En México, las vidas de un investigador y un
periodista son muy parecidas. Ejercer cualquiera de las dos profesiones es un
acto de fe.
Ambos buscan ayudar a comprender y explicar cómo
funciona el mundo, uno desde la perspectiva científica y otro desde la social.
Como un buen reportaje, cada artículo es resultado del sacrificio de la vida
familiar, semanas de estrés y horas de sueño. Como si fuera un diario o un
noticiero, cada publicación somete a juicio el prestigio, la credibilidad y el
nombre de quien la firma. Desde que emprenden un nuevo proyecto, periodista e
investigador saben que podría ser el último.
Mientras los asesinatos de periodistas violan el
derecho a la libertad de expresión y de acceso a la información de todos los
mexicanos, el recorte a Ciencia y Tecnología obstaculiza el derecho a la
educación y al conocimiento. Impide el nacimiento de nuevos científicos y la
consolidación de otros. Los investigadores dejan de serlo, ahogados en trámites
administrativos y asfixiados por los recortes a su principal fuente de
financiamiento.
El presupuesto de egresos de la federación
significó, en 2017, un golpe a la ciencia de 7 mil millones de pesos. De ese
tamaño fue el recorte al presupuesto del Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología (Conacyt) a nivel nacional. El impacto alcanzó a todos los estados,
incluido Aguascalientes, que suma cinco años de estancamiento e ineficiencia en
su inversión en Ciencia y Tecnología.
Ley de la
Gravitación Universal: todo lo que sube tiene bajar
En 2012, Aguascalientes destacaba por invertir
1.1 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) en Ciencia y Tecnología,
según publicó el Conacyt en la introducción a la Agenda de Innovación de
Aguascalientes. Y para 2015, el estado se había mantenido en el 9º lugar en el
Ranking Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, del Foro Consultivo
Científico y Tecnológico.
Sin embargo, ese mismo ranking indica que el
estado había caído del lugar 18 al 19 en el rubro de Inversión Pública y
Privada en Ciencia, Tecnología e Innovación; y del 11 al 27 en Producción
Científica.
Los estados captan recursos para Ciencia y
Tecnología principalmente de tres fuentes. La primera, becas nacionales e
internacionales de posgrado; la segunda, el programa Fondos Mixtos (Fomix, que
incluye inversión estatal; y la tercera, el Programa para el Desarrollo
Profesional Docente (Prodep).
De acuerdo con informes oficiales, la inversión
en becas nacionales y en el extranjero creció 163 y 323 por ciento,
respectivamente, pero solo se otorgaron 44 por ciento más becas para posgrados
en México y 50 por ciento más para el extranjero.
A través de Fondos Mixtos federales, Aguascalientes
ha obtenido 363.2 millones de pesos en los últimos 16 años, sin tomar en cuenta
la aportación estatal. Y gracias a la reestructuración de su página de
Transparencia, la Secretaría de Educación Pública (SEP) no ha publicado los
informes financieros del Prodep.
Ley de
Ohm: el presupuesto es inversamente proporcional a las becas otorgadas
Maestrantes y doctorantes de Aguascalientes han
recibido, entre 2010 y 2016,becas
nacionales por 300 millones 458,040.44 pesos y en el extranjero por 343
millones 046,841.84 pesos.
La inversión en becas nacionales de posgrado para
estudiantes de Aguascalientes incrementó de 23.3 millones de pesos en 2010 a
61.3 en 2016, y el número de becados creció 44 por ciento. En ese periodo, el
monto mensual de las becas nacionales incrementó 30 por ciento para doctorado y
23 por ciento para maestría.
A pesar de eso, la productividad de México en
formación de investigadores a través de maestrías nacionales ha crecido solo 1
por ciento: en 2016 se formaron solo dos nuevos científicos más que en 2012,
cuando inició el sexenio. Desde 2010 hasta el año pasado, Conacyt otorgó sólo 57
becas más para maestría.
En 2016 se entregaron 38 becas nacionales para
iniciar un doctorado, el mismo número que en 2010. Si se toman solo los números
del sexenio de Enrique Peña Nieto en la presidencia de la República, el
resultado es matemáticamente negativo: 21 por ciento menos becas en 2016 que en
2012 y un presupuesto inicial 9.8 por ciento menor.
|
Becas Nacionales para Aguascalientes 2010-2016 |
|||
|
Año |
Maestría |
Doctorado |
Monto |
|
2010 |
91 |
38 |
$23’308,561 |
|
2011 |
82 |
25 |
$26’643,406.26 |
|
2012 |
146 |
48 |
$34’572,525.98 |
|
2013 |
113 |
51 |
$43’509,684.05 |
|
2014 |
166 |
53 |
$50’632,199.72 |
|
2015 |
157 |
45 |
$60’482,237.52 |
|
2016 |
148 |
38 |
$61’309,425.90 |
Para posgrados internacionales, las cifras
otorgadas por Conacyt a Newsweek Aguascalientes reflejan un panorama menos
dramático, pero no por eso positivo. Solo en el último año (2015 a 2016), el
otorgamiento de becas para posgrados en el extranjero se desplomó en más del 50
por ciento.
|
Becas Internacionales para Aguascalientes |
||
|
Año |
Número de becas |
Monto otorgado |
|
2010 |
10 |
$6’171,875.80 |
|
2011 |
6 |
$6’072,518.95 |
|
2012 |
18 |
$6’958,301.06 |
|
2013 |
26 |
$12’352,707.51 |
|
2014 |
36 |
$21’839,748.19 |
|
2015 |
44 |
$28’522,244.93 |
|
2016 |
20 |
$26’129,445.4 |
En el mismo periodo, un total de 44 estudiantes
iniciaron posgrados en universidades como la de California, en Estados Unidos,
o la de Leeds, en Reino Unido; becados por Conacyt en 2015. Un año después el
gobierno financió la formación de 20 investigadores en instituciones como
Harvard, en Estados Unidos, o la Universidad de Tel Aviv, en Israel.
De 2010 a la fecha se duplicó la cantidad de
becarios de posgrado en el extranjero, mientras la inversión en apoyos se
cuadruplicó.
Teoría de
la Relatividad: la falta de dinero en un rubro se
transforma en apoyo para otro
Los gobiernos estatales no tienen injerencia
directa en las becas que Conacyt otorga directamente a instituciones de
educación superior. Pero sí intervienen en el Programa de Apoyos para el
Fomento, la Formación, el Desarrollo y la Consolidación de Científicos y
Tecnólogos y de Recursos Humanos de Alto Nivel.
Cada estado determina en qué áreas del
conocimiento son prioritarias, de acuerdo con su vocación económica, industrial
y/o académica. En 2016, Aguascalientes convocó para maestrías o doctorados en
estas áreas:
● Automotriz y Autopartes
● Mecatrónica
● Tecnologías de la Información y
Telecomunicaciones
● Energías Alternativas
● Agroindustrias
● Ingeniería en Logística y Cadena de Suministros
● Diseño Industrial
● Ciencias Básicas
● Textil
● Ciencia y Tecnología de la Salud
● Ciencias Sociales (solo becas para doctorado)
Jorge Armando Llamas Esparza, actual director del
Instituto para el Desarrollo de la Sociedad del Conocimiento de Aguascalientes
(IDSCEA), reconoce que también ahí el estado está padeciendo lo que le toca del
recorte.
“El convenio que tiene Aguascalientes con Conacyt
permite que Conacyt diga: voy a
garantizar un número de becas para tu estado, que tú convoques para hacer
estudios de posgrado en el extranjero. Y ese fue el problema que se nos
sintió porque se redujo en un 50 por ciento solo el tema de posgrados al
extranjero”, afirma.
“El año pasado hubo 14 y ahora hay siete. Hay
siete becas, pero en la convocatoria nos llegaron casi 30 expedientes”,
puntualiza Liliana Berúmen Flores, actual directora de Vinculación del
organismo.
Ley de la
atracción: sí merezco financiamiento, sí
merezco financiamiento
Otra vía para financiar el desarrollo científico
y la innovación es el programa de Fondos Mixtos. A través de él, la federación
y los estados aportan recursos para financiar proyectos estratégicos definidos
por las entidades.
En esa rama del programa, señala Llamas Esparza,
los apoyos para Aguascalientes se desplomaron 66.6 por ciento el último año.
Mientras la aportación estatal se mantuvo en 20 millones de pesos, la federal
pasó de 60 a 20 millones de pesos de 2016 a 2017.
En contraste, es a través de otra rama de ese
programa que se instalaron en Aguascalientes centros de investigación Conacyt
como el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) o Infotec,
especializado en tecnologías de información.
De acuerdo con un reporte actualizado a marzo de 2017,
Conacyt ha aportado 363.2 millones de pesos entre 2001 y 2017. De ese monto,
159.8 millones de pesos se otorgaron en los últimos dos años para tres
proyectos.
Entre los apoyos destacan la creación del Centro
de Investigación y Transferencia Tecnológica de Aguascalientes para el Sector
Automotriz (CITAA) y del Consorcio de Innovación y Transferencia Tecnológica
para el Desarrollo Agroalimentario de Aguascalientes, que tienen garantizados
130 millones de pesos para su conclusión este año, afirmaron los funcionarios.
Otro fondo por medio del cual los estados se
allegan de recursos para desarrollo científico y tecnológico, es el Programa de
Estímulos a la Innovación (PEI), que da apoyos y procura estímulos para las
empresas que invierten en desarrollo tecnológico e innovación.
“En la última evaluación que se hizo y de los
proyectos que se evaluaron solamente se favoreció a siete empresas, (con)
montos muchos más pequeños”, comenta el director del IDSCEA.
En números, refiere un apoyo a 22 proyectos de 21
empresas, que recibieron una bolsa de 98.21 millones en 2016.
Un histórico desde 2012 disponible en la página
de Conacyt reporta el apoyo con 144.2 millones de pesos a 36 proyectos cuyo
costo total asciende poco más de 257 millones de pesos. Los proyectos abarcan
desde técnicas de panificación con energías alternativas, rehabilitación de
pozos de agua, creación de plataformas digitales para educación y divulgación
científica, hasta el desarrollo de nuevos sistemas de frenado automotriz.
Proyectos
a corto y mediano plazo
Para el director del IDSCEA, es necesario el
fomento de la vocación científica desde la educación básica y fomentar el
desarrollo y la innovación con apoyo de las universidades, pero también de la
iniciativa privada.
Aunque debe aspirarse a alcanzar a países de
Asia, donde el 80 por ciento de la inversión en Ciencia y Tecnología proviene
de la IP y alcanza el 5 por ciento del PIB, Llamas Esparza no ve pertinente
“obligar” a los empresarios mexicanos a hacerlo a través de impuestos, sino
impulsar, a nivel estatal, un programa similar al PEI.
“Buscar esquemas, fórmulas, modelos que nos
permitan estimular al empresario hacia la inversión en Ciencia, tecnología e
innovación. Yo no sé si sea (pertinente) obligarlas, pero sí tenemos que
encontrar fórmulas. Ya en febrero de este año apareció una: el Programa de
Estímulo Fiscal a la Innovación, que es de la mano del PEI.
“¿Qué es lo que hace este programa? Reconocer la inversión que hace un
empresario, que es de 30 por ciento en Ciencia y Tecnología para que, a la hora
que tenga que pagar sus impuestos, tenga un deducible qué hacer”, explica el
funcionario.
Además, enunció estrategias como la vinculación
con universidades y centros de investigación. Con ella, se buscaría desarrollar
proyectos conjuntos, certificar laboratorios y a investigadores, y liberarlos
de tareas administrativas, para que se dediquen a generar conocimiento y
transferirlo.
“Que su profesorado no solamente tenga los grados y los niveles que
demandan los requisitos académicos, de productividad y competitividad académica.
Buscamos que las credenciales de estos recursos humanos de alto nivel puedan
desarrollar sus capacidades para desarrollar y transferir las mismas a la parte
productiva y social”.