Mientras los demócratas claman por un juicio político, los expertos legales dudan que la presunta conversación del presidente Donald Trump con el director del FBI James Comey acerca de su antiguo asesor de seguridad nacional fuera un caso fácil de obstrucción de la justicia.
“Personalmente, no creo que ningún fiscal presentaría ese caso”, declaró a The Daily Signal Ron Hosko, ex subdirector de la División de Investigación Criminal, refiriéndose al informe según el cual Trump le insinuó a Comey, a quien destituyó posteriormente, que dejara de investigar a Michael Flynn.
“Cualquier abogado de la defensa podría argumentar que el presidente pensaba en voz alta” señala Hosko. “No hubo ningún asesinato de testigos, ninguna destrucción de pruebas”.
El diario The New York Times informó por primera vez el martes acerca del presunto memorando de Comey sobre una conversación sostenida en febrero, en la que Trump le dijo: “Espero que puedas dejar pasar esto… [Flynn] es un buen tipo. Espero que puedas dejarlo pasar”.
Trump destituyó a Flynn después de seis semanas en el puesto tras concluir que el asesor de seguridad nacional engaño al vicepresidente Mike Pence con respecto al contenido de sus contactos con funcionarios rusos antes de la toma de posesión del presidente, ocurrida el 20 de enero.
El “gran pero”, dijo Hosko, es si la destitución de Comey por parte de Trump, ocurrida el 9 de mayo, podría estar relacionada con un esfuerzo por detener alguna investigación realizada por el FBI.
“El presidente puede destituir al director del FBI por cualquier razón, o sin ninguna razón en absoluto”, afirma Hosko, que actualmente es Presidente de la Fundación para la Defensa Legal y la Aplicación de la Ley. “Pero si surgen pruebas de que destituyó a Comey debido a la investigación de Flynn o a la de Rusia, eso sería más difícil de defender”.
El miércoles, el Departamento de Justicia nombró a Robert Mueller, otro ex director del FBI, como consejero especial para investigar la interferencia de Rusia en la elección presidencial. El FBI también investiga los contactos de Flynn con Rusia.
Varios demócratas de la Cámara están utilizando el presunto memorando de Comey sobre lo que Trump le dijo para exigir un juicio político al Presidente, una situación muy poco probable, dadas las mayorías republicanas en la Cámara y en el Senado.
El representante Al Green, de Texas, presentó su punto de vista ante la Cámara el miércoles acerca del juicio político, aunque no parecía convencido de que el presidente fuera culpable. Green observó que es trabajo del Senado llegar a esta determinación en un juicio después de que la Cámara adopte artículos de juicio político contra un presidente por crímenes y delitos de alto nivel.
“El juicio político no indica que el Presidente será encontrado culpable”, dijo Green. “Simplemente significa que la Cámara de Representantes presentará cargos contra ”.
Los líderes demócratas de la Cámara y del Senado no han asumido la causa del juicio político, aunque un creciente número de expertos partidistas utilizan ya el término.
Aún si hubiera una mayoría en la Cámara para aprobar los artículos de juicio político contra Trump, dos tercios del Senado tendrían que estar de acuerdo en destituirlo tras someterlo a juicio.
Esta será una pendiente política muy inclinada, señala un experto en historia presidencial. Sólo dos presidentes, Andrew Johnson y Bill Clinton, han sido sometidos a juicio político por la Cámara, y ambos sobrevivieron a un juicio del Senado para concluir su mandato.
Ambos casos fueron bastante distintos, pero proporcionan el contexto para cualquier esfuerzo de esa naturaleza contra Trump, señala Larry Schweikart, catedrático jubilado de historia en la Universidad de Dayton y autor de “The Politically Incorrect Guide to the Presidents” (La guía políticamente incorrecta de los presidentes), y coautor de “How Trump Won: The Inside Story of a Revolution” (Como ganó Trump: La historia íntima de una revolución).
“Por ejemplo, Andrew Johnson fue sometido a juicio político porque era tan impopular en Washington como lo es Trump ahora, pero Johnson se desvió del camino de manera deliberada y abierta para violar una ley y provocar un juicio político como un caso de prueba”, declaró Schweikart a The Daily Signal en un correo electrónico.
Destacó que Johnson había sido el vicepresidente de Abraham Lincoln y que había ocupado el puesto sólo tras el asesinato de éste último, además de ser “un demócrata en un gobierno republicano que lo odiaba”.
La economía muestra signos de mejoría, añadió Schweikart, lo que significa que aún si los demócratas obtienen una mayoría en el Congreso, el juicio político será políticamente difícil.
“El Partido Republicano se opuso realmente a Clinton, mientras que su propio partido lo apoyaba rabiosamente. Pero una semejanza con Trump [es que] la economía atravesaba por un buen momento”, dijo Schweikart. “La economía de Trump aún no llega a ese punto, pero es muy, muy difícil siquiera intentar un juicio político contra un presidente que tiene una buena economía. El caso Watergate no hizo que [la opinión pública] se volviera contra Nixon sino hasta que la economía comenzó a hundirse. Si Nixon hubiera tenido la economía de Clinton, es probable que hubiera sobrevivido”.
Schweikart señaló que quizás 20 republicanos de la Cámara están “comprometidos con el problema” y podrían sentirse inclinados a unirse a los demócratas para someter a juicio político a Trump, pero duda que asuman el riesgo político.
El representante Justin Amash de Michigan, en respuesta a una pregunta hecha por un reportero, dijo que tratar de detener una investigación sería una ofensa merecedora de un juicio político, se informó en The Hill. Sin embargo, según Amash, “todo el mundo merece un juicio justo”.
La acusación clave contra Johnson fue el controvertido despido del Secretario de Guerra Edwin Stanton, lo cual, en esa época, se consideraba una violación de la Ley de Titularidad del Cargo. El estatuto, que desde entonces fue invalidado por la Suprema Corte, impedía el despido de funcionarios de gobierno de alto nivel sin contar con la aprobación del Senado.
Uno de los dos artículos de juicio político contra Clinton fue el de obstrucción de la justicia.
Matthew Whitaker, exprocurador de Estados Unidos del distrito sureño de Iowa, ha perseguido casos de obstrucción de la justicia, generalmente en el contexto de algún narcotraficante que trata de que un testigo modifique su testimonio. La obstrucción tiene una definición específica en el Código estadounidense, señaló Whitaker.
“La obstrucción es un delito muy técnico con elementos importantes que se deben probar”, declaró Whitaker, que actualmente es director ejecutivo de la Fundación para la Responsabilidad y la Confianza Cívica, al diario The Daily Signal. “No sabemos lo suficiente, con base en lo que hemos visto del memorando”.
En comentarios hechos el miércoles ante graduados de la Academia de la Guardia Costera en New London, Connecticut, Trump no hablo directamente sobre la acusación de obstrucción de la justicia, pero lanzó ataques contra sus opositores políticos y contra los medios de comunicación.
“Vean la forma en la que he sido tratado últimamente, especialmente por los medios de comunicación. Ningún político de la historia, y digo esto con una gran seguridad, ha sido tratado peor o de manera más injusta. No pueden dejar que ellos los desanimen”, dijo Trump entre aplausos. “No pueden dejar que los críticos y los negativistas se interpongan entre ustedes y sus sueños… Creo que por eso ganamos”.
David McIntosh, abogado y antiguo miembro de la Cámara por indiana, afirmó, durante los comentarios en una conferencia de la Sociedad Federalista realizada el miércoles, que Trump tenía la autoridad para hablar con Comey sobre una investigación en curso, así como para destituirlo. McIntosh dijo:
El presidente Trump actuó apropiadamente si le ofreció orientación al director Comey sobre una investigación. Es importante que demos un paso atrás y recordemos que, de acuerdo con la Constitución, el presidente tiene la autoridad y el poder de aplicar las leyes. En la constitución no se dice nada acerca del director del FBI.
El director del FBI está subordinado al Presidente, y es éste quien decide delegar autoridad sobre investigaciones. Al delegar esa autoridad, los presidentes han decidido sabiamente aislar al FBI de la interferencia política. Sin embargo, el presidente sigue teniendo el poder y la autoridad para instruir al FBI sobre cómo hacer su trabajo.
El Congreso, en sus críticas hacia el poder ejecutivo, no debería excederse ni tratar de instruir o limitar al Presidente en cuanto al ejercicio legítimo de los poderes que le confiere el Artículo 2.
Jason Chaffetz, representante de Utah y presidente del Comité de la Cámara para la Supervisión y la Reforma del Gobierno, pidió que el FBI proporcione una copia física del memorando de Comey a los investigadores del Congreso. Alguien aparentemente leyó una parte del memorando de Comey a un reportero de The New York Times.
Es probable que los demócratas sepan que no se trata de un caso viable de obstrucción de la justicia, señaló Jordan Sekulow, director ejecutivo del Centro Estadounidense para la Ley y la Justicia.
Aun si la historia del Times es completamente cierta, dijo, “En palabras de James Comey: Ningún fiscal presentaría este caso”.
Sekulow añadió:
El término obstrucción de la justicia tiene una carga. Es un término político para generar una situación de juicio político. Existen menos impedimentos, pero tenemos un Congreso republicano. Se trata sólo de una guerra política. Bastó con hacer que los medios de comunicación de Washington hablarán de ello… En la época de Obama, cuando las personas hablaban sobre un juicio político, nosotros siempre desalentábamos esas conversaciones, pues no eran una manera de lograr nada.
Este artículo apareció originalmente en el diario Daily Signal.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek