La relación entre México y Estados Unidos para asuntos de seguridad en ambas naciones y en la frontera que comparten, ha sido históricamente de cooperación, especialmente en las últimas dos décadas. Sin embargo, se teme que la administración Trump desgaste esta dinámica.
Cuando un avión aterriza en México, cada pasajero es buscado en una base de datos criminal de EE.UU., de la misma manera en que cada pasajero que viaja hacia los Estados Unidos es estudiado por agentes de ambos países, publica The Washington Post.
Además, desde 1996, México deporta a Estados Unidos a ciudadanos acusados de crímenes en el vecino país del norte, forjando una buena relación de cooperación bilateral para el combate al crimen organizado y al terrorismo, asegura el diario estadounidense.
Sin embargo, al día de hoy dicha colaboración bilateral se puede ver mermada porque el presidente Donald Trump tiene a México como objetivo clave en su política exterior. La construcción del muro fronterizo, su política migratoria y su postura frente al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) pueden tener consecuencias en otros aspectos.
Ya lo dijo Ildefonso Guajardo, que si las relaciones bilaterales se deterioran, “México disminuirá su cooperación en materia de seguridad”.
“Tenemos la responsabilidad de prever los horizontes que puede enfrentar nuestro país en sus relaciones económicas” y de “actuar en escenarios alternativos”, dijo el secretario de Economía en otro momento.
Por su parte, el canciller Luis Videgaray dijo que la colaboración de México con Estados Unidos se replanteará si la administración de Donald Trump no deja de lado los agravios.
“México quiere seguir una relación de amplia colaboración y estrecha comunicación, pero para ello es necesario que la relación sea genuina y de diálogo constructivo, que dejemos atrás las amenazas y agravios”, dijo Videgaray durante su comparecencia ante el Senado, el mes pasado.
El titular de Relaciones Exteriores refirió que el gobierno mexicano ha establecido “límites” con Estados Unidos sobre temas que no se pueden negociar o reducir en la relación bilateral como el endurecimiento de la postura migratoria del gobierno de Trump, ante lo cual apeló al respeto a los derechos humanos de los mexicanos en Estados Unidos.
Por el momento los programas de seguridad existentes siguen poniéndose en práctica, pero el gobierno mexicano ya analiza un “plan b”, en caso de que las políticas de Trump dañen a al país.
“Es momento de cuestionar nuestra política migratoria y de narcotráfico con Estados Unidos”, dijo la senadora panista Gabriela Cuevas. “Sabemos que Estados Unidos es importante, pero parece que el gobierno de EE.UU. no entiende que México es importante. Creo que México debe tener un plan b”, añadió.
En concreto, México es el gran “filtro” de Estados Unidos en cuanto a la migración de centroamericanos, pues miles de ellos logran entrar a México, pero no llegan a Estados Unidos, son deportados por las autoridades mexicanas.
Cuevas dijo que México podría reducir esta cooperación. También podría expulsar del país a agentes del Control de Drogas de EE.UU. (DEA), perjudicando la lucha contra las drogas al poner en riesgo el control de la entrada de heroína hacia Estados Unidos.
“La cooperación sigue siendo buena, pero podría perder muchas cosas”, dijo Cuevas.
Arturo Sarukhan, exembajador de México en Estados Unidos, escribió para Univisión que“en solo un mes, la administración Trump llevó la relación entre los dos países a su peor momento desde la década de los años ochenta”.
“A partir del TLCAN y de la cooperación en materia de inteligencia y seguridad, la relación gobierno a gobierno se transformó, ampliándose y profundizándose como nunca antes, con gobiernos de distinto signo partidista a ambos lados de la frontera entendiendo que cada nación jugaba un papel singular para la prosperidad, el bienestar y la seguridad de la otra”, escribió Sarukhan.
Pero ahora “no solo está en juego la viabilidad de la vigorosa agenda comercial y económica transfronteriza entre ambos países sino también la propios intereses de seguridad nacional mexicanos”, añadió.
Diariamente, funcionarios de México y EE.UU. están trabajando en conjunto en temas de seguridad, tales como lavado de dinero, pornografía infantil, trata de personas o narcotráfico, pero los avances logrados de manera bilateral en décadas, pueden verse gravemente afectados si Donald Trump no modifica su visión de México.