La condición de pobreza de la población infantil en el mundo es cada vez más crítica. Uno de cada cinco niños en los países ricos vive bajo condiciones de carencias para cubrir sus necesidades básicas, según un informe publicado por la Unicef este jueves.
La situación se agrava para México pues el 31.6 por ciento de los niños y niñas del país está en condiciones precarias. Esto coloca al país en una de las peores posiciones en el ránking del bienestar para los menores, pues uno de cada tres en el país se enfrenta a inseguridad alimentaria.
México junto con Bulgaria, Rumanía, Turquía, Israel, Nueva Zelanda, Lituania, Hungría, Grecia, Eslovaquia y Malta, tienen también los peores índices de bienestar, según el informe “Creando el futuro: Niños y los objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG) en países ricos”.
El informe evalúa la situación de infantes en 41 naciones de ingresos elevados con respecto a nueve metas: poner fin a la pobreza, acabar con el hambre, garantizar una vida sana y promover el bienestar, una educación de calidad, la promoción de trabajo decente y crecimiento económico sostenible, reducir las desigualdades, ciudades y comunidades sostenibles, una producción y un consumo responsable y paz, justicia e instituciones fuertes.
Una persona sufre pobreza relativa cuando vive en una familia cuyas ganancias son inferiores al 60 por ciento del ingreso medio nacional.
En promedio, uno de cada cinco niños (21 por ciento) de estos 41 países de “altos ingresos” viven en la pobreza, aunque existen grandes desigualdades: uno de cada diez en Dinamarca e Islandia, mientras en España (en el puesto 16) la tasa es de 30.5 por ciento, en México (en el puesto 38), de 31.6 por ciento y en Chile, de 25.5 por ciento.
Los países de mejores resultados obtienen en todos los objetivos son: Noruega, Alemania, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Islandia, Suiza, Corea del Sur, Eslovenia, Holanda, Irlanda, Japón, Reino Unido y Luxemburgo.
Les siguen Austria y en décimo sexto lugar España, que recibe las mejores notas en materia de salud (tercer puesto) y la peor en materia de trabajo y crecimiento económico (posición 36).
En España el 30.5 por ciento de los niños viven en pobreza relativa, la sexta tasa más elevada del ránking, y el 31 por ciento en pobreza multidimensional, que identifica múltiples carencias a nivel de los hogares y las personas en los ámbitos de la salud, la educación y el nivel de vida, según el informe.
No obstante, los beneficios sociales reducen la pobreza por ingresos en un 22 por ciento, lo que sitúa a España en el vigésimo octavo puesto bajo el objetivo de poner fin a la pobreza.
En cuanto a esta meta hay grandes disparidades, dado que en Dinamarca, Islandia y Noruega uno de cada 10 niños viven en pobreza relativa, mientras que en Israel y Rumanía son uno de cada tres.
Obesidad en alza, estados de embriaguez, en baja
Finlandia, Islandia y Noruega son los países más eficaces a la hora de reducir la pobreza infantil gracias a las prestaciones sociales y a los impuestos destinados a corregir las desigualdades.
En los dos tercios de los países, el 40 por ciento de los hogares con los niños más pobres ganan menos que el 10 por ciento de los más ricos.
Uno de cada ocho niños está confrontado a la inseguridad alimentaria, un dato que escala hasta uno de cada cinco en Gran Bretaña y en Estados Unidos, y a uno de cada tres en México y Turquía.
La obesidad de los niños de entre 11 y 15 años, que “constituye igualmente una forma de malnutrición”, progresa en la gran mayoría de países.
La mayoría de países ricos redujeron su tasa de mortalidad neonatal (durante las cuatro primeras semanas de vida) en estos últimos años, pero Canadá, Estados Unidos, Chile, México, Bulgaria y Turquía todavía tienen tasas superiores a la media de 2.8 decesos por 1,000 nacimientos.
Los países de Europa del Sur (Portugal, Italia, España) presentan los índices más bajos de suicidios entre los adolescentes, y Nueva Zelanda, el más elevado. Este dato disminuyó en estos últimos años en la mayoría de países.
Pero, de promedio, casi uno de cada cuatro adolescentes sufre al menos dos síntomas por semana de problemas mentales (depresión, irritabilidad, nerviosismo y alteraciones del sueño). Son uno de cada tres en Italia.
También hay una marcada disminución de los estados de embriaguez entre los adolescentes desde 2010, así como del índice de natalidad en este grupo.
Por último, incluso en los países con mejores resultados en educación (Estonia, Japón, Finlandia, Canadá), casi uno de cada cinco alumnos de 15 años no tiene el nivel de competencia mínimo en lectura, matemáticas y ciencias.
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