una entrevista reciente conNew Zealand Herald. “[El trastorno] tiene los mismos efectos psicológicos en el cuerpo que el consumo excesivo de alcohol a lo largo de tu vida. Los órganos no saben y no les importa de dónde proviene la bebida”.
Los síntomas tempranos del síndrome de autocervecería incluyen náusea, sudoración, y repetir las mismas conversaciones. Lewis experimentó esos síntomas durante un año antes que el accidente le costara su empleo. Cuando iniciaron los síntomas, su esposa, Sierra, sospechó que se alcoholizaba en secreto; lo que, dadas las circunstancias, es bastante comprensible. Pero, ahora, no pierde de vista un rastreador GPS que usa su marido para la eventualidad de que se vea incapacitado repentinamente.
“Los disparadores son de una inconsistencia frustrante. Sin embargo, no puedo comer bocadillos azucarados ni los alimentos ricos en carbohidratos que tanto me gustaban”, dijo Lewis alHerald. “Por supuesto, tampoco puedo beber, aunque ni siquiera lo deseo. Embriagarme sin saber cuándo o porqué es, simplemente, espantoso”.
Lewis sufre de los mismos estresores físicos que un alcohólico real. Si bien no hay un medio conocido para prevenir por completo los ataques, Lewis observa una estricta dieta libre de carbohidratos.
“Solía ser un campista ávido. Aprendí a pescar antes de caminar, y siempre me siento más feliz en medio de la nada. Pero ahora, es casi imposible llevar esa vida”, dijo Lewis, ex paracaidista del Ejército de Estados Unidos, alHerald. “Ya empiezo a notar cuando inician los ataques, así que puedo subir por la escalera unos cinco minutos antes, pero si tengo que bajar de nuevo, ya no puedo caminar o hablar… [los] picos me dejan muy inestable y confuso, al extremo de que pierdo la noción del tiempo y olvido comer y beber”.