Pese a que el INE aprobó de forma histórica el presupuesto de casi 7 mil millones de pesos para los partidos políticos del país, el vocal ejecutivo del Instituto Nacional Electoral, Ignacio Ruelas Olvera consideró que es necesario un cambio en el modelo del financiamiento en la política nacional.
“México es suficientemente creativo para que en un ejercicio de diseño pueda encontrar nuevos derroteros de financiamiento público (…), el pueblo paga para que se haga política cuando la política es el ejercicio más económico que debe tener un pueblo; el indicador más importante de la democracia de un pueblo es cuando el hacer política cuesta menos porque es el interpretar la esperanza de sus electores”, declaró.
Reconoció que la aprobación presupuestal dada a conocer el pasado 18 de agosto, cumplió con las vías legales que permiten la administración de recursos para los partidos, pero esto no es un impedimento para que el propio Instituto se manifieste en contra de esta cantidad, por lo que buscarán crear debate y discusión pública del tema.
“Creo que en la percepción popular, el financiamiento público a los partidos políticos ya creó una crisis en la cual puedo anticipar que habrá un “no” definitivo por parte de la ciudadanía y la población”, expresó.
Dio a conocer que México es el único país que otorga financiamiento público a los partidos de forma anual, ya que otros países democráticos otorgan recursos cada que suceden campañas presidenciales.
Argumentó que la razón de este reparto anual se realiza con la intención de evitar que entre dinero ilícito a las campañas electorales, sin embargo, a la fecha no se ha podido combatir este problema.
“El Banco de México reportó que en el 2015, cuando había 14 entidades federativas en elecciones, Banxico declara que hay 34 mil millones de flujo de efectivo irregular en 16 estados de la república, y en 2016 con cuatro estados en el elección, volvió a emitir un boletín donde establece que 8 mil millones de flujo de efectivo irregular en 4 entidades federativas”,
Para Ruelas Olvera, uno de los grandes déficits que México tiene es construir un poder legislativo en el que los diputados realmente legislen representando a la ciudadanía y no sólo a sus partidos
“Tenemos que insistir en que el legislador se convierta en una fragua de las mejores leyes, transitar de “no es legal pero es político” a un estado auténticamente democrático de derecho”, finalizó.