La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos escuchó a los familiares de un adolescente mexicano asesinado en la frontera con México, sin embargo dudó sobre cómo procesar al policía estadounidense autor del disparo.
Los jueces de la máxima corte examinaron los argumentos sobre el caso para decidir si la familia del joven Sergio Hernández Guereca tiene el derecho constitucional de procesar ante la justicia estadounidense al agente fronterizo que efectuó el disparo hace siete años.
El 7 de junio de 2010, Hernández Guereca y tres amigos se encontraban en el lecho seco del río Grande, que divide a Ciudad Juárez, del lado mexicano, y El Paso, del lado estadounidense. De acuerdo a testimonios, Hernández Guereca y sus amigos subían la pendiente del lado estadounidense para tocar la cerca y retornar al lado mexicano.
Irritado con la diversión, el agente fronterizo Jesús Mesa capturó a uno de los jóvenes y efectuó un disparo desde territorio estadounidense, que alcanzó a Hernández Guereca en la cabeza y le provocó la muerte, al otro lado de la frontera.
Mesa afirmó que los jóvenes ignoraron su orden para que se alejaran del lugar y además arrojaban piedras en su dirección. La familia de Hernández Guereca, sin embargo, afirma que el joven estaba desarmado y no representaba ningún riesgo.
El abogado Bob Hilliard, que representa a la familia de Hernández, argumentó este martes que “este caso trágico es uno de los más simples casos de extraterritorialidad que esta corte ha tenido, y por cinco razones”.
“Primero, la conducta del agente ocurrió dentro de Estados Unidos. Segundo, fue un oficial civil de la policía. Tercero, quien presentó demanda es un civil, no un combatiente enemigo. Cuarto, el derecho a la vida es uno de nuestros derechos fundamentales. Y quinto, el gobierno de México apoya esta demanda”, dijo.
Varios de los jueces ponderaron en voz alta si existe una forma para que la ley estadounidense se aplique unos metros más allá de la frontera, ya que la limpieza del lecho seco -el sector entre las dos cercas- se hace en cooperación bilateral.
Los jueces también discutieron si un fallo en favor de la familia de Hernández sentaría un precedente y abriría las puertas a otras demandas similares.
Un tribunal de primera instancia había rechazado el caso alegando que los tribunales estadounidenses no tenían jurisdicción en el caso porque se trataba de un ciudadano mexicano muerto en México.
Esa decisión fue ratificada por una corte de Apelaciones, y de esa forma el caso, que ha provocado la molestias en México, llegó a la Suprema Corte. Ahora, la máxima corte estadounidense deberá expedirse antes del fin del mes de junio.