Cualquiera puede amasar un número exorbitante de seguidores en Twitter. Ni siquiera es necesario ser famoso. Lo único que hay que hacer es pagar por ellos. El comediante Joe Mande tiene actualmente la sorprendente cantidad de 1.01 millones de seguidores, pero ha incluido una advertencia en su biografía: “Twitter es basura, Facebook es el diablo, yo compré un millón de seguidores por unos 400 dólares pero nada de esta mierda importa, la Antártida se está derritiendo”.
En noviembre pasado, Mande incluso explicó la proeza enThe New Yorker.”La manera más sencilla de decir quién va ganando en el juego de Twitter es contar a sus seguidores”, escribió. “Las cuentas de los más famosos, como Justin Bieber o Lady Gaga, parecen tener millones de seguidores. Pero en 2012, averigüé que solo una porción de ellos son verdaderos seres humanos; algunos son ‘bots’ creados artificialmente para impulsar la popularidad de una cuenta. Inmediatamente, supe que había encontrado mi vocación”.
Debido a que Donald Trump es el presidente de Estados Unidos y la persona más famosa del planeta, uno no creería que tiene que emplear un bot para aumentar su número de seguidores en Twitter. Sin embargo, al parecer, pudo haber hecho justamente eso. Como señaló la mañana del martes el guionista John Niven, la cuenta de Trump mostró un crecimiento inusual en el número de seguidores en el transcurso del fin de semana, muchos de los cuales parecen haber sido creados artificialmente.
En la actualidad, el presidente estadounidense tiene 31 millones de seguidores y, seguramente, si los analizamos, encontraremos un número inusual de cuentas que no han publicado ni un solo tuit, que no muestran una imagen de perfil y que se unieron al servicio en mayo de 2017. Y si nuestra curiosidad aun no queda satisfecha, podemos teclear @realDonaldTrump, que es el nombre de la cuenta de Trump, en Twitter Audit, un servicio que evalúa la autenticidad de los seguidores de una cuenta, y encontraremos que solo 51 por ciento de los seguidores de Trump son reales.

Pie de foto: TWITTER AUDIT
Esta no es la primera vez que alguien señala que una buena porción de los seguidores de Trump en Twitter son falsos, pero lo que resulta interesante es que el engaño parece estar creciendo. En enero, el periodista Yashar Ali dirigió una auditoría en la cuenta de Trump en Twitter y encontró que solo 68 por ciento de sus entonces 20 millones de seguidores eran reales. Ahora, tiene 30 millones de seguidores, pero únicamente 51 por ciento son reales, lo que significa que de los 10 millones de seguidores que Trump ha adquirido desde enero pasado, alrededor de 8.3 millones son falsos.
En abril de 2016, cuando Trump comenzaba a adquirir impulso como un candidato serio, al menos para ganar la nominación presidencial del Partido Republicano, la antigua estrella de “reality shows” apenas tenía 7.58 millones de seguidores, de los cuales solo 8 por ciento eran falsos, de acuerdo con FiveThirtyEight. No es de sorprender que, conforme el perfil global de Trump se ha ido a las nubes en los últimos 13 meses, también lo haya hecho el número de bots relacionados con su cuenta de Twitter, pero es asombroso cómo ha crecido el porcentaje de sus seguidores falsos.
Entonces, ¿Trump está comprando seguidores nuevos? Es probable que nunca lo sepamos, pero parece que no hay nada más importante para Trump que la manera en que su fama se relaciona con la de otras figuras públicas, y el presidente estadounidense no estará muy feliz al saber que actualmente hay 31 cuentas con más seguidores que la suya. Una de ellas es la de Barack Obama, que cuenta con la sorprendente cantidad de 89 millones de seguidores, lo que la convierte en la tercera cuenta con más seguidores del mundo, detrás de las de Katy Perry y Justin Bieber.
En caso de que te lo preguntes, 79 por ciento de los seguidores de Obama son reales.