Las empresas estadounidenses cargarían con la peor parte de una posible guerra comercial entre China y EE.UU., advirtió el primer ministro chino Li Keqiang en rueda de prensa.
“No queremos que estalle una guerra comercial entre nuestros países”, declaró, pero en caso de un conflicto de esta magnitud, China penalizaría en primer lugar a las empresas con capitales extranjeros, en especial a las empresas estadounidenses, señaló.
Durante su campaña electoral, Donald Trump, atacó en diversas ocasiones a China, amenazó con imponer aranceles a sus productos como castigo por “robar” empleos a los estadounidenses.
Pese a las tensiones por los empleos, el tipo de cambio y las cuestiones de seguridad, la esperanza del gobierno chino es que la relación continúe hacia una dirección positiva, relató el primer ministro.
“A lo largo de las últimas décadas, las relaciones entreChina y Estados Unidos avanzaron pese a altos y bajos. Soy optimista por el futuro de esta relación, sea cual sea el elegido” en Estados Unidos, declaró Li durante la conferencia de prensa al término de la sesión anual del Parlamento chino este miércoles.
Donald Trump dejó estupefacto a Pekín cuando, poco después de su elección, planteó restablecer los contactos oficiales con dirigentes de Taiwán, considerada porChina como una de sus provincias.
Sin embargo, los dos países han acercado sus posiciones desde la conversación telefónica entre Trump y su homólogo chino Xi Jinping el mese pasado. Ahora, es cuestión de organizar una cumbre entre ambos presidentes, que según varios medios tendría lugar en abril en la residencia de Donald Trump de Mar-a-Lago en Florida.
Esta cumbre debería figurar en las conversaciones que el secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson mantendrá este fin de semana en Pekín, en el marco de su gira asiática.