Las carpas del horror

La inhumación irregular de cientos de cuerpos en fosas clandestinas localizadas en Tetelcingo evidenció al gobierno de Morelos en el trato “indigno” dado a los cuerpos y llevó a las familias de desaparecidos a denunciar prácticas similares en otros entierros ilegales con los que se encontraron en la búsqueda de sus seres queridos. Es el caso de los hallazgos reportados en el panteón municipal de Jojutla donde el gobierno estatal con apoyo del federal ha instalado carpas para iniciar la exhumación decenas de cadáveres con el fin de poder identificarlos.

En Tetelcingo la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) denunció un trato “indigno” a los cuerpos, y la ausencia de una investigación sobre las causas de muerte de gran parte de los cadáveres que presentaban signos de violencia. En tanto, las familias, que enfrentaron a las negativas del gobierno, evidenciaron las irregularidades a las que incurrieron las autoridades al deshacerse de cuerpos, como el Oliver Wenceslao, un comerciante reportado como desaparecido quien pese haber sido reconocido por sus familiares, fue inhumado por las autoridades.

La existencia de las fosas de Jojutla fue denunciada en ese contexto por los familiares de personas desaparecidas. Un acta del Cabildo de ese municipio refiere que dentro hay 38 cuerpos, aunque el gobierno estatal da cuenta de 35. Todos ellos, resultado de episodios de violencia registrados entre 2013 y 2014.  Precisamente ante situación se acordó a inicios de marzo iniciar las tareas de exhumación.

Las labores han comenzado este martes con la participación peritos de la División Científica de la Policía Federal, de la Procuraduría General de la República (PGR) y de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). Para ello, se han instalado carpas con el objetivo de resguardar los cadáveres a los cuales se les practicará muestras de ADN para poder compararlos con los registros existentes en una base de datos de personas que buscan a sus desaparecidos. También se ha instalado un módulo para que las familias que aún no han proporcionado su material genético, lo hagan para buscar entre los cuerpos que serán exhumados a sus familiares.

Como ocurrió en Tetelcingo, en este desentierro participan diversos sectores de la sociedad civil que han sido clave en el apoyo proporcionado a las familias de desaparecidos. 

En medio de la violencia desatada por el narcotráfico en México, se han reportado hallazgos de fosas clandestinas en distintos puntos del país, ante lo cual la CNDH también ha llamado a las autoridades a realizar las búsquedas correspondientes.