¿De dónde vienen los terroristas? No de países vetados por Trump

La primera frase de la orden ejecutiva del presidente estadounidense Donald Trump de prohibir temporalmente las visas para las personas provenientes de Irán, Irak, Libia, Yemen, Sudán y Somalia, entre otras naciones, señala que su objetivo es “proteger al pueblo estadounidense de ataques terroristas realizados por extranjeros a los que se ha permitido la entrada a Estados Unidos”. Sin embargo, los países que Trump decidió excluir temporalmente no constituyen amenazas terroristas graves.

Yo recopilé una lista de personas nacidas en el extranjero que cometieron o fueron declaradas culpables de intentar cometer un ataque terrorista en el territorio estadounidense entre 1975 y 2015. Más adelante se muestra una tabla con la distribución de sus países de origen.

Los primeros siete países son aquellos a los que se negarán las visas inicialmente, y esperemos que de manera temporal. Durante el período analizado, 17 personas nacidas en el extranjero provenientes de estas naciones fueron encontradas culpables de realizar o intentar realizar un ataque terrorista en territorio estadounidense y no mataron a ninguna persona. Ningún libio o sirio pretendió realizar un ataque en el territorio estadounidense durante ese tiempo.

El intento o realización de un ataque terrorista en territorio estadounidense no es el único delito calificado como terrorismo. Dar apoyo material a organizaciones terroristas extranjeras, buscar unirse a un grupo terrorista en el extranjero, planear o llevar a cabo ataques terroristas en otros países, entre otras cosas, también se consideran como delitos de terrorismo.

He excluido a las personas nacidas en el extranjero y acusadas de estos delitos debido a que a Trump le preocupa “lograr que Estados Unidos sea seguro de nuevo”, no lograr que otros países sean seguros o que exista una guerra mundial contra el terrorismo. Un ataque terrorista en otro país no provoca la muerte de estadounidenses dentro del territorio de ese país y esas amenazas no les preocupan a los votantes estadounidenses tanto como el terrorismo en el territorio de ese país. Podríamos decir que se trata de un coeficiente de ponderación de America First (Estados Unidos primero) con respecto a los delitos de terrorismo.

En la orden ejecutiva de Trump se mencionan a los “cientos de personas nacidas en el extranjero [que] han sido condenadas o que han estado implicadas en crímenes relacionados con el terrorismo” como una razón más para prohibir la emisión de visas en esos países. Es probable que el presidente estadounidense se haya enterado de los “cientos de personas nacidas en el extranjero” a raíz de una publicación noticiosa y de una lista publicadas por el senador Jeff Sessions (representante de Alabama) que supuestamente muestra las 580 condenas “relacionadas con el terrorismo” desde el 9/11, de las cuales al menos 380 tienen que ver con inmigrantes.

Resulta perturbador que la fallida lista de Sessions de condenas por terrorismo constituya la base de una gran parte de esta orden ejecutiva. Existen al menos dos problemas graves con esta lista.

En primer lugar, daría la impresión de que todas estas condenas fueron emitidas debido a ataques terroristas planeados en el territorio estadounidense, pero solo 40, o 6.8 por ciento, lo fueron.

En segundo lugar, 241 de las 580 condenas, es decir, 42 por ciento, ni siquiera fueron emitidas por delitos terroristas. Muchas de las investigaciones comenzaron con base en advertencias de terrorismo, por ejemplo, cuando un sospechoso deseaba adquirir un lanzagranadas. Sin embargo, la advertencia resultó no tener fundamentos y la saga legal terminó con una condena rutinaria por recibir cereales robados. De acuerdo con la lista de Sessions, ese ladrón de cereales es un terrorista.

En los poco más de 13 años que abarca la lista de Sessions, se produjeron alrededor de tres condenas al año por planear o cometer un ataque en territorio estadounidense. Por cada una de ellas, hubo seis condenas no relacionadas con el terrorismo, pero consideradas como tales, y 4.5 condenas por apoyar, unirse o planear un ataque terrorista en el extranjero. En pocas palabras, la lista proporcionada por el senador Jeff Sessions no muestra ninguna escalofriante amenaza terrorista para las vidas de los estadounidenses en su país.

La orden ejecutiva de Trump continúa diciendo que “las condiciones de deterioro en ciertos países, causadas por la guerra, los conflictos, los desastres naturales y el descontento civil incrementan la probabilidad de que los terroristas utilicen cualesquier medios posibles para entrar en nuestro país”. Presumiblemente, el objetivo es disminuir las muertes de estadounidenses provocadas por el terrorismo en el territorio estadounidense, por lo que el carácter mortal de los ataques es más importante que el número de terroristas.

Por ejemplo, 114 de los 154 terroristas nacidos en el extranjero desde 1975 hasta finales de 2015 no mataron a nadie. Los tres países de donde provenían los terroristas más mortíferos que llegaron a Estados Unidos fueron Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto. En conjunto, provocaron 94.1 por ciento de todas las muertes de estadounidenses en los ataques terroristas ocurridos en el territorio estadounidense y perpetrados por personas nacidas en el extranjero. Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos no tienen ninguno de los supuestos problemas de terrorismo creciente que se describen en dicha orden.

De todas las víctimas de terrorismo, 5.4 por ciento son de origen egipcio, pero sus ataques ocurrieron entre 1993 y 2002, cuando Egipto era una nación más estable de lo que es ahora. La única excepción a esto podría ser Líbano, con 5.2 de todas las víctimas de terrorismo, pero casi todas ellas fueron causadas por Ziad Jarrah el 9/11, en lo que constituye un solo punto de referencia. Mientras tanto, los extranjeros provenientes de Siria, Libia, Iraq, Sudán, Somalia, Irán y Yemen no lograron matar a nadie en ningún ataque terrorista en Estados Unidos.

En la orden ejecutiva de Trump se afirma que Estados Unidos “no puede, ni debe, permitir la entrada a nuestro país a aquellos que no apoyen la Constitución de EE UU”. Prácticamente ninguna persona en el mundo, incluidos muchos estadounidenses, apoyan la constitución de ese país y parece peculiar impedir la entrada a los turistas que quieran visitar Disneylandia porque “no apoyan la constitución de EE UU”.

Sospecho que quienquiera que haya escrito esta orden ejecutiva está confundido con respecto a la diferencia entre inmigrantes y no inmigrantes, o que dicha orden fue redactada en forma descuidada. Los visitantes temporales no deberían jurar lealtad o expresar su apoyo por la Constitución, de la misma forma que los estadounidenses no tienen que jurar lealtad o expresar su apoyo a la monarquía cuando visiten el Reino Unido.

En relación con el apoyo a la Constitución, lo único que importa es que los inmigrantes que se naturalicen juren hacerlo, como lo exigen actualmente las leyes de Estados Unidos.

En la orden también se instruye al gobierno a encontrar una manera de identificar a los inmigrantes “que tengan la intención de causar daños, o que se encuentren en riesgo de provocar daños después de que se les permita la entrada”. Impedir el paso de los inmigrantes que pretenden cometer crímenes o ataques terroristas es una idea maravillosa, tan maravillosa que el gobierno ya la aplica.

Sin embargo, el enunciado que busca identificar a aquellos que “se encuentren en riesgo de provocar daños después de que se les permita la entrada” es infinitamente imprecisa. Existe un riesgo superior a cero de que prácticamente cualquier persona constituya un riesgo después de que se le permita la entrada, por lo que, en teoría, este tipo de dictados generales y mal definidos podrían descartar a todo el mundo. Lo más probable es que simplemente se use caprichosamente para impedir la entrada a ciertas personas por razones políticas o personales.

Un enunciado posterior de la orden ejecutiva proporciona algo de contexto a la línea de “riesgo de provocar daños después de que se les permita la entrada”. En ella, se ordena al Departamento de Seguridad Nacional que publique periódicamente “información relacionada con el número de personas nacidas en el extranjero que se encuentran en Estados Unidos y que se hayan radicalizado después de entrar a Estados Unidos y hayan participado en ataques relacionados con el terrorismo, o que hayan proporcionado apoyo material a organizaciones relacionadas con el terrorismo en países que constituyan una amenaza para Estados Unidos”.

Presumiblemente, el Departamento de Seguridad Nacional utilizará esa información para elaborar un perfil de riesgo detallado de los inmigrantes para excluir a aquellos que podrían radicalizarse. Un término preocupante es el de “organizaciones relacionadas con el terrorismo”. No pude encontrar ninguna mención o definición de una “organización relacionada con el terrorismo” en las leyes estadounidenses. Tampoco existen menciones de “condenas relacionadas con el terrorismo”. Si el término “organizaciones relacionadas con el terrorismo” está definido de manera tan laxa como se ha definido el de “condenas relacionadas con el terrorismo” en la lista de terroristas de Jeff Sessions, entonces en ella se incluirían muchas organizaciones no terroristas por razones muy poco sólidas. Es como la lista de prohibición de volar, pero con consecuencias mucho más graves.

En la orden también se indica que debe haber “un proceso para evaluar la probabilidad del aspirante de convertirse en un miembro que realice aportaciones positivas a la sociedad, y la capacidad del mismo de contribuir al interés nacional”.

La ley de inmigración ya hace lo primero al excluir a los criminales, a las amenazas para la seguridad nacional y a numerosas categorías más de personas excluibles, mientras que las visas de trabajo para inmigrantes y no inmigrantes supuestamente identifican a los extranjeros que resultan más valiosos. En el mejor de los casos, esta línea de la orden ejecutiva es redundante, y en el peor de ellos, señala la intención del gobierno de inmiscuirse aún más en la planificación del mercado laboral al seleccionar a ganadores y perdedores a través del sistema de inmigración.

Los siete países excluidos temporalmente de acuerdo con esta orden ejecutiva representan un pequeño porcentaje de todos los permisos de residencia y entradas en Estados Unidos (estas últimas, calculadas según la cantidad por país de formularios I-94, que registran la entrada y salida de Estados Unidos). En 2015, el gobierno emitió 52,365 permisos de residencia a inmigrantes nacidos en esos siete países, lo cual constituyó tan solo 4.98 por ciento del total de esos documentos emitidos ese año, y 29.4 por ciento de todos los concedidos a personas originarias de países musulmanes (Tabla 2). En el mismo año, se produjeron 86,236 entradas de no inmigrantes provenientes de esos países, lo cual sumó 0.11 por ciento del total de entradas, aunque constituyeron 4.5 de todas las entradas provenientes de países islámicos (Tabla 2).

El costo económico de una prohibición temporal, e incluso de una permanente, es pequeño debido a que se emiten muy pocos permisos de residencia y visas para no inmigrantes a personas provenientes de esos siete países. Sin embargo, el peligro del terrorismo en el territorio estadounidense cometido por ciudadanos de dichos países también ha sido muy bajo históricamente, con tan solo 17 condenas de 1975 hasta 2015, y ninguna víctima mortal estadounidense en los ataques realizados en ese país. Los futuros terroristas podrían provenir de distintos países que los terroristas del pasado pero, con base en las pruebas actuales, esta prohibición es una pérdida de tiempo porque probablemente detendrá a pocos terroristas, no evitará ninguna muerte y disminuirá ligeramente la inmigración y el turismo. Una leve afectación económica, pero sin ninguna ganancia.

Tabla 2

Número de permisos de residencia y entradas por país, 2015

Permisos de residencia Entradas (formularios I-94)

Irán 13,114 35,266

Irak 21,107 21,381

Libia 734 2,879

Somalia 6,796 359

Sudán 3,580 4,792

Siria 3,840 16,010

Yemen 3,194 5,549

Todos los países 1,051,031 76,638,236

Países islámicos (Organización de la Conferencia Islámica)

178,015 1,896,383

Fuente: Departamento de Seguridad Nacional

Si el presidente Trump se comprometió a prohibir la entrada de inmigrantes de ciertos países para disminuir el riesgo de actos de terrorismo perpetrados por extranjeros en el territorio estadounidense, el cual ya es muy bajo, entonces no debió prohibir la entrada solo a las personas originarias de esos siete países. Por esta razón, es de esperarse que su gobierno expanda la lista de países prohibidos en un futuro próximo.

En la Sección 3, subsecciones c, d, e y f se explica que el Presidente puede extender estas prohibiciones a otros países o hacerlas permanentes. Esta es una advertencia de que se producirán otras prohibiciones contra migrantes e inmigrantes, así como sobre el proceso mediante el cual se harán efectivas dichas prohibiciones.

Este artículo apareció por primera vez en el sitio web del Cato Institute.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek