Trump tolera la violencia en campaña

El miércoles pasado, la víspera de su elección a la Cámara de Representantes, el candidato republicano por Montana, Greg Gianforte, golpeó a un reportero delGuardian, Ben Jacobs.

¿Qué provocó semejante violencia? Jacobs pidió a Gianforte que opinara sobre el informe de la Oficina Presupuestal del Congreso, el cual muestra que el reemplazo de la Ley de Atención Asequible, propuesto por la Cámara republicana, ocasionaría que 23 millones de estadounidenses perdieran su seguro de salud.

A continuación, en palabras de un equipo deFox News que presenció el brutal ataque:

Gianforte sujetó a Jacobs por el cuello con ambas manos y lo lanzó al suelo detrás de él… Entonces, Gianforte comenzó a golpear al reportero. Mientras Gianforte se abalanzaba sobre Jacobs, empezó a gritar algo acerca de ‘¡Estoy harto y hastiado de esto!’. Jacobs se puso de rodillas y dijo algo sobre que sus gafas se habían roto… Para aclarar, en ningún momento alguno de los que presenciamos este ataque vimos que Jacobs exhibiera forma alguna de agresión física contra Gianforte, quien abandonó el área después de rendir declaraciones a los asistentes del alguacil local.

Después del ataque, Jacobs fue evaluado en una ambulancia presente en la escena y conducido al Hospital Bozeman Health Deaconess. Luego de varias horas, salió del nosocomio con el brazo en un cabestrillo. Gianforte ha sido acusado de un delito menor por agresión.

¿Cuál fue la reacción de Donald Trump? Celebró la elección de Greg Gianforte como una “gran victoria para Montana”.

Desde hace años, los conservadores han advertido que los liberales estaban “dando una nueva definición a la depravación” al tolerar las malas conductas sociales.

Donald Trump está redefiniendo, activamente, el término depravación en la política estadounidense. Y también está volviendo mucho más perverso al país.

El republicano Greg Gianforte en un encuentro de campaña en Lions Park, el 23 de mayo de 2017, en Great Falls, Montana.JUSTIN SULLIVAN / GETTY

El año pasado, durante uno de sus mítines, Trump se expresó de un manifestante en los siguientes términos: “Me gustaría mucho pegarle en la cara”. Y añadió: “En otros tiempos, solían sacar a los manifestantes en camillas”.

En una época diferente, cuando la decencia era la norma, la Cámara de Representantes de Estados Unidos no habría aceptado en sus filas a un matón como Gianforte. Pero los integrantes de Cámara republicana parecen ansiosos de tener a otro secuaz entre ellos.

Charlie Sykes, ex presentador televisivo conservador de Wisconsin, dijo: “Cada vez que sucede algo como lo de Montana, los republicanos… normalizan y aceptan conductas antaño inaceptables”.

El ataque de Gianforte contra Jacobs fue muy vergonzoso. Casi tan vergonzoso como el boletín de prensa donde Gianforte explica lo ocurrido y encima, culpa a Jacobs. “Es infortunado que la conducta agresiva de un periodista liberal haya creado esa escena en nuestra barbacoa de campaña para voluntarios”.

Fue una mentira flagrante, como testimonian el equipo de Fox News y la acusación presentada contra Gianforte. Sin embargo, bajo Trump, las mentiras flagrantes son la nueva normalidad. Y un “periodista liberal” es el enemigo.

Kathleen Hall Jamieson, profesora de la Escuela de Comunicación Annenberg, en la Universidad de Pensilvania, dijo que Donald Trump “ha contribuido a un clima de discurso consistente con atacar a un reportero por hacer una pregunta inconveniente”.

Antes era costumbre que los candidatos y funcionarios electos respondieran preguntas de los reporteros, pues creíamos que la democracia dependía de eso. Pero ahora vivimos en la era de Donald Trump, quien ha descrito a la prensa como el “enemigo del pueblo estadounidense”.

Los candidatos o funcionarios de Estados Unidos no golpeaban a los periodistas que formulaban preguntas incómodas. Esos incidentes eran exclusivos de las dictaduras.

Pero Trump, de una manera más general y ominosa, ha otorgado licencia al lado oscuro de la psique estadounidense. Y su odio y su sed de venganza han normalizado un nuevo tipo de perversidad en Estados Unidos.

Desde que Trump entró en escena, los crímenes de odio se han disparado. Estados Unidos se ha polarizado mucho más. Ahora, los estadounidenses promedio dicen y hacen cosas a las personas con quienes están en desacuerdo que habrían sido impensables en otra época.

“Me atrevo a afirmar que el presidente ha soltado algunos demonios”, dijo Mark Sanford, representante republicano por Carolina del Sur. “He hablado al respecto con algunas personas de mi estado y me dicen, “Pues, mira, si el presidente puede decir lo que se le antoje, ¿por qué no puedo decir lo que me dé la gana?’. [Trump] les ha dado licencia”.

La nueva perversidad también se ha infiltrado en la política pública, donde Trump pretende implementar recortes sin precedentes en Medicaid, en discapacidad para Seguridad Social y en las estampillas para alimentos, y privar de seguro médico a 23 millones de estadounidenses. Todo, para que los ricos y las corporaciones disfruten de grandes recortes fiscales.

Recuerdo una época de Estados Unidos en que este tipo de propuestas se habría considerado una afrenta a la decencia. Hoy día, es el punto de partida para las negociaciones.

Un presidente debe contribuir a las normas de nuestra sociedad. Es él quien fija la tónica moral. Trump está fijándolas en nuevos niveles de ignominia.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek