La Primera Iglesia Bautista de Sutherland Springs, Texas, en la que el exmilitar Devin Kelley asesinó a 26 personas el domingo pasado, no volverá a abrir sus puertas, informó su pastor Frank Promeroy.
El pastor, cuya hija fue una de las asesinadas, dijo al periódico estadounidense Wall Street Journal que “hay demasiados que no quieren regresar allí ” y “probablemente lo convertiremos en un monumento por un tiempo. Lo cotejamos día con día en este momento”.
Promeroy señaló que es demasiado pronto para decidir si la Primera Iglesia Bautista en Sutherland Springs será derribada y reconstruida. “Quiero pasar por todos los funerales antes de hacer nada”, comentó.
Los servicios continuarán como de costumbre en un centro comunitario al final de la calle, de acuerdo con la información del medio.
No está claro cuánto costaría reconstruir la iglesia, o convertirla en un monumento conmemorativo, detalló The Independent. La Iglesia Episcopal Africana Metodista Emanuel, donde nueve personas murieron en un tiroteo en la iglesia en 2015, recaudó casi 42,000 dólares para la construcción de un monumento conmemorativo este año.
El domingo, poco antes de las 11:20 Devin Patrick Kelley, de 26 años, abrió fuego en la First Baptist Church, una pequeña iglesia de paredes blancas, típica de esta región del medio-oeste de Estados Unidos.
El atacante fue descrito por las autoridades como un joven blanco que aparentemente se suicidó cuando huía en su auto y mientras era perseguido por dos ciudadanos.
Devin Kelley es descrito por quienes le conocieron como un hombre inquietante con una vida personal y profesional frustrada. El exmilitar, autor del peor tiroteo ocurrido en Texas, fue dado de baja de la Fuerza Aérea por violencia conyugal.
Residía en New Braunfels, ciudad ubicada a unos 50 km de Sutherland Springs, donde perpetró el ataque.
Kelley era de esas personas que exponían abiertamente su frustración en las redes sociales. Sus diatribas en Facebook iban dirigidas contra la religión, la iglesia y los creyentes.