Con música y flores, despide El Llano a migrante

Después de 20 años en Estados Unidos, José Rodríguez Aspeitia regresó a su pueblo. Esta vez se quedará en Palo Alto para siempre, pues el tráfico ilegal de personas lo reclamó como víctima y hoy fue sepultado en el cementerio ubicado a dos kilómetros de la cabecera municipal que hace mucho tiempo fue su hogar.

Sobre los hombros de sus hermanos, sus cuñados y sus sobrinos, José salió de la iglesia a las 5 de la tarde para recorrer el Boulevard Miguel Ángel Barberena Vega por última vez. De ahí fue llevado en caravana al cementerio, en un recorrido de dos kilómetros que musicalizó la banda local Cerro Alto.

Aunque tenía 20 años sin volver a El Llano, el municipio de Aguascalientes donde nació y vivió hasta los 14 años, a José lo despidió todo el pueblo. Incluso gente de las comunidades vecinas. A pie, en bicicleta y en moto, unas 200 personas dieron el último adiós a quien ellos saben que no será el último migrante que pierda la vida en pos del ‘sueño americano’.

Que te quise mucho, no podrás negarlo… Y que mi cariño no supiste amar… Que te di mi vida sin pedirte nada… Solo me engañabas, me hiciste llorar… tocó la banda ya en el panteón, mientras la esposa, hermanos y amigos de José lo veían una última vez, con la tapa del ataúd levantada.

“No, pues el sueño americano cada vez es más sueño”, reprochó un amigo de la infancia afuera del cementerio. Como José, él se fue de mojado varias veces hasta que la entonces nueva administración de Barack Obama lo deportó.

Todos coinciden: si no es en la obra o en la manufactura, en El Llano no hay dónde trabajar.

“Mi hijo tiene ya, aproximadamente, dos años trabajando en Estados Unidos -cuenta un habitante de La Luz, una comunidad 10 kilómetros adelante de Palo Alto- Pues es que, ¿la gente qué hace con 750 pesos que pagan a veces las fábricas?”.

“De hecho mi hijo es licenciado en informática. No consiguió chamba y anda por allá tirando cemento. Imagínense: ¡tirando cemento un licenciado en informática!”, ironiza.

Casi todos los hombres que asistieron al sepelio de José han cruzado la frontera al menos una vez. Toda la gente dice que de Palo Alto se van muchos de ilegales y que posiblemente, en proporción con su población, El Llano sea un municipio más migrante que Calvillo.

Pero también es el municipio oficialmente más olvidado. En 2016, la Comisión Reguladora de Energía lo excluyó de la lista de precios diarios de las gasolinas porque, justificó, ahí no había gasolineras. Pero justo a la entrada de la cabecera hay una estación de Pemex.

El Llano tampoco aparece en las infografías de 2016 del Instituto de los Mexicanos en el Exterior. Sin embargo, sus propias estadísticas registran que 58 personas del municipio solicitaron matrículas consulares en Estados Unidos, es decir, se convirtieron en migrantes legales.