México, socio excelente para expandir el intercambio renal

—¿Podría explicarme cómo funciona el algoritmo creado por usted para el emparejamiento de donadores-receptores de riñones?

—Bien, la forma como funciona el algoritmo para trasplantes de riñones parte de datos que expresamos como una gráfica de compatibilidad. Imagina que una gráfica de compatibilidad consiste en los participantes del mercado de intercambio renal, donde los pacientes y los donantes forman pares. A veces no hay donadores directos, y a veces hay personas que esperan un riñón de donador sin tener un donante vivo. La gráfica de compatibilidad para cada una de esas parejas traza una flecha hacia otra pareja si el riñón del donador de la primera pareja puede ir al donador de la segunda pareja. De manera que puedes imaginar todo esto como un gran cuadro, con parejas de pacientes donadores y, luego, un montón de flechas que cruzan entre ellos. Sobre esas flechas tenemos indicadores que tienen que ver con la calidad del trasplante. Así pues, un trasplante excelente tendrá un número grande sobre la flecha. Y un trasplante no muy bueno tendrá un número más pequeño. Un trasplante imposible entre un donador particular y un paciente no tendrá flecha alguna. Lo que hace el algoritmo es recomendar una serie de trasplantes mientras trata de encontrar el conjunto máximo de correspondencias posibles. De modo que (el algoritmo) elige flechas con buenos números que reflejen un buen trasplante; busca tantas de ellas como sea posible; y las reúne en una cadena (…) para que los cirujanos puedan realizar esos trasplantes.

—¿Cuáles son las posibilidades de mejorar el funcionamiento del mercado de trasplantes?

—Por supuesto, una de ellas es aumentar la capacidad del mercado para atraer más personas al intercambio renal, y para ello estamos explorando la manera de atraer pacientes extranjeros a Estados Unidos, donde pueden formar parte del intercambio renal. Una de las cosas que nos alientan sobre este tipo de intercambio renal global es que podría autofinanciarse, porque cuando trasplantas a un estadounidense, lo retiras de la hemodiálisis y eso ahorra al sistema de salud estadounidense alrededor de un cuarto de millón de dólares en los primeros cinco años. Así que, si podemos atraer pacientes extranjeros al sistema de intercambio renal de Estados Unidos, eso les beneficiaría y también ayudaría al sistema de salud estadounidense, y nos permitiría financiar el trasplante de personas que no pueden costear el trasplante. Tal es la idea del intercambio renal global. Es así como pensamos expandir el intercambio renal estadounidense, llevando la atención de la salud estadounidense más allá de las fronteras de Estados Unidos.

—¿México puede ser un socio estratégico?

—Sí, creo que México puede desempeñar un papel muy importante en el intercambio renal global, porque México es vecino de Estados Unidos y tiene hospitales excelentes donde los pacientes renales pueden someterse a cirugía y recibir atención pre y postoperatoria. (…) Algunos de esos pacientes podrían ir a Estados Unidos, y nosotros podríamos pagarlo con el dinero del Sistema de Atención de la Salud si participaran en el intercambio renal. De esa forma, no solo obtendrían el riñón, sino que un estadounidense también recibiría un riñón. Es así como se logran ahorros.

“Por ello es que México sería un socio excelente para expandir el intercambio renal, porque a la larga muchas cirugías podrían hacerse en el país del paciente. Las finanzas cruzarían fronteras, las operaciones podrían llevarse a cabo en hospitales cercanos y, a veces, podrían transportarse riñones. Aunque tendríamos que lograr algunos cambios en las leyes antes de cruzar las fronteras con los órganos. No obstante, me parece que sería muy natural que hubiera un intercambio renal norteamericano que incluya a Estados Unidos, México y Canadá, y que nos brinde un mercado muy amplio que permita que más personas con enfermedad renal reciban un trasplante”.

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Alvin Roth es profesor de economía de la Universidad de Standford, experto en diseño de mercados y en 2012 compartió el Premio Nobel de Economía con Lloyd Shapley.