CONNECTICUT.— Un solitario hombre camina por la calle, en el centro de Greenwich, el pasado 9 de febrero, en medio de una de las tormentas invernales que han golpeado el área. Al cierre de esta edición, el noreste de Estados Unidos estaba cubierto por una capa de nieve que no dejaba de crecer, lo que motivó el cierre de numerosas escuelas, perturbó el tránsito y dejó cientos de aviones sin volar. Las caídas de nieve, acompañadas de borrascas, comenzaron ese jueves y duraron gran parte del día. En Nueva York se acumularon hasta 30 centímetros de nueve. La tormenta fue anunciada un día antes, cuando en un sorprendente contraste se habían registrado temperaturas de 16 oC, que provocaron un clima casi primaveral. Más de la mitad de los vuelos, unos 1600, con salida o destino a los aeropuertos de Nueva York (JF Kennedy, La Guardia y Newark) fueron cancelados. Y más del 60 por ciento de los que salían de o se dirigían a Boston también se quedaron en tierra. En las ciudades de Nueva York, Boston y Filadelfia las escuelas se reportaron cerradas. La capital, Washington, al momento se había librado de la nieve.