Félix Rodríguez, el agente cubano de la CIA que participó en la captura de Ernesto Guevara en Bolivia y que dio la orden de asesinarlo, ha revelado nuevos detalles sobre los últimos momentos del guerrillero cuando se cumplen 50 años de su muerte.
“Cuando yo entré a la habitación me le paré enfrente una vez que ya tenía la decisión final y le dije: ‘Comandante lo siento. Son órdenes superiores del alto mando boliviano”. Se puso blanco como un papel, pero me dijo: ‘Es mejor así, nunca debí haber caído preso vivo’…. Le pregunté si quería algo para su familia y yo diría que de una forma sarcástica me dijo: “Si puedes dile a Fidel que pronto habrá una Revolución triunfante en América”, como diciendo me engañaste, pero esto va a triunfar, y ya después cambió la expresión y me dijo: ‘dile a mi señora que se case otra vez y que trate de ser feliz’. Fueron sus últimas palabras”, comentó Rodríguez a la cadena CNN.
El exagente de la CIA indicó que para un militar es difícil tener que dar la orden de matar a una persona. “Sin embargo, pensé en lo que había pasado en Cuba. El momento en que soltaron a Fidel y lo que vino a mi país y a otros países. La cantidad de muerte que esto ocasionó. Y dejé que la historia siguiera a su paso”, indicó.
En otra entrevista, esta con el diario español El País, Rodríguez detalló que él no presenció la ejecución del Che. “No tenía ningún interés en ver eso. Me fui para otro lugar y me senté en un banquito a unos cien metros a tomar notas. Oí una ráfaga corta e hice la anotación: una y quince de la tarde. La hora exacta en que fue ejecutado”, dijo.
El Che Guevara fue ejecutado en Bolivia el 9 de octubre de 1967, y el papel de la CIA en su muerte sigue siendo polémico. “Sus captores no se preocupaban por la dignidad y la etiqueta que exigía su legado revolucionario, y fue vilmente asesinado. Pero la historia sólo recuerda la cobardía de esos asesinos, mientras que el colosal ejemplo del Che vive y se multiplica día tras día “, dijo el domingo el vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel probable sucesor de los hermanos Castro como presidente de la isla.
Los servicios secretos habían sido entrenados y estaban involucrados con el batallón que capturaría y mataría a Guevara, revelaron los documentos desclasificados de la CIA archivados por la Universidad George Washington.
Según un documento informativo, la orden de matar a Guevara y a otros luchadores que trataban de llevar la revolución cubana a Bolivia llegó en la mañana del 9 de octubre. El primer soldado al que se le dio la tarea de ejecutar a Guevara fue “incapaz de cumplir la orden”, por lo que fue traspasado a otro soldado que “se armó de valor con varias cervezas”.
Félix Rodríguez estuvo con el batallón que capturó a Guevara e interrogó al guerrillero revolucionario antes de su muerte. Como relató en las entrevistas, la orden de ejecutar al prisionero provenía del alto mando del ejército boliviano, ya que sus órdenes eran mantenerlo con vida.
Un memorando de la Casa Blanca firmado por Walt Whitman Rostow, asesor de seguridad nacional del presidente Lyndon B. Johnson, también atribuyó la orden de matar a Guevara al líder militar boliviano General Alfredo Ovando Candía. “Considero esto estúpido”, escribió Rostow sobre el orden de ejecución, agregando, “pero es comprensible desde el punto de vista boliviano”.
Sin embargo, dos abogados estadounidenses de derechos humanos y civiles no creyeron que la CIA pudiera ser ignorada tan fácilmente. En su libro Who Killed Che? Michael Ratner y Michael Steven Smith revisaron documentos previamente inéditos de la CIA, la Casa Blanca y los Departamentos de Estado y de la Defensa y argumentaron que la CIA quería y esperaba que Guevara fuera asesinado, si era capturado.
“La línea del gobierno era que: ‘Los bolivianos lo hicieron porque no podíamos hacer nada al respecto’. Esto no es cierto, toda esta operación fue organizada por la Casa Blanca y la CIA”, dijo Smith a Democracy Now en 2012.
“Los Estados Unidos querían al Che muerto porque esa era la manera de acabar con el fervor revolucionario en América Latina y en todo el mundo”, agregó Ratner.
El cuerpo de Guevara había sido enterrado en una tumba sin marcar junto con los cadáveres de otros dos prisioneros, con las manos cortadas para que sus huellas digitales pudieran ser usadas como prueba de su muerte. Los restos fueron encontrados en 1997 y más tarde llevados a Cuba.
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Con información de Sofia Lotto Persio de Newsweek