La biometría —tecnología que puede reconocer a los individuos con base en rasgos físicos y conductuales como sus rostros, voces o huellas dactilares— se vuelve cada vez más importante para combatir el fraude financiero y las amenazas de seguridad. Esto se debe a que los enfoques tradicionales, como aquellos basados en números NIP o contraseñas, han demostrado cuán fácilmente son comprometidos. Por ejemplo, Barclays ha introducido TouchID, a través del cual los clientes pueden ingresar a la banca por internet usando escáneres de huellas dactilares en teléfonos móviles.
Sin embargo, esto tampoco es infalible, es posible falsificar tal biometría. Después de todo, los impostores pueden cortar dedos y colocarlos para obtener acceso. También se ha demostrado que las huellas dejadas en vasos usando cinta de celofán se puede usar con gelatina para crear huellas falsas. Entonces, hay una necesidad real de idear una biometría más avanzada que sea difícil o imposible de falsificar. Y una alternativa promisoria es el cerebro.
La tecnología biométrica emergente basada en la actividad eléctrica del cerebro de hecho ha demostrado su potencial de ser resistente a fraudes. Al paso de los años, cierta cantidad de estudios investigativos han hallado que las “huellas celulares” (lecturas de cómo reacciona el cerebro a ciertas palabras o tareas) son únicas en cada persona ya que el cerebro de cada persona está programado para pensar de manera diferente. De hecho, el cerebro se puede usar para identificar a alguien entre un grupo de 102 usuarios con más de 98 por ciento de precisión al momento, lo cual es muy cercano a las huellas dactilares (99.8 por ciento de precisión).
Más recientemente, esto fue confirmado mediante imagen por resonancia magnética funcional (IRMf), la cual mide la actividad cerebral al rastrear los cambios en el flujo sanguíneo. Un estudio usando datos de IRMf del Proyecto Conectoma Humano fue capaz de reconocer individuos hasta con 99 por ciento de precisión cuando se realizaban ciertas tareas mentales como relajarse, escuchar un cuento, matemáticas computacionales, ver rostros emocionales o imaginar partes del cuerpo en movimiento.
Sin embargo, el costo y dificultad de usar IRMf (tienes que acostarte muy quieto en el escáner por un período muy largo) significa que claramente no es práctica para la autentificación biométrica cotidiana. Por esa razón, los investigadores más bien miran al electroencefalograma (EEG), que usa electrodos para rastrear y registrar los patrones de las ondas cerebrales. Pero esto también es engorroso; ¿quién estaría dispuesto a usar un gorro de electrodos con base de gel solo para ingresar a su computadora? Por lo tanto, la tecnología ha permanecido en el terreno de la ciencia ficción por cierto tiempo
Alternativas promisorias
Recientemente, los avances tecnológicos para registrar EEG en el oído usando electrodos colocados en la superficie de audífonos estándares han dado una solución, sin necesidad de gel. Pero no es sencillo; el EEG es muy “ruidoso” ya que el cerebro siempre está procesando información diferente. Pero los enfoques avanzados de procesamiento de señales recientemente han sido capaces de reducir los componentes ruidosos, aunque esto típicamente requiere de computación poderosa. Sin embargo, esto se ha vuelto cada vez menos un problema ahora que el poder de procesamiento de los teléfonos celulares crece rápidamente; en teoría, debería ser posible llevar a cabo todo el procesamiento requerido en un teléfono inteligente.
Entonces, ¿por qué las huellas cerebrales no están ya en todas partes? Un inconveniente es que no se pueden usar con gemelos; ellos tienen patrones de EEG casi idénticos. Pero el principal problema es la falta de estabilidad de las huellas cerebrales con el tiempo.
Parece que no basta con solo hacerse un EEG una vez, es necesaria una reinscripción ocasional (digamos, mensualmente). Y los procesos de pensamiento en cerebro cambian con el tiempo. Sin embargo, en el trabajo en marcha en la Universidad de Kent, hemos demostrado que tonos específicos (los cuales pueden tocarse usando audífonos) pueden usarse para minimizar estos cambios. Todavía no está claro cómo exactamente estos tonos afectan al cerebro, pero especulamos que podrían permitirle al cerebro calmarse, permitiendo una actividad más enfocada.
La autentificación de dos factores es ahora una norma para muchas transacciones bancarias, por ejemplo, usar una contraseña y un código adicional enviado al teléfono. Pronto, los bancos en Nueva York podrían tener que cumplir con un protocolo de autentificación de múltiples factores propuesto por el Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York, a través del cual por lo menos tres mecanismos de autentificación serán usados para una seguridad mejorada por personal con acceso a sistemas internos con acceso privilegiado o para apoyar funciones incluidas en el acceso remoto.
Aun cuando las huellas dactilares y el reconocimiento de voz son posibilidades, la tecnología biométrica basada en el pensamiento es más apta para usarse como un extra para cumplir con esta nueva regulación de seguridad cibernética. La plantilla biométrica cerebral incluso podría actualizarse para una actividad mental diferente si hubiera una violación de seguridad en la plantilla almacenada (al contrario de la biometría de huellas dactilares que es para toda la vida y no puede remplazarse cuando ha sido comprometida).
Las huellas cerebrales también pueden usarse para generar contraseñas que puedan remplazar las contraseñas alfanuméricas tradicionales o los NIP en cajeros automáticos para retirar efectivo. Por ejemplo, en vez de teclear el NIP, uno se conectaría audífonos y se le mostraría una serie de números NIP en la pantalla del cajero. Los patrones cerebrales cambiarían cuando se muestre el número NIP correcto, activando la transacción. De esta manera, uno no tiene que preocuparse de que otros miren por encima de su hombro para robarle el NIP. Aún más, bajo situaciones de coerción, las huellas cerebrales no funcionarán debido al estrés, haciéndolas todavía más resistentes al fraude.
Dado que es difícil copiar el proceso exacto de pensamiento de otra persona, la tecnología ciertamente es ventajosa. Al considerar el avance en la tecnología, posiblemente veamos pronto el uso de aplicaciones biométricas con base en huellas cerebrales, en especial como parte del sistema de factores múltiples para la autentificación mejorada. Así, no le sorprenda ver a la brevedad audífonos EEG apareciendo en su correo de parte del banco.
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