Andrés Manuel López Obrador se ha convertido en una pesadilla para el establishment político mexicano desde hace más de una década.
Su estilo, que recuerda más a la vieja guardia política de los setenta, ha puesto en jaque a los tecnócratas neoliberales y a la camada de políticos improvisados que se apoderaron de las estructuras partidistas de izquierda y derecha.
López Obrador, un veterano expriísta que peleó sobre el terreno su posición de líder político y que encabezó por méritos propios al PRD cuando este partido mantenía el prestigio de movimiento legítimo de izquierda, ha superado las expectativas sobre su carrera política luego de dos derrotas en elecciones presidenciales.
El tabasqueño ha mostrado una capacidad fuera de lo común para reorganizar su movimiento y utilizar su capital político para reinventarse en la arena pública. Morena, la nueva trinchera de Andrés Manuel, es un ejemplo de sus capacidades como político profesional.
“El Peje”, un mote que ha servido para camaradas y adversarios, no es ajeno a la guerra sucia ni al ataque directo desde el poder. En 2006 lo embistieron desde la presidencia de la República y en 2012 el aparato político oficialista se volcó contra su campaña. Desde el poder se gestó un eslogan que calificaba a Andrés Manuel López Obrador como un peligro para México.
El miedo que provoca es hasta cierto punto justificado para una camarilla de políticos y empresarios en contubernio desde hace ya varios sexenios. La doctrina económica proteccionista de AMLO les da terror, pero el escalofrío es aún mayor cuando imaginan la cacería de brujas contra banqueros y empresarios corruptos, todos ellos enriquecidos a partir de privilegios y contratos a modo con el gobierno en turno.
Andrés Manuel es el enemigo a vencer, y ya le ganaron en dos ocasiones.
La tercera guerra por la presidencia será en 2018, pero la batalla previa en el Estado de México será un factor determinante que inclinaría la balanza, para un bando u otro, en la elección presidencial. Los estrategas políticos lo saben y los ataques vendrán de diferentes trincheras. Veracruz fue sólo el principio.
Por eso llama la atención un sondeo que la agencia de noticias Reuters convirtió en despacho de prensa, en donde vincula el hipotético triunfo de Delfina Gómez con la depreciación del peso frente al dólar, debido al posicionamiento de AMLO y las posibilidades reales de ganar la presidencia en 2018.
La especulación de Reuters revive el viejo eslogan utilizado en contra de López Obrador, aquel que lo calificaba como un peligro para México.
@JTJ_1