Dinero sucio, muy sucio

Diversas fuerzas nos han alejado de
nuestro papel moneda, incluidas las aplicaciones para teléfonos móviles. Con
todo, eso podría suponer un beneficio oculto, pues resulta que el dinero en
efectivo está plagado de bacterias. Aunque hace tiempo que los científicos
saben que hay microbios viviendo en el dinero, un nuevo estudio demuestra que
esas comunidades bacterianas son mucho más significativas de lo que se
sospechaba hasta ahora.

A fin de examinar el grado en que las
bacterias residen en el dinero, investigadores de la Universidad de Hong Kong
recolectaron 15 billetes por toda la ciudad. El primer paso fue comprobar si
los microbios podían sobrevivir en el papel moneda. Para ello, rasparon las
bacterias de los billetes y las depositaron en diversos cultivos celulares:
cajas de Petri que contenían distintos tipos de agar, una sustancia derivada de
algas que sirve como medio de desarrollo. Los resultados, publicados en
Frontiers in Microbiology, demostraron que las bacterias crecieron fácilmente.

La cepa bacteriana más común fue
Propionibacterium acnes, relacionada con el acné. Un tipo de P. acnes detectado
en el papel moneda se aisló por primera vez en 2013, en un paciente con
sarcoidosis, una enfermedad inflamatoria. Alrededor de 36 por ciento de las
bacterias obtenidas de los 15 billetes de la muestra resultaron patógenas; esto
significa que son capaces de infectar a las personas. Y si bien las infecciones
que causan dichas bacterias no son peligrosas necesariamente, su hallazgo
demuestra que el dinero es, sin lugar a dudas, un vehículo para microbios
potencialmente contagiosos.

Otro patógeno común obtenido de las
muestras fue una bacteria llamada Acinetobacter. Todas las especies conocidas
de Acinetobacter pueden causar infecciones en humanos, aunque la mayor parte de
esas infecciones se debe a una especie llamada Acinetobacter baumannii, la cual
puede provocar neumonía o infectar las heridas de individuos con sistemas
inmunológicos debilitados, con enfermedad pulmonar crónica o diabéticos.

El nuevo estudio se suma a un creciente
cuerpo de investigaciones que pretenden llevar un registro de las comunidades
bacterianas urbanas. Muchos científicos tratan de identificar los sitios más
confiables para buscar los patógenos potencialmente peligrosos que están
emergiendo en todo el mundo. Y en opinión del microbiólogo Andreas Voss,
profesor de prevención de infecciones en el Centro Médico de la Universidad
Radboud, Holanda, las aguas residuales, las perillas de las puertas y otras
superficies y sustancias con las que tenemos contacto frecuente podrían usarse
como esos “sistemas de alerta”. Voss cree que, probablemente, las aguas
residuales son la fuente más precisa para monitorear microbios, sobre todo si
pueden rastrearse hasta su punto de origen, ya sea una granja, una vivienda o
un baño público.

Voss agrega que la capacidad de las
bacterias para desarrollarse en el dinero depende de varios factores, incluida
la composición del billete, la geografía de la región (los ambientes costeros y
los climas húmedos pueden ser más propicios que los territorios más áridos,
tierra adentro) y el saneamiento.

¿Acaso el dinero puede ocasionar que
enfermes? Voss considera que las posibilidades de contraer una enfermedad por
contacto con el papel moneda son insignificantes. Sin embargo, los autores del
estudio escriben que sus hallazgos “revelaron las capacidades de este medio de
intercambio común para dar cabida a diversas bacterias, transmitir patógenos y
resistencia antibiótica”.

En otras palabras, mientras los billetes
de papel no representen una amenaza para la salud pública, nos permitirán
seguir los microbios que viven entre nosotros y detectar una nueva amenaza, en
caso de que aparezca.

Publicado en cooperación con Newsweek /
Published in cooperation with Newsweek