Alrededor de 465,000 personas en Estados Unidos tienen un marcapasos cardíaco que es vulnerable a un hackeo, informó la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), quien anunció el retiro de varios modelos de estos dispositivos.
El martes, la agencia del gobierno estadounidense anunció que varios productos fabricados por Abbott, una compañía global que solía ser conocida como St. Jude Medical, contienen sistemas informáticos “que pueden ser vulnerables a intrusiones y ‘exploits’ cibernéticos”.
Los marcapasos, continúa la FDA, podrían permitir que un usuario no autorizado modificara los comandos de programación y dañe al paciente “debido al agotamiento rápido de la batería o a la estimulación inadecuada”.
Por eso, la agencia recomendó a los pacientes que tienen uno de estos dispositivos visitar a sus médicos y actualizar el firmware de los marcapasos. En Estados Unidos, según estimaciones de la FDA hay alrededor de 465,000 pacientes con un marcapasos que requiere del parche.
No obstante, el texto informó que no se conocen reportes de daño al paciente relacionado con las vulnerabilidades de ciberseguridad en los dispositivos implantados.
“La FDA recuerda a los pacientes, cuidadores de los pacientes y proveedores de servicios de salud que cualquier dispositivo médico conectado a una red de comunicaciones (por ejemplo, Wi-Fi, Internet pública o doméstica) puede tener vulnerabilidades de seguridad cibernética que podrían ser explotados por usuarios no autorizados”, señaló la agencia.