La próxima crisis

Donald Trump llega a la Presidencia bajo la promesa de regresar a Estados Unidos a su época de gloria, cuando era una potencia manufacturera que llegó a representar el 25% de la producción mundial.

Estados Unidos dejó de ser la potencia industrial y Trump culpó de ello a los tratados comerciales y a repúblicas como China y México. Culpó también a las empresas estadounidenses por trasladarse a otros países.

Pero especialistas señalan que sólo uno de cada tres puestos de trabajo se perdió por el comercio: el 66% se perdió por la automatización y robotización del trabajo.

Existen cambios de tendencias fundamentales en la economía global que apenas se están analizando y que tendrán profundo impacto en las fuentes de empleo. Estos cambios tienen que ver con la automatización de la actividad productiva.

Para producir se requieren tres factores: tierra o recursos naturales, trabajo y capital. El cambio tecnológico es la forma en la que estos se combinan para aumentar producción y productividad.

Por ejemplo, se da un cambio tecnológico cuando en una empresa existían 20 secretarias con sus respectivas máquinas de escribir y ahora para realizar el mismo trabajo, se hace con tres secretarias y tres computadoras.

Las secretarias son más productivas porque el cambio tecnológico les permitió hacer más con menos. En términos microeconómicos, hay un salto cualitativo en donde se tiene mejor capital humano: secretarias que saben usar computadoras y mejor capital: computadoras que incrementan la productividad de las secretarias.

Las secretarias que pasaron de usar máquinas de escribir a computadoras son más productivas y es probable que ganen más.

¿Qué sucedió con las otras 17? Fueron desplazadas por el cambio tecnológico y la automatización.

La automatización se ha concebido como una amenaza para la clase trabajadora desde la revolución industrial en donde se decía que provocaría grandes niveles de desempleo.

Algunos economistas señalaban que los efectos serían devastadores, y así como los caballos y las mulas fueron desplazados por los tractores en el campo y los automóviles en la ciudad, la misma suerte correrían los trabajadores.

Los efectos no se sintieron durante mucho tiempo debido al desplazamiento de empleos del sector manufacturero al sector servicios. Pero la amenaza del desempleo por la automatización está más vigente que nunca por las siguientes razones explicadas a través de falacias.

Primera falacia: la automatización solo se da en países desarrollados. Durante algún tiempo los académicos señalaban que solo cuando los trabajadores tenían altos salarios, existían incentivos para sustituirlos por capital. El costo de los robots ha disminuido tanto del año 2000 a la fecha, que no es necesario que los trabajadores ganen mucho para ser sustituidos. Además, los robots no piden vacaciones ni emplazan a huelga. La empresa Foxconn acaba de anunciar la adquisición de cientos de robots en China y señala que en los próximos años adquirirá millones más. Esto explica porque la productividad de Foxconn ha aumentado 70%, mientras que el crecimiento del trabajo fue de menos del 30%.

Segunda falacia: la automatización se da en sectores que producen bienes de alto valor agregado. Un caso es el automotriz porque necesitan tener grandes niveles de producción para disminuir costos de amortización por unidad productiva. La empresa Adidas, del sector textil, acaba de anunciar el cierre de fábricas de calzado en China para traer la producción a Alemania. El costo del robot por unidad producida será más bajo que el salario de trabajadores en China.

Tercera falacia: los trabajadores que sean desplazados por la automatización en el sector manufacturero, pueden ser absorbidos por el sector servicios.Se ha podido observar cómo se pierden empleos en el sector de servicios bancarios por la automatización en los cajeros automáticos e incluso en restaurantes de comida rápida. Amazon acaba de anunciar la prueba piloto de un supermercado sin cajeros.

Las implicaciones para la clase trabajadora serán graves y Trump tendrá que explicar al electorado que lo apoyó por qué no pudo cumplir su promesa de generar más empleo y mejor pagado.

En términos económicos existe un problema grave que no ha resuelto el sistema capitalista y es la “desigualdad económica”. La automatización del trabajo va a agudizar este problema entre aquellos que tienen mejor educación y dominan las tecnologías y el grueso de la población a nivel mundial que se queda rezagada.

En términos educativos, las universidades tienen que replantear de forma urgente el modelo educativo para enfrentar este cambio disruptivo, de lo contrario, seguirán convirtiéndose en fábricas de desempleados.

México es el único país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en donde los ingresos de los universitarios son menores en promedio, que los ingresos de personas que solo tienen preparatoria pero más experiencia laboral.

¿Para qué invierten más de cuatro años en educación los jóvenes si no tendrán acceso a mejores puestos y remuneraciones? Urge replantear la utilidad de lo que se enseña y cerrar la brecha entre lo que se enseña en las aulas y lo que sucede en la realidad.

Las universidades siguen ofreciendo carreras tradicionales cuyos puestos laborales están desapareciendo y los estudiantes mal informados y poco preparados demandan lo que estudiaron sus padres o amigos con el riesgo de salir y encontrar una realidad muy diferente.

De acuerdo al World Economic Forum, se perderán más de 5 millones de empleos en el mundo por la automatización para el año 2020, ¿México está preparado para enfrentar esto?