LA NOVELA más reciente del escritor argentino Pedro Mairal, titulada La uruguaya, muy pronto será traducida al francés, al italiano y al holandés. Y, tal como sucedió con su obra Una noche con Sabrina Love, próximamente será llevada al cine.
“La traducción a distintos lenguajes es una herramienta de comunicación enorme”, aclara en entrevista con Newsweek en Español. “Que me lea gente de otro continente es muy intrigante para mí. Me pregunto cómo se leerá esta historia, cómo la completará alguien de otro país, cómo se imaginarán a los personajes en México. Porque la literatura es algo que se completa y termina de existir con el lector. El escritor sugiere palabras, pero es el lector el que termina la obra, el que les pone su imaginación y cara a los personajes”.
—¿Que tu obra sea llevaba al cine te incita las mismas percepciones? —se le inquiere.
—El cine es otra gran vía. Esta vez yo estoy haciendo el guion porque en la adaptación de mi primera novela no colaboré en lo más mínimo y fue duro asimilar el golpe de adaptación, es como si le hicieran cirugía estética a un hijo, yo veía esa película de golpe y decía: esto no tiene nada que ver con mi libro. Pero aprendí que no tiene por qué ser igual el libro que la película, es otro lenguaje, es visual, entonces la historia hay que contarla de otra manera. Yo sé hacerlo en papel, con palabras, y en el cine voy a colaborar con las ideas, pero no puedo hacerlo solo, así que estoy escribiendo el guion con Hernán Casciari y probablemente la película la dirija Diego Peretti, y quizá [Jorge] Drexler haga la canción del final porque le gustó mucho el libro.

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—¿Te sientes pleno como escritor o en qué etapa te encuentras?
—Siempre estoy aprendiendo. Puedo venir aquí [a México], ponerme el saco de escritor, darte una entrevista y sonar muy seguro de lo que hago, pero todo el tiempo estoy aprendiendo, de hecho, con cada libro que escribo tengo que aprender cómo escribir ese libro. Mi escritura no es una moto a la que me subo y funciona, tengo que armar la moto en cada pinche libro, no me gusta repetirme.
—Eres, digamos, un escritor versátil.
—Ahora, por ejemplo, estoy haciendo canciones, estoy aprendiendo música, y me sirve mucho mi veta poética porque me ayuda a escribir las letras, así que diría que casi son poemas musicalizados. Siempre estoy explorando distintas cosas, por eso he escrito poesía, cuentos, novelas e, incluso, una novela en sonetos. Escribo a veces guiones de cine o artículos periodísticos, me gusta explorar porque crezco, no me gusta quedarme en el mismo lugar ni en lo seguro, voy hacia zonas en donde no estoy tan cómodo porque eso me estimula.

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Pedro Mairal nació en Buenos Aires hace 47 años. En 1998 ganó el prestigioso Premio Clarín por su novela Una noche con Sabrina Love y el jurado de Bogotá39 lo considera uno de los mejores escritores jóvenes latinoamericanos. Ha publicado más de una docena de libros de cuento, novela, poesía y ensayo, varios de los cuales han sido traducidos al francés, italiano, portugués, polaco y alemán.
En la novela La uruguaya, publicada recientemente por la casa editorial Emecé, Mairal narra las correrías de Lucas, un escritor de 44 años cuya monótona vida marital lo hace ansiar a una joven mujer muy especial para vivir instantes ajenos, prohibidos.
La falta de dinero, los reclamos, los pleitos y la escasa intimidad con su esposa hacen que Lucas desee inmensamente la compañía de Magalí Guerra Zavala, la chica uruguaya con la que replanteará las nuevas formas en que hombres y mujeres comienzan a relacionarse.
—Cómo está planteada esta cartografía de las relaciones amorosas, Pedro?
—La historia es la de un hombre casado que cruza a Montevideo de Buenos Aires para encontrarse con una chica uruguaya que conoció el verano anterior. Pero la aventura no es tan fácil porque, además, buscará volver con unos dólares ilegales amarrados al cinturón, como si fuera una bomba. Ella se llama Magalí Guerra Zavala, pero él la llama Guerra. A esta chica la tiene muy idealizada por la distancia, se habían visto solo una vez y las cosas quedaron inconclusas, pero la distancia agitó el fuego de la pasión y él de alguna manera la idealizó. La novela es el paso de la chica imaginada a la real, que es algo que está pasando mucho hoy con los amores que comienzan en las redes sociales, siempre es un salto enorme entre lo imaginable y lo real.

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—¿Por qué un hombre querría huir de su relación de pareja?
—Es una historia de derrumbe y de fuga, se derrumba una pareja y el personaje vive una fuga, un escape hacia lo nuevo, quiere salirse por lo menos por un día de su matrimonio y encontrarse con la uruguaya. Eso es lo que va a encontrar el lector, y quizás en esa lectura halle cierta identificación con las crisis vitales que cada uno tiene en ciertos momentos de la vida.
—¿Cómo encuentras el amor y las relaciones como para que finalmente terminen destruidos?
—Creo que heredamos modelos de familia y matrimoniales que con el tiempo son más difíciles de sostener. El matrimonio es una sociedad medieval que empezó en la Edad Media por motivos más que nada económicos, y que, claro, era hasta que la muerte los separara, pero era cuando la gente vivía hasta los cuarenta años. Ahora que vivimos muchos más años es entendible que la gente se separe y forme otra pareja. Estamos en un cambio de paradigmas, la familia hoy es otra cosa, son familias ensambladas, como dicen: mis hijos, los tuyos y los nuestros. En ese cambio de paradigma yo meto a Lucas, el personaje, a quien se le cae toda la estantería de lo que él pensaba que era una familia, pero encuentra otra posibilidad, la cual vive con un dolor que no es natural porque la ruptura de pareja es dolorosa.

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