La carrera de Steve Bannon como jefe estratega de la Casa Blanca terminó el viernes, entregando una gran victoria a su creciente lista de opositores dentro de la administración del presidente Donald Trump, incluido Jared Kushner, yerno del Presidente.
Las diferencias se pusieron al descubierto durante la semana pasada. Se dijo que Bannon se regocijó en la conferencia de prensa del presidente Donald Trump el martes, en la que culpó a “ambos bandos” por la violencia en Charlottesville, Virginia, durante una manifestación nacionalista blanca. Kushner es un judío ortodoxo.
El marido de Ivanka Trump es un moderado que incluso ha donado dinero a los demócratas y forma parte de la élite corporativa como hijo de un magnate de bienes raíces de Nueva York.
Bannon, por otra parte, es un exeditor de Breitbart News, que llamó “la plataforma para el alt-right”, un término que engloba el nacionalismo blanco, el racismo y el antisemitismo. Detesta a la clase política y ha dicho que quiere derrumbarla.
Durante una de sus acaloradas conversaciones, Bannon le dijo a Kushner, según un reportaje del New York Times de abril: “Aquí está la razón de que no hay punto medio: Eres un demócrata”.
Bannon y Kushner estaban encerrados en una perpetua batalla por ganar el oído de Trump, luchando por ganar la batalla de influencia sobre asuntos importantes, como sacar a los Estados Unidos del acuerdo climático de París.
Son este el tipo de disputas que el General John Kelly ha estado tratando de erradicar desde que se convirtió en el jefe del Estado Mayor del presidente el mes pasado. Kelly deseaba controlar el flujo de información que llegaba al presidente y reducir el número de ayudantes y miembros de la familia que compiten por la atención de Trump. Eliminar a Bannon facilita esa tarea.
Una declaración del secretario de prensa de la Casa Blanca dijo que Kelly y Bannon habían “acordado mutuamente” que el viernes sería el último día de Bannon.
Es una victoria para el consejero de seguridad nacional de Trump H. R. McMaster, quien un par de semanas estaba en la cuerda floja. Breitbart había publicado una serie de historias negativas sobre McMaster, lo que muchos pensaron provenía de Bannon. Pero en lugar de expulsar a McMaster, las historias parecen haber afectado a Bannon, pues Trump pensó que su jefe estratega estaba afectando a los miembros de su administración.
Por último, pero no por ello menos importante, el derrocamiento de Bannon es una buena noticia para Mike Pence, el vicepresidente de Trump, que representa a la clase política que tanta apatía provocaba en Bannon.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek