Dormir poco puede volverte loco, literalmente

Es probable que no necesites pruebas científicas para saber que la falta de sueño hace que una persona se ponga de muy mal humor. Y el hecho de que un sueño regular tenga un impacto tan grande en el estado de ánimo de una persona es una razón suficiente para convertirlo en una prioridad. La Alianza Nacional de Enfermedades Mentales calcula que el insomnio influye en la depresión, la ansiedad, y otros trastornos psicológicos en al menos la mitad de todas las personas que padecen falta de sueño.

Los científicos no comprenden plenamente por qué el sueño y el estado de ánimo están tan relacionados. En un estudio publicado en la revista Current Biology se analizó la amígdala, que forma parte de la zona más profunda del cerebro, localizada en el lóbulo temporal. Se sabe que esta región desempeña una función en nuestra capacidad de regular las emociones.

En el estudio, los investigadores mostraron a los participantes (que no habían dormido en 35 horas) fotografías que podrían clasificarse como tristes. Un estudio de obtención de imágenes por resonancia magnética mostró que los participantes privados del sueño tenían una amígdala más reactiva. Sin embargo, las relaciones con otras áreas del cerebro fueron más débiles, lo que sugiere que la razón por la que las personas privadas del sueño tienden a ser más volátiles desde el punto de vista emocional también se debe a la falta de respuesta de otras facultades mentales. En pocas palabras, la falta de sueño reduce la capacidad de regular nuestras emociones.

“La falta de sueño hace que los pensamientos sean más negativos, y es más probable que el procesamiento de los mismos incluya bucles repetitivos negativos, conocidos también como rumiación, lo que produce emociones negativas”, afirma Jenna Carl, psicóloga clínica que se especializa en la investigación y el tratamiento de la ansiedad, la depresión y el insomnio. También es directora médica de Big Health, una empresa de medicina digital que ha creado un programa conocido como Sleepio, el cual ayuda a los usuarios a dar seguimiento a sus hábitos de sueño.

En un artículo reciente se probó el programa como una forma de gestionar y cambiar los malos hábitos de sueño y se encontró que también parecía mejorar la salud mental de los participantes en el estudio. En este último, publicado en la edición de octubre de la revistaThe Lancet Pshychiatry, participaron más de 3,700 estudiantes universitarios que utilizaron el programa Sleepio, que se basa en el uso de la terapia cognitiva conductual, un tipo de intervención psicológica que se centra en la forma en que los procesos de pensamiento influyen en la conducta.

Los participantes respondieron cuestionarios de autoinforme sobre sus hábitos de sueño y sus síntomas de salud mental, como la ansiedad y la depresión, así como problemas más severos como alucinaciones y paranoia. Se les asignó al azar al grupo de estudio o al de control durante seis semanas. Cada participante llevó un diario de sueño.

Los investigadores descubrieron que a las 10 semanas, los participantes del grupo de tratamiento informaron mucho menos insomnio y experimentaron menos alucinaciones y menos depresión, ansiedad y paranoia que los miembros del grupo de control.

Resulta que el hecho de mantener un hábito de sueño constante y dormir al menos ocho horas cada noche puede ser una de las maneras más eficaces de manejar problemas psicológicos existentes. Los profesionales de la salud mental hacen énfasis en la importancia de dormir bien, ya que esta es una de las formas más eficaces de controlar los síntomas de la depresión, la ansiedad y el trastorno bipolar. “Históricamente, los médicos pensaban que las dificultades para dormir no eran más que síntomas de ansiedad y depresión, y que se resolverían al restaurar la salud mental”, dice Carl.

Sin embargo, también es importante recordar que los cambios en los hábitos de sueño también pueden ser una señal de problemas de salud mental. De acuerdo con la Fundación para el Sueño, las personas con insomnio tienen 10 veces más probabilidades de padecer depresión clínica y 17 veces más probabilidades de sufrir ansiedad.

Para las personas que padecen un trastorno bipolar, el insomnio es un problema importante. Al mismo tiempo, la falta de sueño también puede incrementar la gravedad de un episodio maníaco. Tan solo por esa razón, las perturbaciones del sueño se consideran como síntoma fundamental del trastorno bipolar. “La ventaja del sueño es que es un tema mucho menos estigmatizado que la ansiedad o la depresión, lo que lo convierte en un maravilloso punto de inicio para abordar esos trastornos”, afirma Carl.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek