Tijuana.- Los municipios de Baja California desaprovechan la oportunidad de producir energía a través de la basura, pero en menos de dos años deberán invertir en infraestructura para manejar residuos que emiten gas metano.
De acuerdo al Director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), Carmelo Zavala, Tijuana, el municipio más grande de Baja California “está lejos de cumplir” con la Ley General de Cambio Climático que obliga a las ciudades invertir en sus rellenos sanitarios para combatir el calentamiento global.
El gas metano es generado por la descomposición de materia orgánica y el efecto invernadero que provoca es hasta 20 veces más agresivo que el CO2 o dióxido de carbono.
La ley publicada en 2012 obliga a las ciudades mayores a los 50 mil habitantes a construir infraestructura para el manejo de residuos que no emitan metano a la atmósfera, “y cuando sea viable, implementarán la tecnología para la generación de energía eléctrica a partir de las emisiones de gas metano” para 2018.
Tijuana es la quinta ciudad más importante de México. Se trata de un municipio eminentemente de población migrante por su condición fronteriza donde habitan según el último censo, 1.3 millones de personas.
Como en el resto de los municipios de esta región, en Tijuana el procesamiento de la basura es concesionado a una empresa privada que brinda el servicio a través del relleno sanitario ubicado en Valle de las Palmas.
Sin embargo Zavala cuestiona que GEN, la empresa encargada de tratar la basura de la ciudad vaya en el camino correcto para eficientar el tratamiento de la basura desde un enfoque de energía verde, pues permite la pepena.
“Por normatividad ni pepenadores debería haber” en los rellenos sanitarios, dice el ingeniero bioquímico.
En Tijuana se generan 2 mil toneladas de basura al día y el relleno sanitario se ubica en la periferia de la ciudad, mientras que en San Ysidro, California, se producen 5 mil toneladas y su procesamiento se da en medio de la ciudad, dice Zavala.
San Ysidro, una ciudad que se encuentra cruzando a Estados Unidos por la garita internacional del mismo nombre, sí capta el gas metano renovable de su relleno sanitario, dice Zavala.
Carmelo Zavala explica que la diferencia radica en que los ciudadanos de San Ysidro separan basura orgánica de la inorgánica y eso permite ser más eficientes en el servicio.
En gran medida, dice el ingeniero, las empresas concesionarias no se interesan en aprovechar el gas metano porque su negocio radica en cobrar por el volumen de basura que procesan cada día. Mientras más basura se genera, más cobran.
Otro de los ingresos que obtienen los concesionarios de la basura es de la venta de materiales para su reciclaje.
De acuerdo a la Guía para el aprovechamiento del gas metano en rellenos sanitarios publicado en 2011, en México existen 85 rellenos con potencial para aprovechar gas metano, y con ello reducir 31 millones de toneladas de CO2 al año. En la lista está Tijuana.
Ya ha habido esfuerzos por captar el gas metano de la basura y procesarlo como energía eléctrica en Tijuana.
En 2011, el entonces presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Senadores, Francisco Labastida, sostuvo una reunión de trabajo con el alcalde de la ciudad, Carlos Bustamante Anchondo y empresarios interesados en la “construcción de una planta de de energía eléctrica a partir del gas metano producido por los basureros de Tijuana”, dice el comunicado de prensa emitido por el gobierno de la ciudad.
La inversión que la autoridad anunció ese año fue de 8 millones de dólares para el proyecto y tenía como propósito generar energía eléctrica para el alumbrado público de Tijuana.
El proyecto nunca prosperó.