Una alternativa a la jeringa

Siempre que Andrew McDonald, de 42 años, ve una aguja, se siente físicamente enfermo. También sufre ataques de pánico y usa un lenguaje muy colorido. Se trata de una reacción extrema, aunque sorprendentemente común. Pero pronto las visitas de McDonald al médico serán mucho menos desagradables. Investigadores de Estados Unidos han descubierto una manera de aplicar la vacuna contra la influenza utilizando un parche adhesivo parecido a una bandita adhesiva con 100 microagujas que se disuelven sin dolor en la piel. Las pruebas preliminares demostraron que el parche es tan inocuo y efectivo como la inyección estándar contra la influenza. Los hallazgos del estudio fueron publicados en la revista The Lancet. “Más de 70 por ciento de las personas prefirieron ampliamente el parche a la inyección contra la influenza”, señala Nadine Rouphael, profesora adjunta de medicina de la Universidad de Emory y directora del estudio. Dice que la aplicación del parche se siente un poco como si pusiéramos velcro en la piel.

Esto podría ser algo bueno para quienes sufren fobia a las agujas, además de que tiene otros beneficios, señala el epidemiólogo Stephen Morse, de la Universidad de Columbia. “Haría que la vacunación se volviera mucho más simple. Las personas podrían autoaplicársela desde la comodidad de su hogar, pegándola como si fuera una bandita adhesiva”. Eso podría aumentar la aplicación de vacunas durante la temporada de influenza, especialmente entre los adultos que trabajan y siempre están ocupados. En noviembre pasado, solo 37 por ciento de los adultos estadounidenses se vacunaron contra la influenza, lo que equivale a aproximadamente 48,000 personas en todo el país cada año. “La realidad es que muchas personas están demasiado ocupadas. No desean esperar en una fila ni hacer cita con el médico”, dice Morse.


TOQUE MÁGICO: Hasta 10 por ciento de los estadounidenses
tienen fobia a las agujas, y esa es la razón por la que el parche para la
influenza, que tiene agujas diminutas, cada una del espesor de un cabello y
menos de un milímetro de largo, podría ser una feliz alternativa. FOTO: JESSICA
PETERSON/GETTY

Y debido a que el parche permanece estable en temperaturas de hasta 40 grados Celsius, puede usarse en países en desarrollo, sin las complicaciones o el costo añadido de la refrigeración. También podría distribuirse rápidamente por correo durante un brote de influenza.

Lo único malo es que quizá tengamos que esperar cinco años para tener el parche. Es necesario realizar más pruebas en poblaciones más numerosas. Mientras tanto, los investigadores trabajan para desarrollar parches de nueva generación con agujas que se disuelvan más rápidamente y provoquen menos irritación local. También exploran la posibilidad de que el parche pueda usarse para aplicar otras vacunas, como la de la polio y la de la hepatitis A.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek