ES COMO TINDER, pero sirve para adoptar niños. Ese es el
concepto detrás de Adoptly, una compañía reciente que supuestamente busca hacer
más rápido y más fácil el proceso de adopción, en especial, que sea más
sencillo para los mileniales. “Pensamos que en esta época debe haber una mejor
manera, algo que podría unir a las familias a la velocidad de la vida moderna”,
dice Josh Weber, cofundador de la compañía, en un elegante video de
lanzamiento, el cual muestra a una pareja feliz deslizando bebés a la
izquierda. Como lo explica Ankush Desai, diseñador de la interfaz, en el video:
“Adoptly es una plataforma basada en una aplicación que conecta sin problemas a
padres potenciales con niños adoptables en la cercanía”.
Adoptly debutó en enero con un frenesí de cobertura
tecnológica, en su mayoría hostil. “Deslizar a izquierda o derecha imágenes de
niños adoptables es deshumanizador”, argumentó el sitio tecnológico Engadget en
una larga nota que atacó el video de lanzamiento como “insensible”. The Verge
(correctamente) reportó: “Adoptly… es indistinguible de una parodia”. The
Observer contactó a expertos en adopción, cuya reacción iba “desde muy
escépticos hasta de plano escandalizados”.
Denles una galleta a los escépticos. La aplicación no
existe. Fue un engaño creado por Ben Becker y Elliot Glass, quienes en 2016
engañaron a publicaciones de tecnología para que creyesen que una aplicación
falsa para levantar popó de perro llamada Pooper era real. Al contrario de
Pooper, Adoptly llegó en la forma de una campaña de Kickstarter.
La aplicación ficticia siguió la misma fórmula de muchas
compañías nuevas condenadas al fracaso: seleccionar una aplicación enormemente
exitosa (en este caso: Tinder), robar su diseño y mecánica (deslizarse a
derecha o izquierda) y aplicarla a un mercado no explotado, sin importar cuán
impropio sea (adopción). El eslogan pegadizo: “La paternidad está a un
deslizamiento de usted”. Para hacerlo creíble, elaboraron un fundador ficticio
quien habló grandilocuentemente de cambiar las cosas.
“Queríamos pitorrearnos de nuestro mundo obsesionado con la
tecnología y satirizar la manera en que la gente interactúa con la tecnología y
la manera en que desea hacer las cosas más convenientes y gratificantes al
instante”, dice Becker, un director de creatividad publicitaria en Los Ángeles.
“Se mete en un territorio un poco más obscuro y más personal que Pooper”.
A los fundadores les intrigaba el tono en cierta forma
regañón de la cobertura mediática. “Parecía como si ciertos reporteros tenían
un artículo en mente que querían escribir”, dice Becker. “Y verificar si la
compañía era legítima o no era segundo a escribir este texto de opinión que
ellos querían sacar”.
Por lo general, los canales mediáticos fueron un poco más
escépticos con respecto a Adoptly que con Pooper. Un canal alemán averiguó que
el sitio web estaba alojado en el mismo servidor que Pooper. Aun así, la
mayoría tomó la ruta segura, aunque floja: cubrir la aplicación mientras se
explicaba que podría ser falsa, permitiéndoles obtener vistas de página gracias
al concepto con el mínimo esfuerzo, sin arriesgarse a una humillación. En vez
de “noticias falsas”, es “noticias ¿falsas?”

La aplicación. Foto: ADOPTLY
A Becker y Glass les sorprendió que alguien cayera.
“Tratamos de presentarlo casi como un cliché [con palabras de moda]”, dice
Becker. “Como desbordarlo con el tipo de pensamiento creativo y fraseo de
estilo tecnológico… Sí parece muy absurdo”. Pero los creadores recibieron
correos electrónicos de gente interesada en construir la aplicación. También
recibieron correos electrónicos de otras personas ofreciendo perspectivas
auténticas de cómo mejorar o modernizar el proceso de adopción. Ellos han
ofrecido conectar a cualquiera con ideas para mejorar la adopción con
inversionistas potenciales.
“Es un positivo neto el despertar consciencia sobre una
industria de la que no se habla mucho”, dice Becker. “Incluso si [Adoptly]
obviamente no es la solución correcta”.
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Publicado
en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek