Vacas que anhelan libertad

¿CUÁNTO ANHELAN las vacas salir a pastar? Parece que bastante. Según detallan en Scientific Reports, unos investigadores idearon una estrategia para medir la intensidad del impulso con que las vacas preferían comer o salir a pastar. El equipo, dirigido por Marina von Keyserlingk y Daniel Weary, de la Universidad de Columbia Británica, Canadá, aumentó de manera constante la cantidad de fuerza que requería la vaca para abrir una puerta que conducía al alimento o a los pastizales. La mayoría de las vacas empujó la puerta con la misma fuerza para alcanzar el alimento o para salir al aire libre. Sin embargo, notaron que las vacas estaban mucho más interesadas en salir por la noche, y una vez afuera, muchas se tendían en el suelo para dormir (von Keyserlingk señala que tal vez hacía mucho calor afuera durante el día —el estudio se hizo en verano— y que las vacas preferían permanecer en interiores, donde el ambiente es más fresco en horas diurnas).

Menos de 5 por ciento de las vacas estadounidenses, por ejemplo, pasa la mayor parte del tiempo pastando, y “80 por ciento jamás ve una brizna de hierba”, asegura von Keyserlingk. Encuestas hechas con productores lácteos sugieren que muchos quisieran llevar sus vacas a pastar, pero temen que eso pueda reducir la producción de leche, explica Weary. No obstante, el estudio del grupo demuestra que los animales que pasan la noche en exteriores producen la misma cantidad de leche. Por consiguiente, dejar que tus Holstein salgan de noche es un método fácil de mejorar el bienestar de las vacas sin sacrificar la producción de leche.

James Drackley, profesor de ciencias animales en la Universidad de Illinois, quien no participó en el estudio, señala que la investigación no revela nada sobre el bienestar de las vacas que permanecieron en los corrales. Añade que hay muchas razones para mantener a los animales en interiores; por ejemplo, las inclemencias climáticas y los depredadores.

No queda claro por qué las vacas prefieren estar al aire libre, pero parece que una razón es que prefieren la suave hierba al suelo de los corrales, a menudo de concreto. Además, pastar les permite moverse con libertad y ejercitarse. Una investigación previa del equipo demostró que las vacas que permanecen fuera no comen menos que las “de interiores”, lo que sugiere que la hierba no es la motivación principal, al menos en un grupo de vacas canadienses.

La organización People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) se opone a las granjas lecheras argumentando que maltratan a las vacas y, en un informe de 2009, la Sociedad Humanitaria arguyó que “proporcionar acceso regular a la pastura, y a dietas adecuadas y ricas en fibra, contribuye a mejorar la salud, alivia el estrés y corrige problemas conductuales relacionados con el confinamiento”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek