Intentan esclarecer misterio de paciente de Berlín curado de VIH

Una población que desciende de cinco monos abandonados en una isla por comerciantes de especies holandeses, hace 500 años, podría ser la clave para replicar un legendario tratamiento contra el VIH que resultó en la curación funcional de un hombre. Investigadores de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón (OSHU) publicaron sus hallazgos el viernes 10 de noviembre enNature Communications.

Ahora, ese artículo permite que los científicos investiguen cómo y por qué un individuo (Timothy Brown, a menudo denominado “el Paciente de Berlín) parece encontrarse funcionalmente curado del virus de VIH después de recibir un trasplante de médula ósea. Brown obtuvo el trasplante de un donador que presentaba una mutación específica, la cual volvía sus células inmunológicas especialmente resistentes a la invasión de VIH. A la larga, la carga viral en la sangre de Brown se volvió indetectable, incluso sin un régimen farmacológico diario.

Desde entonces, los médicos han intentado replicar aquel trasplante exitoso logro, pero ninguno lo ha conseguido, informó a Newsweek, Jonah B. Sacha, investigador del Instituto de Vacunas y Terapia Genética de OSHU y uno de los autores del nuevo artículo. Y hasta ahora, los experimentos han terminado muy mal, pues algunos pacientes han muerto poco después de los trasplantes. “En este momento, hay una especie de moratoria para hacer estas cosas en pacientes infectados con VIH”, agregó. “Incluso después de diez años, todavía no tenemos idea de cómo fue que Timothy Brown fue curado funcionalmente. Para averiguarlo, necesitamos un modelo animal que reproduzca fielmente lo que ocurre en los humanos”.

Este mono –o, mejor dicho, uno de sus parientes, descendiente de cinco monos varados en una isla desierta- podría ayudar a los investigadores a encontrar una cura funcional del VIH.CHRIS WOODRICH A TRAVÉS DE WIKIMEDIA COMMONS

Sacha duda de que alguna vez pueda curarse por completo la infección por VIH. “La curación es una expectativa muy ambiciosa”, afirmó. Es casi imposible eliminar a un virus como VIH, ya que hay fragmentos de virus tipo VIH, llamados retrovirus, que permanecen en el cuerpo humano mucho tiempo después que ocurre la infección inicial. De hecho, una de las proteínas requeridas para la formación de la placenta proviene de un virus.

Es aquí donde entran en juego los monos. Ya se ha demostrado que es posible hacer trasplantes de células madre (el tipo celular que curó al Paciente de Berlín) en monos Rhesus. No obstante, esos monos no son el mejor modelo animal que puede utilizarse, porque en su sistema inmunológico hay demasiadas proteínas que deben tomarse en cuenta, de manera que el trabajo se vuelve ineficaz e incierto. Es más, esas proteínas del sistema inmunológico causan algunas de las complicaciones o efectos secundarios más peligrosos que pueden ocurrir después de un trasplante de médula ósea, como la enfermedad de injerto contra huésped, la cual se presenta cuando los “guardianes” que protegen al paciente rechazan a las células nuevas.

Los trasplantes de médula ósea solo pueden llevarse a cabo cuando existe una coincidencia exacta entre las proteínas del sistema inmunológico; y la enfermedad de injerto contra huésped se presenta cuando esa coincidencia no es suficientemente adecuada. En vez de colaborar con el cuerpo del receptor, las células inmunológicas del donante empiezan a atacar al paciente y así, más que salvarlo, el trasplante puede matarlo.

Sin embargo, la historia de los macacos cangrejeros (Macaca fascicularis) de la isla Mauricio les convierte en la especie perfecta para este tipo de investigación. La razón es que la población de aquella isla inició hace 500 años con apenas cinco individuos, y solo hubo una hembra en el grupo; de modo que la especie tiene muy poca diversidad genética, y eso facilita mucho encontrar buenas coincidencias para trasplantes de médula ósea.

Lazo del VIH.PARKASH MATHEMA / AFP / GETTY IMAGES

En el nuevo estudio, Sacha y su equipo informan de un trasplante exitoso de células madre en dos macacos. Transcurrido un año del procedimiento, los monos siguen vivos y sanos, y no muestran signo alguno de rechazar las células trasplantadas. Este logro es importante, puesto que ahora los científicos tienen un nuevo método para averiguar qué, exactamente, condujo al resultado extraordinario del Paciente de Berlín.

“Considero que podremos poner a muchas personas en remisión sin medicamentos”, dijo Sacha. “Creo que eso será factible, tal vez, en unos diez años”. Académicos y compañías ya han manifestado interés en utilizar a los animales para responder interrogantes de investigación en VIH y otros temas, ya que podrían servir para averiguar cómo prevenir la enfermedad de injerto contra huésped, por ejemplo.

La noticia es estupenda para la ciencia; pero bastante mala para los monos. Parte de la razón de que sean necesarios es que, cuando los trasplantes de médula ósea salen mal, pueden salir terriblemente mal: la enfermedad de injerto contra huésped es una de las causas principales de muerte en individuos que reciben trasplantes de médula ósea.

Sacha y sus colegas están profundamente interesados en el bienestar de sus animales de estudio, incluso cuando realizan procedimientos que saben podrían dañarlos o incluso, costarles la vida. “Nos encariñamos mucho con estos monos. Les ponemos nombres, y pasamos mucho tiempo con ellos”. Para asegurarse de que los monos estén contentos y entretenidos, el personal veterinario de la universidad les da golosinas y iPads.

“La verdad, estos monos son muy tiernos”, dijo Sacha. “Es espantoso cuando enferman y mueren”.

“Pero, a fin de cuentas, estamos tratando de aliviar el sufrimiento humano”, prosiguió el investigador. “El objetivo final de todo esto es un esfuerzo para brindar un mejor tratamiento a los humanos. Cierto, causamos dolor y sufrimiento a un animal. Y lo hacemos con plena conciencia. Es muy duro. Te sientes mal, te sientes terrible al ver el sufrimiento de los animales”.

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cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek