El gobierno estadounidense prohibió el uso de computadoras portátiles y tabletas en la cabina de los vuelos de nueve compañías aéreas procedentes de Turquía y de diez aeropuertos de países árabes con el argumento de que existe un riesgo de atentados “terroristas”.
Compañías como Emirates o Turkish Airlines, que operan vuelos directos desde Dubái o Estambul hacia Estados Unidos cuentan con cuatro días a partir de este martes para prohibir a sus pasajeros que embarquen con aparatos electrónicos mayores a un teléfono celular.
Computadores portátiles, tabletas, consolas, libros electrónicos, lectores de DVD y cámaras de fotos deberán incluirse en el equipaje facturado de los aviones. El gobierno estadounidense alega que los servicios de inteligencia tienen identificado que grupos terroristas siguen apuntando al transporte aéreo y buscan nuevos métodos para perpetrar sus atentados.
El secretario para la Seguridad Interior, John Kelly, decidió ante estos informes que era necesario reforzar los procedimientos de seguridad para los pasajeros con salida directa de algunos aeropuertos y con destino Estados Unidos, informó un funcionario estadounidense a la prensa internacional.
La cadena de televisión CNN informó, citando a un responsable estadounidense, que la prohibición de dispositivos electrónicos mayores a un teléfono móvil estaría relacionada con una amenaza del grupo Al Qaida en la Península Arábiga (AQPA), activo en Yemen.
Tom Blank, exfuncionario de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA, en inglés), consideró que “es una respuesta a datos precisos de inteligencia que fueron presentados a las autoridades estadounidenses” pero que esas medidas serán “muy probablemente provisorias”.
El gobierno turco reaccionó enseguida de que se dio a conocer la prohibición y pidió a Washington que levante la restricción a los pasajeros de los aviones de Turkish Airlines.
“Nuestros camaradas empezaron ayer a trabajar con sus homólogos sobre esta cuestión … Creemos que es necesario dar marcha atrás o suavizar” la medida, dijo el ministro turco de Transporte Ahmet Arslan.