El reto de combatir la pobreza

LA POBREZA se ha consolidado como uno de los grandes problemas nacionales en México y ha sido una lucha titánica el poder erradicar la condición de miseria. Durante las últimas décadas se han instrumentado programas sociales para remediar el flagelo en los cinturones de miseria de las zonas urbanas y en los pueblos más pobres de los estados del país.

Entre 2012 y 2014, según cifras oficiales de Coneval, la pobreza en México creció de 45.5 a 46.2 por ciento, es decir, de 53.3 millones de personas que estaban en situación de pobreza, el flagelo envolvió a 55.3 millones de mexicanos, de estos, 43.9 millones se ubicaron en la llamada “pobreza moderada” y 11.4 millones, en “pobreza extrema”.

En este contexto han crecido los programas sociales a través de áreas gubernamentales como la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). Y una de las grandes interrogantes es por qué si cada vez hay más programas sociales destinados a combatir la pobreza a los que se destina una buena parte del presupuesto público, el lastre permanece latente.

Francisco Javier García Bejos, subsecretario de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional en Sedesol, reconoce que la política de asistencialismo como modelo para combatir la pobreza es un fracaso, y asegura que la pobreza no se va a solucionar en el corto plazo.

“La pobreza se soluciona con desarrollo económico sostenido, con la generación de empleos, inversiones, con un ambiente de estabilidad y certidumbre económica que permita que las cosas se muevan y que eventualmente eso genere empleos, porque la única medicina y la más potente contra la pobreza es generar empleos”, dice en entrevista con Newsweek en Español.

—¿Cuáles son los planes que tiene la Secretaría para lo que resta del sexenio?

—La política social en la administración del presidente Peña ha tenido una evolución importante. Necesitábamos que la política social diera resultados, necesitábamos que la política social fuera una política de Estado. Es decir, no se trata de asistencialismo, de clientelismo. De eso ya no se trata la política social. Hoy la política social se trata de que esperamos que el desarrollo económico se convierta en una buena oportunidad para que, con las herramientas que tenemos para combatir la pobreza, podamos hacer que todo el mundo vaya alcanzando un nivel de vida mucho mejor. En esta última parte de la administración, la responsabilidad más importante que tenemos es asegurarnos de que esta visión ha sido un cambio de paradigma.

—¿Realmente hay un cambio de paradigma?

—La pobreza es un tema que es muy doloroso y muy silencioso. La pobreza es un cáncer que se come a la sociedad y no te das cuenta de cómo se manifiesta y cómo opera en algunos lugares. Rompe el tejido social y hace que exista violencia. Pongo el ejemplo del Programa de Comedores Comunitarios, en donde el gobierno va al comedor comunitario a supervisar y a llevar el abasto a través de Diconsa una vez al mes, pero es un programa que se volvió ciudadano.

“La pobreza no se soluciona, y quien diga que lo va a solucionar en el corto plazo está diciendo una barbaridad”. FOTO:
CUARTOSCURO

—Habla usted de este cambio de paradigma, pero ahora mismo acabamos de tener procesos electorales en donde los programas de Sedesol se utilizaron como moneda de cambio para el voto.

–Yo creo que esa es la concepción más preocupante de lo que pasa con la política social. Yo te puedo decir y te puedo garantizar que yo no veo a ningún ciudadano que a cambio del programa de Prospera vaya y vote por un partido político. Tenemos 40 millones de beneficiarios. Si la política social se usara para ganar elecciones, no habría modo de que alguien que no fuera del partido que está en el gobierno ganara el proceso electoral y, el año pasado, en todos los estados en donde gobernaba un partido se perdieron las elecciones. Yo sí creo que hoy tenemos una democracia mucho más madura. Yo veo un México con ciudadanos libres que van, asisten a los procesos electorales, de ciudadanos que organizan elecciones y ciudadanos que van y votan. En los programas y en lo que hace la Sedesol, establecimos mecanismos de blindaje electoral en todos los estados.

—¿Qué hará Sedesol para blindar aún más los programas sociales en 2018?

–Seguir con las reglas de blindaje electoral que ya hemos probado en estos procesos y que han sido exitosas.

—¿Cuál sería una estrategia exitosa para que realmente México supere el rezago en pobreza?

—La pobreza no se soluciona y quien diga que lo va a solucionar en el corto plazo está diciendo una barbaridad. La pobreza se soluciona con desarrollo económico sostenido, con la generación de empleos, inversiones, con un ambiente de estabilidad y certidumbre económica que permita que las cosas se muevan y que eventualmente eso genere empleos, porque la única medicina y la más potente contra la pobreza es generar empleos. Ahora bien, hay que reconocer que tenemos un reto bien importante a nivel de pobreza extrema. Esa pobreza extrema es la que más nos duele, son mexicanos que viven debajo de la línea de bienestar, con tres o más carencias de estas que hemos estado platicando y que, de acuerdo con el Coneval, hay 11 millones de mexicanos viviendo en esta condición. Ahí tenemos que hacer un esfuerzo fundamental los siguientes años y ahí hemos venido trabajando para encontrar, con nombre y apellido, a esos 11 millones. Necesito saber, si quiero atenderlos, en dónde están, cómo se llaman, quiénes son, en dónde viven.

–¿Qué opina de la pobreza extrema en el país?

–Que no debería de existir, por supuesto, y que tenemos quehacer y focalizar. El reto más importante que tenemos es que esos 11 millones de mexicanos que se han quedado atrás los tenemos que sacar adelante y tenemos que ver cómo vamos a hacer para atenderlos mejor. La pobreza siempre les pega a grupos sociales que son los que más resienten todo esto. No hay nada peor que ser mujer y pobre, que ser adulto mayor y pobre, que ser niño y pobre.

-¿Qué pasa con esos 11 millones que oficialmente están en pobreza extrema, son atendidos por la Sedesol?

-De esos 11 millones debemos de estar atendiendo casi al 85 u 87 por ciento de las personas a través de los distintos programas. Por supuesto que en algunas localidades no es tan fácil. Hay comunidades en Chiapas en donde definitivamente no les gusta que lleguen los programas, pero esta identificación que tenemos de la pobreza extrema es la que nos va a permitir cumplir con los Objetivos del Desarrollo Sustentable, que hay que recordar que para el 2030 tenemos que haber acabado con la pobreza extrema, entonces tenemos que caminar en este caminito de manera acelerada.


FOTO: ANTONIO CRUZ/NW NOTICIAS

–¿Cuáles son las dificultades que se ha encontrado Sedesol en las entidades que hoy tienen problemas de violencia o de operación del crimen organizado?

–La operación de las tiendas de Diconsa, de los propios pagos de los programas en las entidades donde hay presencia de violencia, pues sufrimos como cualquier otra parte de la sociedad sufre en esas entidades, la operación del gobierno se vuelve más complicada en lugares donde existen este tipo de condiciones. Hace poquito tuvimos un asalto a los pagos de Prospera en Oaxaca; y de repente podemos tener problemas en Tamaulipas.

–¿Qué pasa, por ejemplo, en esas zonas como las de los huachicoleros en donde la gente a veces se deja cooptar por el crimen organizado?

-Ayer lo decía el secretario Luis Miranda, lo peor que te puede pasar con la pobreza es que tus hijos acaben en la delincuencia, entonces esa es la peor de las manifestaciones de la pobreza; lo que hay que cuidar en estos lugares es, como en cualquier otro, que los jóvenes, los niños, tengan la oportunidad de ir a la escuela, de ser incluidos en el desarrollo y de que no sea atractivo para ellos meterse en este tipo de actividades, y por eso te comentaba que los programas sociales hoy son un factor de cohesión social importante.

–¿Cree que problemas como el del robo de gasolina, en donde las familias se involucran con el crimen, es un tema de pobreza?

–No, la criminalidad siempre tiene su origen en la necesidad, en la pobreza, en la descomposición social. Yo creo que si seguimos trabajando en el camino que estamos haciendo, si empoderamos a la gente para que se sienta y esté mejor y tomen mejores decisiones, eventualmente la situación y los resultados que vamos a tener van a ser mucho mejores, por eso cuando digo que hay un cambio de paradigma, ese cambio de paradigma es una visión completamente distinta al problema.

–¿Cuánta población atiende la Sedesol en esa región?

–Son cuatro o cinco municipios que están en el triángulo este y en Puebla la verdad es que tenemos una presencia muy importante de la Sedesol, particularmente en estos lugares hay presencia de los programas sociales.

—Si hay un incremento de la vinculación de la gente en actividades ilícitas, y hay una cobertura de la Sedesol en esas mismas regiones, ¿entonces dónde no están funcionando las cosas?

—La criminalidad tiene que ver con temas de descomposición del tejido social. Eso puede ser porque hay narcotráfico, drogas, porque hay pobreza. La realidad es que hay que decirlo también, cuando hay incentivos y cuando se vuelve fácil tener un negocio como ese y ese negocio es rentable, hagamos lo que hagamos vas a tener la presencia de estos temas y la gente pues toma esas decisiones porque puede hacerlo.

-¿Cuáles son los pendientes de la Sedesol en este último tramo del sexenio?

-Lo que tenemos que seguir haciendo es preocuparnos para dar resultados, y para dar resultados lo más importante que tenemos que hacer en política social es coordinarnos, sumarnos todos y dejar de pensar en que vencer la pobreza y luchar contra la pobreza es una tarea exclusiva del gobierno. Luchar contra la pobreza tiene que sumarnos con buena voluntad a todos, a los que tienen mucho, a los que tienen poco, a los que estamos de un lado, a los que estamos del otro, pues todo el mundo puede y debe participar en esta tarea que es fundamental. Si a la política social le damos la misma estabilidad que le damos a la política económica, habremos dejado un buen legado y se podrán alcanzar resultados en el mediano plazo.