El mundo no luce tan sombrío si tienes una taza de café en la mano. Pero, como todos los productos agrícolas, el café podría verse seriamente afectado por el cambio climático, haciendo que una situación de sí aterradora se vuelva mucho más lóbrega. Y un nuevo estudio, publicado enProceedings of the National Academy of Sciences, presenta una perspectiva distinta de los desafíos que podrían impedir que los fanáticos del café obtengan una taza de la bebida que tanto necesitan.
Cuando se analizan los riesgos del cambio climático, hay que tomar en cuenta dos factores. El primero es si la especie que te preocupa –en este caso, las plantas de café- pueden resistir los cambios de temperatura y precipitación en su hábitat. Sin embargo, los cultivos no están completamente aislados: aun cuando sus ciclos vitales son controlados casi en su totalidad por los humanos, siguen formando comunidades ecológicas con otras especies. Y una relación particularmente crítica es la que tienen con sus polinizadores. Algunas especies pueden reproducirse por su cuenta o aprovechando la brisa, pero otras requieren que un bicho transporte su polen –el equivalente botánico del espermatozoide- hasta el estigma de otra planta, para crear así una semilla o un fruto.
Esto significa que aun si la planta crece muy a gusto en su ambiente, la desaparición de los polinizadores le impediría reproducirse.
Hace mucho que los científicos han investigado las consecuencias posibles del cambio climático en cultivos populares como el cacao, las uvas vitícolas y el arce del que se obtiene el jarabe de los panqueques, y el café no es diferente de esas especies. Diversos estudios han investigado cómo se modificaría el hábitat de la planta de café arábica a resultas del cambio climático, y si el cambio climático podría fortalecer a una plaga que asuela esas plantas, la broca del café (Hypothenemus hampei).

Un productor de café inspecciona sus cultivos en Colombia.LUIS ACOSTA / AFP / GETTY IMAGES
En contraste, el nuevo estudio adoptó un enfoque distinto y consideró el destino de las abejas, las cuales polinizan las plantas de café. Cuando pensamos en abejas, tendemos a imaginar en la típica abeja melífera, las superestrellas agrícolas que viven en colmenas. No obstante, existen miles de especies de abejas y cada una ocupa un ecosistema propio.
Además de hacer mapas de las posibles modificaciones que causaría el cambio climático en los hábitats cafetaleros de América Central y del Sur, los científicos analizaron cómo podría transformarse el hábitat adecuado para las abejas, y combinaron estos factores.
Las predicciones para el hábitat del café son nefastas: los científicos opinan que, para 2050, las tierras idóneas para el cultivo de café abarcarán solo la quinta o la cuarta parte del hábitat cafetalero actual. Esto es mucho más grave de lo que sugieren los cálculos globales.
Sin embargo, la polinización es otro aspecto fundamental para el cultivo pues, si bien las plantas pueden producir bayas sin ayuda, la polinización de los insectos se traduce en mejores frutos. Y en ese sentido, las noticias son un poco mejores: el equipo de científicos halló que, en todas las áreas que serían adecuadas para las plantas de café, sobrevivirían al menos cinco especies de abejas.
Los productores que quieran atraer a los insectos podrían incrementar las poblaciones de abejas seleccionando cuidadosamente los árboles que siembran para proporcionar la sombra que necesitan sus cafetos.