Esta semana se cumplieron 50 años de que la Suprema Corte derogó la prohibición de Virginia contra el matrimonio interracial.
Mildred Jeter, una mujer de raza negra (aunque también tenía herencia afroestadounidense y podría haber preferido considerarse india), se casó con Richard Loving, un caucásico en el Distrito de Columbia en 1958.
Cuando volvieron a su casa en Caroline County, Virginia, fueron arrestados según el estatuto de antimestizaje de Virginia, que se remontaba a los tiempos de la Colonia y había sido reafirmado en la Ley de Integridad Racial de 1924.
Los Loving fueron acusados y se declararon culpables. Fueron sentenciados a un año de cárcel; la ley estatal no solo prohibía el matrimonio interracial, sino que convertía a ese acto en una acción criminal.
Sin embargo, el juez suspendió la sentencia con la condición de que abandonaran Virginia y de que no volvieran juntos en 25 años. En su opinión, el juez declaró:
Dios Todo poderoso creó las razas blanca, negra, amarilla, malaya y roja, y las puso en distintos continentes. Y de no ser por la interferencia con Su disposición, no habría ninguna causa para tales matrimonios. El hecho de que haya separado a las razas muestra que no deseaba que las razas de mezclaran.
Cinco años después, presentaron una demanda para que su condena fuera anulada. Finalmente, el caso llegó a la Suprema Corte, que echó abajo la ley de Virginia de manera unánime. El Presidente de la Suprema Corte Earl Warren escribió para el tribunal:
La libertad de matrimonio ha sido reconocida desde hace mucho tiempo como uno de los derechos personales más importantes e indispensables para la búsqueda ordenada de la felicidad por parte de los hombres libres. El matrimonio es uno de los “derechos civiles básicos el hombre”, y es fundamental para nuestra misma existencia y supervivencia.
Así es como ABC News informó acerca del caso el 12 de junio de 1967:
El caso Loving fue un hito en el progreso hacia un país que verdaderamente garantice a cada ciudadano la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad, así como la protección igualitaria de las leyes. La historia del caso se ha contado en un documental, en una película, en libros y en muchos simposios de las facultades de Derecho. Y, desde luego, ha desempeñado una función clave en el reconocimiento legal del matrimonio entre personas del mismo sexo.
David Boies y Ted Olson, los dos abogados que encabezaron la controversia contra la Propuesta 8 de California, que prohibía el matrimonio entre personas del mismo sexo en 2008, relacionaron el caso Loving con el dePerry v. Schwarzenegger.
En 2011, conforme su caso era revisado en los tribunales federales, Boies y Olson hablaron en el Instituto Cato, junto con John Podesta, entonces presidente del Centro para el Progreso de Estados Unidos, y Robert A. Levy, presidente de Cato.
Podesta y Levy fungieron como copresidentes del comité asesor de la Fundación Estadounidense para la Igualdad de Derechos, el grupo sin fines de lucro que presentó el caso de Perry. Escribieron en el Washington Post en 2010:
Ahora, 43 después del caso Loving, los tribunales vuelven a luchar contra la negación del derecho al matrimonio igualitario, está vez en relación con las parejas gays. Pensamos que una sociedad respetuosa de la libertad individual debe poner fin a este trato desigual ante la ley…
Durante más de dos siglos, las minorías en Estados Unidos han experimentado gradualmente una mayor libertad y han estado sujetas a menos leyes discriminatorias. Sin embargo, ese proceso se ha desarrollado con gran dificultad. Conforme el país evolucionó, el significado de una pequeña palabra, “todos”, también ha evolucionado. Los Fundadores de nuestra nación reafirmaron en la Declaración de Independencia la verdad evidente de que “todos los hombres son creados iguales”, y nuestro Juramento de Lealtad concluye con unas sencillas y definitivas palabras: “libertad y justicia para todos”. Sin embargo, hemos librado grandes batallas, frecuentemente en nuestros tribunales, para garantizar que la libertad y la justicia realmente estén al alcance de todos los estadounidenses.
Gracias al genio de nuestros Fundadores, que separaron el poder entre las tres instancias del gobierno, nuestros tribunales han podido señalar el camino, haciendo valer sus poderes para ejercer una protección igualitaria, según lo exige la Constitución, aun cuando los poderes ejecutivo y legislativo, y con frecuencia, también el público, no estuvieran dispuestos a confrontar una discriminación injusta.
En sus declaraciones en el Instituto Cato, y en su columna periodística, Levy afirmó que sería mejor que el gobierno estuviera completamente fuera del matrimonio, es decir, permitir que el matrimonio sea un contrato privado y una ceremonia religiosa, pero no una institución gubernamental, un argumento que yo también he presentado.
Para algunas personas, se trata de un argumento libertario contra las leyes y contra las decisiones de los tribunales que extendería el matrimonio a las parejas gays: sería mejor privatizar el matrimonio. Pero Levy continúa diciendo:
Siempre que el gobierno impone obligaciones o dispensa beneficios, no puede “negar a ninguna persona dentro de su jurisdicción la protección igualitaria de las leyes”. Esta disposición se manifiesta explícitamente en la 14ª Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que es aplicable al gobierno federal.
Al final, la Suprema Corte encontró en 2015 que las parejas del mismo sexo tienen el derecho a contraer matrimonio, en el caso deObergefell v. Hodges .Yo preferiría que la Corte hubiera convertido al caso paralelo deLove v. Beshear (o mejor aún, el deLove v. Kentucky ) en el caso principal, de manera que la decisión en el casoLoving pudiera ser seguida por la decisión en el casoLove(juego de palabras donde Loving significa amoroso y Love significa amor).
Conforme esos casos avanzaron por los tribunales, se presentaron objeciones legítimas basadas en principios federalistas y democráticos. Uno podría decir que la ley del matrimonio siempre ha sido asunto de los estados, y debería permanecer de ese modo. Dejemos que las personas de cada Estado decidan qué tipo de matrimonio habrá en su estado. Dejemos fuera de esto a las cortes federales.
El federalismo es una base importante para libertad y un sólido argumento. También existe el desconcertante argumento de que la decisión de la Suprema Corte de derogar la prohibición al matrimonio entre personas del mismo sexo es antidemocrática, que sería mejor permitir que el proceso político trabajara en el tema. Algunas personas, incluso partidarios del matrimonio entre personas del mismo sexo, advirtieron que una decisión de los tribunales podría ser otro caso de Roe v. Wade, con décadas de guerra cultural provocadas por una decisión impuesta.
Estas son objeciones válidas. No todos los temas tienen un aspecto correcto evidente. En este caso, siempre pregunto a los críticos de las decisiones del Tribunal Federal que han derogado las prohibiciones al matrimonio entre personas del mismo sexo cómo se sienten acerca del casoLoving. ¿Piensan que la Corte debió haber declinado derogar las prohibiciones estatales contra el matrimonio interracial (que seguían siendo muy populares en 1967, de acuerdo con una encuesta Gallup)? Y si ustedes apoyan la decisión en el casoLoving, entonces ¿cuál es la diferencia entre ambos casos?
El Instituto Cato instó a la Corte, en una comunicaciónamicus curiae,a encontrar que las prohibiciones contra los matrimonios entre personas del mismo sexo violan la cláusula de igualdad de protección establecida en la Constitución.
Existe otro video en el que aparecen los oradores del Foro Cato sobre el casoPerry v. Schwarzenegger (además de mí).
Viendo a futuro, pienso que reconoceremos los casosLoving y Obergefell como decisiones muy importantes que extendieron la libertad y la justicia, así como la libertad de matrimonio, a todas las personas. Hoy celebramos a los difuntos Richard y Mildred Loving, así como a sus abogados, y la victoria que obtuvieron para todos los estadounidenses.
Este artículo apareció originalmente en el sitio web del Instituto Cato.
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Publicado en cooperación con Newsweek/ Published in cooperation with Newsweek