LA HAYA.— Alexander Pechtold, líder del partido centrista holandés D66, corta un pastel mientras celebra un importante triunfo en las elecciones parlamentarias del pasado 15 de marzo. Dirigentes europeos recibieron aliviados el triunfo del primer ministro liberal Mark Rutte en las elecciones legislativas de Holanda, a pesar del crecimiento de la extrema derecha, que se convirtió en el segundo partido más votado. “Un voto a favor de Europa contra los extremistas”, comentó en Twitter Margaritis Schinas, portavoz del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Las elecciones holandesas eran consideradas un barómetro del poder de la extrema derecha en Europa, a cuarenta días de las presidenciales en Francia y a unos meses de las legislativas en Alemania. Con veinte escaños, el Partido por la Libertad (extrema derecha) de Geert Wilders quedó lejos de los 36 que anunciaban algunos sondeos y de los 24 que obtuvo en 2010. Rutte, que superó los 28 diputados que le auguraban los sondeos, se congratuló por la victoria obtenida contra el “populismo”. El presidente francés François Hollande celebró una “clara victoria contra el extremismo”. Y la canciller alemana Angela Merkel se congratuló de poder continuar con Rutte
una “buena colaboración como amigos, vecinos y europeos”.