Comer chile duele igualito que ser mexicano…
A esa conclusión llegan pachuco pelirrojo que regresa de Estados Unidos, un cholo que reniega de México y una moderna y pícara adelita, en su recorrido por la historia, cultura y política en México. Todo, tomando como pretexto el chile.
Valentina Garibay, Ángel Luna y Richard Viqueira dan vida a los tres personajes de la obra, que con tono de comedia hace una dura autocrítica a la idiosincracia del mexicano, cuestiona la visión de la historia nacional y protesta contra la corrupción, el TLC, la violencia, el machismo y las tantas otras tragedias políticas por las que ha atravesado el país.
Escrita y dirigida por Viqueira, y presentada por la Compañía Kraken de Teatro, la obra llenó el Teatro Morelos el pasado sábado, en la única función que se dio como parte del Programa Cultural de la Feria Nacional de San Marcos.
Durante alrededor de una hora y media, el montaje estrenado en 2015 en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico del Conaculta, la adelita, el pachuco y el cholo guiaron al público a la frontera para mostrarle, de un lado, la versión del mexicano que lo dejó todo, incluyendo a su adelita, en busca de un mejor nivel de vida. Del otro, la del que huye de la pobreza, la política y la mediocridad en México, para caer en otra, de primer mundo, “en los States”.
Con escenas que van de lo cómico e irónico a lo trágico y dramático, intercaladas con piezas musicales cargadas de folklore, “Desvenar” habla sobre el chile en la lengua mexicana (así, como albur) y en la identidad nacional a través de la gastronomía y la botánica.
Habla del chile en la historia y en la actualidad. Es una epopeya a este fruto, a su picor y a sus propiedades botánicas reales, pero también una crítica a aquellas que la cultura le ha inventado -los machos comen chile sin chillar- o le ha forzado a poseer, como su presencia en los gases lacrimógenos (the chile versus the revolution, dice el cholo).
Es esa charla en que los personajes hablan sobre el uso del chile como ingrediente del gas lacrimógeno, da pie a la reflexión y el reconocimiento de la responsabilidad que México y los mexicanos en su condición de vencidos.
“Sin el gas lacrimógeno, el mundo sería de los inconformes, por ejemplo, de los estudiantes o de las pinches viejas… ¡O de los putos! ¡O de los negros! O de los artistas, ¡ay, cabrón! O de los indios pata rajada que están pide y pide dinero allá afuera, de los maestros… ¡Ah, pues de nosotros mismos, ¿verdad?”
“¿Esa es nuestra aportación al mundo? ¿Gas lacrimógeno? ¿Pues cuántas revoluciones aplacó?- cuestiona la adelita- Sí, sí, sí, sí… ¡Aunque nosotros sigamos siendo los más jodidotes, aún!
“¡Pero nuestro paladar lo soporta! ¡Sembramos la misma cosa que nos reprime!”, le contestan.
A esta escena le siguen, protestas que se han acallado con o sin gas, por la libertad del líder de autodefensas en Michoacán, Manuel Mireles; por la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero; el movimiento #YoSoy132 y el del magisterio, entre otros.
Los personajes hacen la misma crítica también desde el futbol y la afición de los mexicanos a este deporte.
“Quizá por eso los mexicanos nos acostumbramos a perder, para salvar la vida, aunque sea de repechaje”, reflexiona el cholo, cuando el recorrido retrocede del futbol al juego de pelota prehispánico, en el que el ganador era sacrificado
La puesta en escena aborda también, en un recuento a mitad de la obra, la caída del sistema, la firma del Tratado de Libre Comercio, el surgimiento del EZLN y el asesinato de Luis Donaldo Colosio.
Critica breve, pero duramente, a los gobierno panistas con una parodia de Vicente Fox y la mención de “la diiiiizque guerra contra las drogas de Calderón”. A los priistas, en un acto musicalizado con la canción que el gobierno de Carlos Salinas de Gortari usó en la difusión del programa Solidaridad y en el epílogo de la obra, cuando el pachuco y la adelita discuten.
“Te tengo con-quis-tado. Yo, sí, claro: soy tu hacendado, tu porfiriato. ¡Tu PRI! Te voy a sodomizar por más de 70 años”, le dice ella.
“En México, todos somos la mujer violada”, ironiza el cholo en su última intervención.
Y el cierre es un himno mexicano que se dedica a Estados Unidos.