Más regulaciones a los cigarrillos electrónicos no tienen sentido

En un reciente artículo publicado en la revista JAMA Pediatrics sobre la correlación entre el cigarrillo electrónico y el posterior consumo de tabaco entre los adolescentes y adultos jóvenes, el demógrafo de Dartmouth Samir Soneji y sus coautores descubrieron que la probabilidad de consumir cigarrillos en una etapa posterior es significativamente más alta entre todos los usuarios de cigarrillos electrónicos que entre las personas que nunca han utilizado un producto de nicotina.

Con base en este hallazgo, llegaron a la conclusión de que se requieren “estrictos reglamentos en relación con los cigarrillos electrónicos” por parte de los gobiernos federal, estatales y locales para minimizar la posible “carga futura producida por el tabaco en toda la población”. Esta conclusión no está justificada por la naturaleza de sus resultados.

El artículo compara la probabilidad de fumar más adelante si se han consumido cigarrillos electrónicos pero no cigarrillos normales, con la probabilidad de fumar más adelante si no se han consumido cigarrillos electrónicos ni cigarrillos normales.

Esta comparación no es relevante para evaluar el riesgo a la salud pública. La comparación relevante es la conducta de consumo de tabaco si se ha tenido acceso a los cigarrillos electrónicos, y la conducta de consumo de tabaco si no se ha tenido accesoa los cigarrillos electrónicos, dado que dicha comparación incorpora la posible puerta de entrada y los efectos de disuasión/desviación del uso de los cigarrillos electrónicos.

Dicha comparación tomaría en cuenta cualesquier efectos beneficiosos de los cigarrillos electrónicos sobre los fumadores potenciales que podrían decidir reducir su consumo de cigarrillos o limitarse completamente a consumir cigarrillos electrónicos, así como a las personas que ya fumaban y que han cambiado al uso de cigarrillos electrónicos de manera parcial o completa, o que utilizan exitosamente los cigarrillos electrónicos como una ayuda para dejar de fumar. Las decisiones relacionadas con la imposición de reglamentos deben basarse en esta comparación.

El naciente mercado de los cigarrillos electrónicos en Estados Unidos puede proporcionar un sólido conjunto de investigaciones empíricas sobre las consecuencias de estos productos en la reducción o eliminación del consumo del tabaco.

La importancia de un marco analítico adecuado queda ejemplificada en un artículo reciente publicado por la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas y escrito por los economistas Mike Pesko de la Facultad de Medicina de Weill Cornell y Janet Currie de Princeton.

Estos economistas identificaron una consecuencia imprevista importante de las leyes relacionadas con la edad legal mínima, las cuales restringen el acceso a los cigarrillos electrónicos: el tabaquismo entre las adolescentes menores de edad embarazadas aumentó en más de dos puntos porcentuales.

Ahora que el tabaquismo entre los adolescentes ha llegado a un nuevo punto mínimo, los encargados de la política deberían celebrar este éxito de la salud pública en lugar de buscar una nueva expansión regulatoria.

Desde el punto de vista empírico, ciertamente no está claro que un mayor uso de los vaporizadores tenga algún efecto causal sobre el tabaquismo entre los jóvenes, como Soneji y sus coautores insinúan sin demostrarlo.

Además, el tipo de análisis publicados en JAMA Pediatrics no ofrece una base confiable para desarrollar un marco regulatorio óptimo para los cigarrillos electrónicos y otros productos de tabaco de riesgo modificado.

Este artículo apareció originalmente en el sitio web del American Enterprise Institute.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek