En respuesta a un decreto presidencial emitido en enero por el Presidente Donald Trump, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ha ordenado un plan de cumplimiento que podría resultar en la deportación masiva de inmigrantes indocumentados. El memorando, enviado por John Kelly, secretario del DHS, detalla cómo varias agencias federales se dedicarían a retirar de Estados Unidos a personas quienes no tengan actualmente la condición de residencia legal. Kelly pide un aumento de recursos (jueces, agentes, oficiales y otras personas involucradas en la aplicación de las leyes inmigratorias) y más centros de detención.
El plan de Trump, al contrario de políticas anteriores, se enfoca entodos los inmigrantes ilegales, en vez de enfocarse en aquellos quienes han cometido crímenes aparte de estar en el país ilegalmente. Y aun cuando habrá una reacción política significativa, también habrá un impacto real en la fuerza laboral de Estados Unidos. De los aproximadamente 11.1 millones de inmigrantes no autorizados que vivían en EE UU en 2014, 8 millones trabajaban o buscaban trabajo activamente, según un informe de investigación del autoproclamado “grupo no partidista de hechos” Pew. Eso es 5 por ciento de la fuerza laboral total de EE UU.
Dejando de lado la política, si el DHS y el presidente llevan a cabo deportaciones masivas, cierta cantidad de industrias se verá afectada. Los trabajadores perdidos tendrán que ser sustituidos con un grupo más pequeño de gente disponible. Ello posiblemente incremente los costos laborales y podría crear una escasez de empleados disponibles en ciertas profesiones.
¿Cuáles industrias serán afectadas?
Aun cuando hay un poco de debate sobre cómo se calcula el índice de desempleo, el método antiguo usado por la Oficina de Estadísticas Laborales de EE UU ubica el índice actual en 4.8 por ciento. Esa cifra solo toma en cuenta la gente que busca activamente trabajo (no quienes podrían haberse rendido), y también es cercano al porcentaje de nuestra fuerza laboral que podría ser deportado bajo el plan de Trump.
Retirar a tanta gente de la fuerza laboral tendrá un efecto dominó en todas las industrias, pero hay cuatro actividades que serán las más afectadas. Éstas son áreas en las que, según un Reporte de Pew de 2012, los inmigrantes indocumentados conforman más de 10 por ciento de la fuerza laboral total.
Si el decreto presidencial de Trump se lleva a cabo en su totalidad, la agricultura será la más afectada, ya que 26 por ciento de sus trabajadores están aquí ilegalmente, según Pew. Industrias como la limpieza y el mantenimiento (17 por ciento), la construcción (14 por ciento) y la preparación y el servicio de alimentos (11 por ciento) también serán muy afectadas.
También vale la pena señalar que en la mayoría de los casos los empleos que tienen los trabajadores quienes no tienen condición legal en EE UU por lo general no son buenos empleos. He aquí cómo lo dice Pew:
El trabajo previo del Centro de Investigación Pew ha hallado que los inmigrantes no autorizados están mucho menos educados, en promedio, que los inmigrantes legales o los nacidos en EE UU; tienen más probabilidades de no haberse graduado de la preparatoria y menos probabilidades de haber asistido a la universidad. Esto, y las limitaciones resultantes de su condición, ayudan a explicar su concentración en actividades con poca calificación.
¿Qué sucede en una escasez laboral?
“Las escaseces laborales significan aumento de costos”, escribieron el doctor Donald M. Atwater y Heather Klass en una edición de 2007 de la revista arbitrada de la escuela de comercio de la Universidad Pepperdine. Atwater, profesor de economía en la Escuela de Comercio y Administración Graziadio de la universidad, escribió que “se dice que las escaseces existen cuando los trabajadores efectivos en costos en un mercado local o nacional no son suficientes para satisfacer la demanda”.
También vale la pena señalar que los empleos en agricultura, limpieza y mantenimiento, construcción y preparación y servicio de alimentos no se pueden exportar prácticamente en la mayoría de los casos. Ello podría hacer más pronunciada una escasez de trabajadores, forzando un aumento en los costos. Algunos de estos empleos —por ejemplo, la preparación de alimentos— podría automatizarse. Pero ello también tiene un costo significativo.
¿Qué significa esto para los negocios?
La reducción del trabajo barato no afectará a cada industria o compañía de una manera predecible. Si una constructora, una cadena de restaurantes o una granja tiene trabajo que necesita hacerse, pero no trabajadores, entonces tiene cierta cantidad de opciones. Puede aumentar los salarios hasta que alguien tome el empleo; esto, por supuesto, hace más caro el costo de hacer negocios. También puede aumentar la automatización, lo cual es caro en todos los casos e impráctico en algunos. Finalmente, la compañía/restaurante/granja simplemente podría decidir que el trabajo no amerita el costo. Ello podría significar que no se construyan edificios, las granjas no se exploten y los restaurantes cierren sus puertas.
Los efectos de la deportación masiva no se limitarían a industrias que emplean inmigrantes indocumentados. Habría un efecto dominó que alcance a todas las industrias, ya que simplemente no habría suficientes manos a las cuales recurrir. Ello podría ser bueno para los trabajadores, en especial aquellos dispuestos a hacer el trabajo menos deseable. También podría tener consecuencias involuntarias como un aumento en los precios de todo en (pero no limitado a) alimentos y viviendas, dos áreas que son necesidades básicas.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek