Homicidios anti- LGBT alcanzaron un récord histórico en 2016

El año 2016 fue el más mortífero que se haya registrado para las personas LGBT en Estados Unidos, según el vigésimo informe anual de la Coalición Nacional de Programas Anti-Violencia (NCAVP, por sus siglas en inglés), publicado este lunes.

A falta de una base de datos nacional centralizada que monitoree la violencia anti-LGBT, NCAVP recogió los datos de los 11 estados donde la organización mantiene capítulos locales (Arizona, California, Illinois, Ohio, Massachusetts, Michigan, Missouri, Nueva York, Virginia, Vermont, y Wisconsin).

La publicación del informe marca el primer aniversario del peor tiroteo masivo en la historia de Estados Unidos, la masacre del club nocturno Pulse en Orlando, Florida, donde 49 personas perdieron la vida. El agresor, Omar Mateen, abrió fuego en el club gay que, presuntamente, había frecuentado durante varios años, hasta que juró lealtad al grupo militante Estado Islámico (ISIS) en una llamada telefónica al 911.

“El tiroteo del Pulse es una situación muy, muy complicada en la que intervienen muchos factores, en términos de motivaciones. Lo que sabemos es que la comunidad LGBT sintió realmente que el ataque iba dirigido en su contra y experimentó el impacto como comunidad”, dijo Emily Waters, gerente de investigación y políticas regionales del Proyecto Anti-Violencia de la Ciudad de Nueva York, en entrevista conNewsweek.

A un año de la masacre del Pulse, Waters agregó que es necesario entender el ataque como consecuencia de problemas sistémicos más extendidos que inciden en la sociedad y que incluyen homofobia, transfobia, bifobia, xenofobia y racismo.

Incluso sin contar a las 49 víctimas de Orlando como parte del total, persiste un incremento de 17 por ciento en los homicidios anti-LGBT, de 24 muertes en 2015 a 28 asesinatos en 2016. Esta es la cifra de víctimas más alta que se haya registrado desde que NCAVP comenzara a publicar su informe, hace 20 años.

Las víctimas más comunes fueron personas de color; transgénero o de géneronon-conforming (individuos que se identifican con su género, mas no se conforman a las normas sociales de género); y menores de 35 años. De los 28 homicidios notificados por NCVAP, 61 por ciento fueron mujeres de color transgénero.

El documento de NCVAP incluyó un resumen de los 28 casos. Por ejemplo, una de las víctimas más jóvenes: Kedarie/Kandicee Johnson, un adolescente negro de 16 años,genderfluid (individuos que cambian de género a voluntad, sin modificar su género biológico), quien recibió múltiples disparos el 2 de marzo de 2016, pero cuyo homicidio sigue sin esclarecerse.

NCVAP también recogió los datos de 1,036 incidentes de violencia de odio contra individuos LGBT y VIH positivos. Las formas más comunes de esta violencia fueron acoso verbal (20 por ciento), amenazas o intimidación (17 por ciento) y violencia física (11 por ciento). Casi la mitad de los incidentes registrados ocurrió en residencias privadas o en el lugar de trabajo. Las personas con discapacidades, en particular, tuvieron el doble de probabilidades de experimentar este tipo de violencia en una residencia privada respecto de los individuos sin discapacidades.

NCVAP reconoce que su investigación no es representativa de la situación en todo el país, pero considera que constituye una perspectiva importante de las experiencias LGBT. “Lo que hemos visto, desde noviembre, es que más y más personas notifican por primera vez, y que la gente está manifestando más temores”, dice Waters.

El informe NCVAP también resaltó la incapacidad de las autoridades para responder a las notificaciones de violencia. En 2016, 41 por ciento de los supervivientes interactuó con las fuerzas de la ley a resultas de la violencia experimentada y de esas personas, 35 por ciento reveló que la policía se mostró indiferente, mientras que 31 por ciento manifestó que los agentes fueron hostiles.

Algunas personas informaron de casos de abusos policiacos posteriores a los informes, incluidos uso excesivo de fuerza, arrestos injustificados, caer en celadas y redadas. Según informes de NCVAP, las personas de color que notificaron haber sufrido violencia tuvieron 2.8 veces más probabilidades de experimentar fuerza excesiva por parte de la policía que los supervivientes que no se identificaron como negros.

“Las comunidades LGBT no pueden depender, exclusivamente, de la legislación contra crímenes de odio y del sistema de justicia criminal, pues ese sistema es una fuente de violencia para muchas comunidades”, sentenció el informe.

A decir de Waters, la primera condena bajo las nuevas leyes contra crímenes de odio –que fueron introducidas bajo el mandato del presidente Barack Obama- fue una victoria simbólica para la comunidad LGBT. Sin embargo, la ley está limitada en su alcance porque está vinculada con un sistema de justicia criminal funcional, y no evita la discriminación en el lugar de trabajo ni en la educación.

NCVAP abogó por más recursos para servicios comunitarios que proporcionen apoyo y servicios de sanación a los que cualquiera pueda acceder fuera del sistema judicial. E igual de importante es dar visibilidad a las experiencias LGBT positivas y afirmativas. “Aunque reconocemos que la violencia contra los individuos LGBT es una realidad generalizada, no nos definen”, dice Waters. “Debemos seguir pugnando por imágenes más positivas, complejas y holísticas de los individuos LGBT, porque es así como humanizamos a las personas. Es así como los demás aprenden de las experiencias que les son ajenas, y como pueden empezar a desafiar sus prejuicios”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek