A LOS ATLETAS los llevará a rozar la perfección y a la sociedad en general le proporcionará aplicaciones de gran valor. Se trata del sistema Michecevi, que el investigador mexicano Joel Cervantes desarrolló junto con otros colegas científicos.
Rapidez y movimientos espectaculares son características que definen a los atletas que el próximo 4 de febrero disputarán el Super Bowl LI de la National Football League (NFL) entre los Halcones de Atlanta y los Patriotas de Nueva Inglaterra. Según Cervantes, especialista en medicina del deporte, el sistema Michecevi —nombrado así por los apellidos de los participantes en el ambicioso proyecto— permite medir el tiempo de reacción y de movimiento de una persona en intervalos mínimos que podrían marcar la diferencia entre atrapar un pase o dejarlo ir. O, mejor dicho, entre pasar a la historia o quedarse en la cotidianidad de los mortales.
Joel Cervantes y su maestro, el doctor Gabriel Cherebetiu, además del ingeniero en electrónica Ricardo Villalobos, desarrollaron este sistema teniendo como punto de referencia los conocimientos del investigador rumano Miron Georgescu, quien busca llevar al máximo nivel la capacidad de los atletas a través de la medición de los tiempos de reacción y movimiento en intervalos de milésimas de segundo.
Por ejemplo, un quarterback tarda solo dos segundos en recibir el balón y caminar hacia atrás para lanzar el pase. Es decir, el pase tarda un segundo y el vuelo de la pelota es de uno a dos segundos, por lo que puede decirse que el futbol americano es un deporte donde el entrenamiento y la perfección van de la mano.
El investigador mexicano explica que, en menos de tres segundos, un receptor tendrá que haber recorrido entre 15 y 20 yardas para atrapar un pase, lo que refleja la magnitud de la velocidad y la precisión con que se juega.
“El Super Bowl es la maravilla y la magia de las milésimas de segundo, los grandes espacios, los grandes pases… Un equipo puede perder por cinco décimas de segundo un partido que vale millones de dólares”, explica Cervantes. Y añade que los preparadores físicos se apoyan en el sistema Michecevi para tener un perfil claro de lo que tienen en sus jugadores y, de esa manera, mejorarlos para lograr la tan anhelada perfección.
Hoy el balompié profesional tampoco se entiende sin saber cuántos metros por segundo corren Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, es decir, cuáles son sus tiempos efectivos y lo que pueden hacer en dos segundos al recorrer 15 metros driblando adversarios, explica Cervantes, quien con orgullo enfatiza que en México las selecciones de balompié de Miguel Mejía Barón fueron monitoreadas por el Michecevi. Estas selecciones de futbol, añade el experto, significaron para el país unas de las mejores camadas de deportistas, por lo que el sistema fue aplicado también en atletas de futbol americano, beisbol, tenis, basquetbol y otras disciplinas en todo el mundo.
Pero el Michecevi va más allá.
El experto en medicina del deporte explica que el sistema busca brindar a la robótica información que aún no posee para poder igualar los movimientos del ser humano. Ello, en un futuro cercano, permitiría la creación de microcircuitos que se inserten en el cuerpo para reestablecer el flujo de potenciales eléctricos-neuromusculares, y así devolver la movilidad en un momento dado.
“Imagínate que un automóvil pudiera tener sensores a través de los cuales dijera: usted está fatigado, no maneje en este momento, o requiere ir al doctor. El Michecevi apunta a este tipo de aplicaciones que elevarían la seguridad de las personas”, asegura Cervantes.
Además, el sistema podría tener otras aplicaciones, como la de concienciar a quienes caen en el centro de detenciones el “Torito” tras no pasar la prueba del alcoholímetro que se aplica en urbes como la Ciudad de México.
“Si se concienciara con el Michecevi a las personas que caen en el alcoholímetro, quedaría muy claro para un sujeto que una reacción lenta le podría provocar un gran accidente, y se le podría mostrar la correlación que existe entre la velocidad a la que conduce y su capacidad de reacción bajo el influjo del alcohol para que conozca los riesgos”, advierte, y concluye: una reacción de décimas de segundos es la diferencia entre evitar o no un fatal accidente automovilístico.