La NASA probará un sistema de defensa planetaria

NASA
se dispone a probar sus sistemas de defensa planetaria con un asteroide que
pasará en proximidad extrema a la Tierra la próxima semana.

El
asteroide TC4 pasará junto a nosotros el 12 de octubre a una distancia
aproximada de 50,000 kilómetros, equivalente a una octava parte de la distancia
entre nuestro planeta y la luna; o un pelillo, en términos astronómicos. Con
apenas unos 15 metros de diámetro, no representa amenaza alguna para la Tierra,
aunque ofrece a NASA la oportunidad de practicar para un impacto en la vida
real.

Paul
Chodas, administrador del Centro para Estudios de Objetos Próximos a la Tierra
(CNEOS), en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de NASA, dijo a Newsweek que la agencia espacial y otras
organizaciones de todo el mundo están participando en el ejercicio, y explicó
cómo pretenden proteger al planeta de futuros asteroides.

¿Qué hace de TC4 un buen candidato para
un ejercicio de defensa planetaria?

Sabíamos
que venía y sabíamos que pasaría muy cerca. Esa es la razón por la que, hace un
año, decidimos aprovechar la ocasión como un ejercicio para la comunidad de
observación: todo el proceso de lo que haríamos si un asteroide se encontrara
en curso de colisión con la Tierra.

Los
asteroides pasan por la Tierra casi todos los días, pero la mayor parte de
ellos son muy pequeños. A veces hay asteroides muy grandes, mas no pasan así de
cerca. Es bastante raro descubrir un asteroide que se acerque tanto con cinco
años de anticipación. Sabíamos que venía, así que pudimos preparar nuestro
ejercicio con meses de antelación. No sabíamos cuán cerca pasaría, aunque
sabíamos que probablemente estaría dentro de una distancia lunar. Fue un
ejemplo perfecto.

¿Cómo está preparándose NASA para el
sobrevuelo?

Nuestra
tarea principal es rastrear la órbita del asteroide. Lo hemos hecho desde
principios de agosto, cuando se hizo la primera detección. Una vez que TC4 fue identificado, pudimos refinar su órbita con bastante precisión y hemos seguido refinándola
diariamente. [Pasará] a unos 50,100 kilómetros del centro de la Tierra. Nuestro
cálculo tiene una precisión de más o menos 15 kilómetros, así que es bastante
exacto. Equivale a menos de cuatro diámetros terrestres respecto de la
superficie. En otras palabras, muy cerca.

Una
red de astrónomos rastreará a TC4. Necesitamos conocer, lo antes posible, cuál
es su composición y su tamaño. Tenemos una idea aproximada del tamaño debido a
su brillantez en las longitudes de onda ópticas, pero hemos debido hacer una
suposición con base en su reflectividad.
Sabemos que los asteroides oscuros tienen bajas densidades, y que la densidad
de los asteroides brillantes es más alta y rocosa.

Mediríamos
todo esto si un asteroide se dirigiera hacia la Tierra, porque querríamos
conocer su tamaño; y, sobre todo, querríamos conocer su masa. Esto nos
revelaría la cantidad de energía que quedaría depositada cuando el asteroide
entrara en la atmósfera.

¿Qué pasaría si un asteroide pequeño,
como TC4, realmente chocara contra la Tierra?

El
equipo de CNEOS determinaría la trayectoria y podríamos saber en dónde va a
chocar el asteroide. Habría alguna incertidumbre al respecto, así que
desarrollaríamos un corredor de riesgo: una línea donde la órbita del asteroide
atraviesa la Tierra. Sabemos que sigue la órbita, pero desconocemos en dónde
[chocaría] exactamente.

Hemos
hecho varios ejercicios corriendo simulaciones de un asteroide que choca contra
la Tierra. Tratamos de predecir en dónde chocará, y la predicción mejora
conforme hacemos más y más observaciones. Es cuestión de refinar la posición de
un corredor a solo una huella de, tal vez, 1,000 kilómetros, y luego, a solo
unos cuantos cientos de kilómetros. En el caso de TC4, tenemos apenas una
decena de kilómetros de incertidumbre y todavía falta más de una semana para el
evento.

Esto
es, exactamente, lo que haríamos si fuera un caso real. Quisiera añadir que
esto también se está usando como un ejercicio de impacto de asteroide en todo
el gobierno. De modo que el cuartel general de NASA se está comunicando con los
niveles superiores del gobierno de Estados Unidos.

¿Qué pasaría si el asteroide fuera mucho
más grande?

Recuerda
que es mucho más probable que recibamos el impacto de un asteroide pequeño que
de uno grande. Hay muchas películas con escenas impresionantes de asteroides
que impactan la Tierra, pero hay muchos más asteroides pequeños que grandes,
así que es mucho más probable que uno pequeño se dirija hacia nosotros.

Ahora,
es evidente que un asteroide de 15 metros de diámetro no es siquiera lo
suficientemente grande para llegar al suelo. En cambio, uno de 30 o 60 metros
podría hacerlo o al menos, una porción significativa del asteroide. Cuando
hablo de llegar al suelo, me refiero a que llegue intacto. Todo el polvo y los
desechos llegan a la superficie terrestre, pero la atmósfera desintegra al
asteroide, dejando solo una lluvia de rocas.

Como
puedes imaginar, las técnicas de observación son muy parecidas para los
asteroides de distintos tamaños. Y el sistema de comunicaciones sería el mismo
si este fuera un incidente de impacto real. Todo esto es bueno para practicar.

¿Qué haríamos si un asteroide fuera tan
grande que tuviéramos que encontrar la manera de desviarlo de la Tierra?

Si
tuviéramos años para prepararnos para un posible impacto, entonces podríamos
coordinarnos con las agencias espaciales a fin de tratar de desviar al
asteroide. Hacen falta muchos años de alerta anticipada para desviar con éxito
un asteroide. Y también depende del tamaño. En nuestros ejercicios, hemos
trabajado con un tiempo de alerta de 5 a 10 años, el cual es suficiente para
desviar un asteroide.

Hay
varias maneras de desviar un asteroide. La más simple es embestirlo con un
vehículo espacial bastante grande. Si lo embistes a gran velocidad, transfieres
el impulso de la nave al asteroide y eso podría cambiar un poco la velocidad
del asteroide. Eso tal vez bastaría para hacer que el asteroide pase de largo
por la Tierra, a condición de que se haga varios años antes del impacto
potencial, digamos tres a cinco años antes.

Otra
opción es lo que llamamos un tractor de gravedad, el cual se usaría para un asteroide
más masivo. La estrategia consistiría en tomar otra roca y situarla sobre el
asteroide. De ese modo, la atracción gravitacional mutua, a lo largo de uno o
dos años, podría ser suficiente para que cambie su velocidad.

Por
último, podrías disparar un rayo de iones hacia el asteroide. Tendrías que disparar
los iones a alta velocidad… pero eso podría mover un asteroide.

Estas
son las técnicas que parecen más prometedoras.

¿Qué ocurrirá con TC4 después del
sobrevuelo, y qué hace NASA para buscar otros asteroides de aproximación
cercana?

Se
aproxima mucho a la Tierra una vez, y te preguntas… ¿podría volver a
aproximarse? Durante un tiempo, la respuesta fue sí; incluso se pensó en la
posibilidad de que impactara la Tierra en el año 2050. Pero al mejorar nuestras
observaciones, ahora sabemos que su órbita ya no se encuentra en el rango de
posibilidades. Nuestro sitio Web presenta la lista de todos los posibles
impactos potenciales de todos los asteroides, cada vez que encontramos uno.
Pero todos son realmente improbables; uno en un millón o menos.

Quienes
trabajamos en NASA seguimos buscando asteroides. Hemos hallado más de 95 por
ciento de los asteroides de 1 kilómetro de diámetro o más grandes, los cuales
podrían ser realmente peligrosos para la civilización. Ya sabemos en dónde se
encuentran. Estamos monitoreando sus trayectorias futuras y ninguno tiene la
menor posibilidad de impactar.

Sin
embargo, persiste una zona intermedia de asteroides que miden varios cientos de
metros. Y aunque seguimos buscando tantos de ellos como es posible, solo hemos
logrado encontrar entre la tercera parte y la mitad de esos asteroides. Hay
mucho trabajo por hacer con los asteroides más pequeños. Con todo, este, de 15
metros, no representa amenaza alguna.

Published in cooperation with Newsweek / Publicado en cooperación con Newsweek