TORREÓN, COAH.—A las urnas irá Coahuila este 4 de junio. Más allá del triunfo político, lo que se juega es un negocio en ciernes, estimado en más de 43,000 millones de dólares, y la prevalencia en el poder del grupo conformado por los hermanos Moreira, una década atrás. Con casi 3 millones de habitantes, la entidad puede ver, sin embargo, una alternancia que rompería con 88 años de hegemonía priista.
La responsabilidad caerá en más de 2 millones de coahuilenses —según el listado nominal—, quienes elegirán gobernador entre una baraja de siete aspirantes cobijados por 15 partidos políticos. Asimismo, votarán para elegir alcaldes en 38 municipios y 16 diputados de mayoría relativa.
Pero no solo será optar por acabar con 88 años del PRI, sino también con 12 años de “moreirato”, como se le conoce a las dos últimas administraciones de Humberto Moreira y su hermano Rubén. La primera, embarrada de acusaciones y señalamientos por presuntos lazos con el narcotráfico, una megadeuda de 36,000 millones de pesos obtenida —mucha de ella— con documentos falsos, así como juicios en Estados Unidos por fraudes bancarios, lavado de dinero y vínculos con Los Zetas, la organización criminal que impuso el terror desde entonces.
El segundo periodo del “moreirato”, el de Rubén, ha sido una administración con señalamientos de actos de corrupción, como la exoneración exprés que dio a su hermano Humberto por los delitos de fraude y operaciones con recursos de procedencia ilícita, a cinco meses de iniciar la investigación. Las cuentas oscuras incluyen la fuga masiva de 129 reos del penal de Piedras Negras, el 17 de septiembre de 2012, y la presunta creación de empresas fantasma para beneficio de unos cuantos privilegiados. En noviembre de 2016, el diario Reforma difundió información sobre la existencia de contratos millonarios a empresas inexistentes, principalmente una llamada Riviera Álamo, ligada a la entonces secretaria de Infraestructura, María Esther Monsiváis, a la que se le facturaron más de 71 millones de pesos en tres años.
En su discurso, los dirigentes de los partidos a escala nacional han subrayado la importancia de ganar Coahuila, el único estado fronterizo sin alternancia histórica. Pero en juego también está el territorio con más del 90 por ciento de la reserva de carbón del país, la cual en 2015 tuvo un valor de más de 3,000 millones de pesos, según el Anuario estadístico de la Minería Mexicana.
En 2015, la producción mineral en Coahuila alcanzó los 12,908 millones de pesos de valor. Coahuila ocupa el primer lugar en la producción no solo de carbón, sino también de hierro, celestita, bismuto, cadmio, sulfato de magnesio y sulfato de sodio.
Además, el estado también cuenta con el 30 % de las reservas de gas esquisto, un negocio de millones de dólares, según Rogelio Montemayor Seguy, presidente del clúster minero-petrolero en Coahuila, exgobernador de la entidad y exdirector de Pemex inhabilitado hasta 2025 por la Secretaría de la Función Pública debido a las sospechas de corrupción que pesan en su contra, el escándalo conocido como Pemexgate.
Guadiana Tijerina presume ser hijo de un minero. También presume haber sido maestro de Luis Donaldo Colosio. FOTO: FRANCISCO RODRÍGUEZ/NW NOTICIAS
CANDIDATOS DE AURA OSCURA
Son siete los candidatos que buscan la gubernatura, dos de ellos desde la trinchera independiente.
Por la Alianza Ciudadana por Coahuila —que encabeza el Partido Acción Nacional (PAN), la Unidad Democrática de Coahuila, el Partido Primero Coahuila y el Partido Encuentro Social— figura Guillermo Anaya Llamas, exalcalde de Torreón, exsenador, diputado federal en dos ocasiones y candidato a gobernador en 2011, cuando fue derrotado por casi 300,000 votos por Rubén Moreira, actual gobernador.
Apodado en el círculo político como el Compadre, por su cercanía con el expresidente Felipe Calderón, Guillermo Anaya ha sido acusado de vínculos con el narcotráfico a raíz de que una de sus hermanas estuvo casada con un hermano del capo Sergio Villarreal Barragán, alias el Grande. Sin embargo, las acusaciones las ha llevado a los tribunales, de donde ha salido bien librado.
Llegó a ser el abanderado panista luego de una contienda interna que finalizó de manera áspera, cuando su amigo y compadre, el senador Luis Fernando Salazar, criticó el proceso de selección de candidatos y llamó “traidor” al presidente nacional del partido, Ricardo Anaya.
Miguel Ángel Riquelme Solís es el abanderado de la Coalición por un Coahuila Seguro, que encabeza el PRI, aliado con el Partido Verde Ecologista, Nueva Alianza, Social Demócrata Independiente, Partido Joven, de la Revolución Coahuilense y Campesino Popular.
Miguel Riquelme es un operador político desde sus tiempos al frente de la Sociedad de Alumnos del Instituto Tecnológico de La Laguna (ITL), cuando trabajó para la campaña del exgobernador Rogelio Montemayor, quien lo premió con puestos de bajo perfil como recaudador de rentas en el municipio de Matamoros y jefe del Departamento de Placas de Torreón. Desde entonces, empezó a escalar puestos en la administración pública hasta dar el brinco, cobijado por el entonces gobernador Humberto Moreira, como subsecretario de Desarrollo Social en 2006. En 2008 pasó a ser secretario de la misma dependencia y en 2009 fue diputado federal, compañero de Rubén Moreira.
En 2014, Riquelme ganó la alcaldía de Torreón por menos de 5,000 votos y desde entonces fue proyectado como el “delfín” del gobernador Rubén Moreira, pese al enojo de distintos grupos del interior del PRI, los cuales acusaban falta de equidad y democracia para elegir candidato.
El empresario minero de 71 años Armando Guadiana Tijerina es el candidato de Morena. Militó en el PRI y fue director general de Catastro y diputado local en la década de 1970.
Guadiana Tijerina presume ser hijo de un minero y haber estudiado gracias a becas del sindicato minero. También presume haber sido maestro de matemáticas de Luis Donaldo Colosio en el Tecnológico de Monterrey.
Es socio de las empresas mineras Compañía Minera Caopas, Materiales Industrializados, Materiales y Triturados El Pilar, Compañía Minera Ameca y Compañía Minera Huajicari, con presencia en Coahuila, Zacatecas y Baja California. Según su declaración patrimonial, tiene ingresos mensuales netos por 363,907.85 pesos, aunque los ingresos anuales superan los 16 millones de pesos, según la declaración fiscal.
Como empresario del carbón en Coahuila, Guadiana Tijerina ha sido acusado de tener nexos con el crimen organizado en la compraventa del mineral y de explotar a los trabajadores. El empresario ha negado las imputaciones y asegura que crea 2,000 empleos directos, todos bajo la protección de contratos colectivos con el sindicato.
Por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) participa Mary Thelma Guajardo, exdiputada federal y famosa por ser comadre de Humberto Moreira. Guajardo se opuso sistemáticamente a la alianza con el PAN y es la única mujer en la contienda.
El Partido del Trabajo postuló a José Ángel Pérez Hernández, exalcalde de Torreón y exdiputado local de raíces panistas. José Ángel, un empresario algodonero, renunció a veinte años de militancia panista y acusó al partido de haberse apartado de los principios y valores de Manuel Gómez Morin y Efraín González Luna, señalando como principal responsable a Guillermo Anaya.
José Ángel había anunciado que participaría en la contienda estatal desde una candidatura independiente; sin embargo, en los tiempos de registro sufrió la muerte de su esposa, María Luisa Berrueto. Finalmente aceptó la invitación del PT. En la recta final de la contienda declinó a favor del candidato de Morena.
Los candidatos independientes son Javier Guerrero García y Luis Horacio Salinas Valdez. El primero, Guerrero García, es un expriista que se benefició de puestos públicos como haber sido cuatro veces diputado federal. Hombre que ha estado cercano a las secretarías de Desarrollo Social, tanto federal como estatal, fue también secretario de Finanzas en tiempos del exgobernador Enrique Martínez y Martínez.
A finales de 2016 renunció al PRI al acusar al partido de estar secuestrado y al servicio de un pequeño grupo. Guerrero quería participar en la contienda interna, pero reprochó lo que a su juicio sería una mera simulación, pues el gobernador Rubén Moreira “ya tomó la decisión de manera anticipada y con una actitud intolerante y grosera”.
Por otro lado, el independiente Luis Horacio Salinas es un empresario inmobiliario, gasolinero y accionista del Diario de Coahuila. Presume ser el único candidato que nunca ha militado en partidos, pero es hijo del político priista Luis Horacio Salinas Aguilera, exalcalde de Saltillo. También es tío de Manolo Jiménez Salinas, actual candidato del PRI a la alcaldía de Saltillo. Asimismo, ha sido proveedor del gobierno del estado.
En su declaración patrimonial ante el Instituto Electoral de Coahuila (IEC) aseguró ganar anualmente más de 11 millones de pesos y declaró poseer tres casas, tres departamentos y 18 terrenos.
En 2014, Riquelme ganó la alcaldía de Torreón y, desde entonces, fue proyectado como el “delfín” del gobernador Rubén Moreira. FOTO: FRANCISCO RODRÍGUEZ/NW NOTICIAS
LOS SALDOS DEL MOREIRATO
Coahuila arrastra una megadeuda de más de 36,000 millones de pesos que heredó la administración de Humberto Moreira y la cual no ha bajado ni un peso en cinco años. Por el contrario, el actual gobierno ha pagado 13,328 millones de pesos tan solo de intereses, comisiones y costos por cobertura de deuda bancaria; y únicamente ha amortizado 3,030 millones de pesos. Debido a nuevos créditos y reestructuraciones, la deuda se ha mantenido prácticamente intacta, según la última cuenta pública de 2016.
Si se le suma el pasivo a corto plazo, la deuda total de Coahuila asciende a más de 39,000 millones de pesos, según datos de la propia Secretaría de Finanzas.
En materia de seguridad, el gobierno de Rubén Moreira carga con 3,163 víctimas de homicidio doloso desde 2012 a abril de 2017, según estadísticas de la propia Procuraduría General de Justicia. No obstante, la cifra lleva una curva descendente año con año.
Asimismo, a Coahuila lo acecha el séptimo lugar con más desaparecidos en el país, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas o Extraviadas (RNPED), con 1,661 personas que no han vuelto a casa. Además, en los últimos meses la aparición de cementerios clandestinos con miles de restos óseos en diferentes parajes del estado, se han convertido en un reflector nacional e internacional, como el caso del ejido Patrocinio en el municipio de San Pedro, a 80 kilómetros de Torreón, donde se han localizado más de 6,000 fragmentos humanos.
AVES DE PANTANO
Al circo mediático de las campañas se sumó el exgobernador Humberto Moreira, quien busca ser diputado por la vía plurinominal a través del Partido Joven. Los opositores de Moreira aseguran que busca la curul para hacerse del fuero. En medio de la turbulencia humbertista que ha venido acompañada de videos en redes sociales donde critica a su hermano Rubén, a Guillermo Anaya o al expresidente Felipe Calderón, el PRI decidió expulsarlo del partido bajo el argumento de que se había inscrito en otro, pese a que el PRI mantiene la coalición con el Partido Joven.
El tema rector de las campañas han sido los ataques al “moreirato”. Prácticamente las promesas de los partidos opositores al gobierno estriban en meter o no en la cárcel a los Moreira, castigar a los culpables de la deuda, desempolvar las denuncias, reducir los gastos en publicidad oficial y giras, bajar la deuda un 50 por ciento y hasta la reducción o donación de sueldos.
Por el contrario, el candidato del PRI utiliza la propaganda del miedo: si no votan por el PRI puede regresar la violencia y la inseguridad, dice uno de sus spots. Promete monederos con apoyos económicos para la gente y desafía al gobierno federal a entregarle a Coahuila los impuestos que aporta. Y contra los señalamientos de ser continuidad de los Moreira, se defiende clamando que no lleva su apellido.
Acusaciones de enriquecimientos inexplicables, mansiones, presuntas redes de corrupción, compras de relojes de lujo, supuestas cuentas en paraísos fiscales, entre otras denuncias, completan el ramillete de sesenta días de campaña que han vivido los coahuilenses previo a su cita con las urnas.